Hamburguesa completa healthy style

Esta es probablemente la hamburguesa más saludable que hayas podido comer. Eso sí, no por eso deja de ser rica y  reconfortante y, además,  sin grasas trans, sufirmiento animal ni procesados o refinados.

Hamburguesa vegana completa

Forma parte del recetario del taller de Fast Food saludable que impartiré el próximo viernes 3 de Febrero en la Ecobotiga Planeta Terra de Castelldefels. Si quieres venir y disfrutar de recetas deliciosas, saludables y rápidas ¡Quedan las últimas plazas! Puedes inscribirte aquí.

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Hemp-matcha latte

Una receta tan fácil y rica que la incorporarás a tu día a día casi sin darte cuenta.

hemp-matcha-latte

Este latte es vegano y energético, no sólo por el té matcha (que además es súper antioxidante) sino por los otros ingredientes, dos superfoods que te aportan nutrientes imprescindibles para funcionar como un reloj: el cáñamo rico en ácidos grasos esenciales, en proteínas de alto valor biológico y minerales como el hierro o el magnesio. El aceite de coco, rico en grasas de buena calidad como el ácido láurico, entre otras muchas virtudes…

A veces es complicado dejar el café, si ese es tu objetivo, quizás el té matcha te ayude en la transición. Aunque en mi experiencia personal, al empezar a desayunar zumos verdes me di cuenta de que la potencia nutritiva de este cóctel “explosivo” me daba una energía y claridad que ya quisiera cualquier café! Es cierto que ahora que hace frío nos apetecen bebidas más calientes, así que este latte vegano será uno de tus preferidos este invierno.

Hemp-matcha latte

Ingredientes

  • 1/2 cucharada de té matcha en polvo
  • 1 cucharadita de proteína de cáñamo molida
  • 1 cucharadita de aceite de coco
  • 1/2 taza de agua filtrada hervida
  • 1/2 taza de leche de arroz y coco

 

Preparación

En la batidora de vaso tipo personal blender mezcla todos los ingredientes y bate unos 10 segundos para que se haga espumilla.

Si no tienes batidora utiliza unas varillas para conseguir el efecto espuma.

Ya está, así de fácil y rico =)

Otra Navidad es posible: canelones veganos gluten free

canelones_saludables_veganosLlega la Navidad y con ella… los excesos. A veces tengo la sensación de que nos tomamos las fiestas como una carrera de obstáculos y que las comilonas son una muestra del exceso que representa esta manera “moderna” de tomarnos las fiestas. ¿Qué placer encontramos en comer sin parar? La mayoría de veces no “atiborramos” de alimentos que no solemos comer normalmente y que nos saturan física y mentalmente. No quiero decir que tengamos hacer una campaña contra la Navidad, sino que deberíamos revisar la manera en que encaramos estas fechas. De hecho, podemos simplemente cambiar pequeñas cosas que sentimos que no nos hacen estar bien, por otros hábitos que nos aporten salud física, bienestar emocional y claridad mental. Quizás he ido un poco lejos con esta última frase, pero realmente los alimentos que consumimos tienen un efecto más allá del cuerpo. De la misma manera, un estado interno determinado puede despertar la apetencia por cierto tipo de alimentos. En los talleres sobre alimentación emocional desarrollo un poco más este tema, pero, para no alargarme, sólo te cuento que te traigo una receta tradicional navideña en su versión vegana, gluten free y la mar de saludable: Canelones saludables para esta Navidad.

En Cataluña el día 26 de Diciembre suelen comerse los tradicionales canelones, hechos con carne, bechamel, queso y pasta. Estos canelones que te presento hoy no tienen ninguno de los ingredientes anteriores y, aun así, durante las pruebas que he hecho para crear esta receta, he conquistado a los comensales más exigentes (incluso carnívoros). Estos son mucho más ligeros, no llevan harina de ningún tipo ni grasas saturadas, son ricos en proteínas y tienen un saborcito a queso parmesano delicioso.

Te animo a que la pruebes esta Navidad ¡Seguro que serán un éxito rotundo en tu mesa!

CANELONES VEGANOS DE TEMPEH. CON BECHAMEL DE COLIFLOR Y PARMESANO VEGANO

Ingredientes

Para la “pasta” de los canelones

  • 2 calabacines grandes

Para la bechamel

  • 1 coliflor pequeña
  • 2 dientes de ajos
  • 1 cebolla
  • 1/2 cucharadita de pimienta recién molida
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada recién molida
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva o coco para saltear

Para el relleno

  • 1 paquete de tempeh (si sigues la Fase 3 de la Dieta que Cura, usa tempeh de garbanzo)
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • 4 cucharadas soperas de judías tipo azuki o lentejas (ya hervidas)
  • 1 cucharada de tahine (pasta de sésamo)
  • 2 cucharadas de tamari o salsa de soja
  • 1 cucharadita de pimienta recién molida
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • Sal al gusto (la salsa de soja ya es salada, así que no te pases)

Preparación

Para la pasta de los canelones: Lava los calabacines y con ayuda de un pelador de patatas o una mandolina haz tiras muy finitas a lo largo hasta que empieces a encontrar el corazón del calabacín, lo notarás por las semillas. Repite el proceso dando la vuelta al calabacín. Puedes desechar las primeras capas, que serán las de la piel. La idea es acabar con un “carpaccio” de calabacín. Ve poniendo las tiras en un colador con un poquito de sal para que vayan soltando el agua. Después trocea los restos del calabacín que te han sobrado, tanto el corazón, como las tiras que se han roto, porque las usaremos para el relleno de los canelones.

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Para la bechamel: Lava y trocea la coliflor, usa también el tronco. Hiérvela durante 10 minutos, normalmente no queremos cocinar las crucíferas más de tres minutos, aquí te explico por qué, pero esta vez lo que queremos es sustituir la bechamel tradicional, así que “sacrificaremos” ese criterio para hacer un plato festivo.
Una vez haya hervido la coliflor, llena una taza con el agua del hervido y desecha el resto.
En una sartén saltea el ajo y la cebolla picados en un poco de aceite de coco y sal. En el vaso de la batidora añade la coliflor, la cebolla y el ajo ya cocinados, la pimienta, la nuez moscada y la taza de agua del hervido. Tritura hasta que se forme una crema sedosa similar a la bechamel. Prueba y ajusta de sal, rectifica si es necesario la consistencia de tu bechamel añadiendo más o menos agua, piensa que durante el tiempo que esté en el horno, la bechamel se volverá un poco más densa, así que mejor que quede un poco más clara ahora.

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Para el relleno: pica la cebolla y el ajo y saltéalos en una sartén con un poco de aceite de coco u oliva y una pizca de sal para que la cebolla “sude”. Ralla el bloque de tempeh con la parte gruesa del rallador y añádelo a la cebolla pasados unos 3-4 minutos. Cuando la mezcla empiece a dorarse, añade las judías o las lentejas que previamente habrás “pisado” un poco con un tenedor y también la cucharada de tahine, el ajo en polvo, la pimienta y las dos cucharadas de salsa de soja. Remueve bien y cocina por unos dos minutos. Añade entonces los restos de calabacín, remueve de nuevo y cocina a fuego medio con la sartén tapada, para que el relleno suelte el agua. Cuando veas que todo está integrado y doradito, añade 3 cucharadas soperas de la bechamel de coliflor para que el relleno quede un poco más pastoso.

Para el parmesano: sigue esta receta sustituyendo las avellanas por anacardos.

Antes de continuar, enciende el horno a 150º.

Llega el momento de enrollar tus canelones, hazlo en la misma fuente donde los vayas a hornear. Coge tiras de calabacín y poniéndolas una al lado de otra, un poco superpuestas, crea una forma cuadrada. Pon un poco de relleno y con cuidado enrolla el canelón.

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Cuando los tengas todos en tu bandeja, añade la bechamel de coliflor y espolvorea con el parmesano. Hornea unos 20 minutos vigilando que no se doren demasiado.

¡Ya están listos! Disfruta de tus canelones saludables y de las fiestas.

Tortilla de patata vegana baja en grasa

vegan_spanish_omeletteEsta es una receta que compartí en el taller de tupper saludable de principios de Octubre. No tiene ningún secreto y el ingrediente más extraño que vas a encontrar es la harina de garbanzo, así que puedes hacerla fácilmente y sorprender a los más exigentes y tradicionales en cuanto a tortilla de patatas se refiere.

La magia de esta tortilla no es sólo que sea vegana, sino también que estamos evitando la cantidad de aceite (normalmente refinadísimo y de mala calidad) que se usa al freír la patata de la receta original. Es muy importante incluir grasas en la dieta, pero siempre de buena calidad y de fuentes adecuadas, pero ¿Cuáles son esas grasas?

Fuentes de grasa de buena calidad

  • Frutos secos y semillas (y sus derivados): harinas (coco rallado) y pastas tipo tahine, crema de almendras o avellanas. Frutos secos más típicos: almendra, anacardo, avellana, nueces, nueces de macadam, cocos de brasil, también el cacahuete (aunque es una legumbre). Semillas como el sésamo, el lino, la chía, las semillas de calabaza o de girasol…
  • Aceites de buena calidad: de oliva, de coco, de girasol, sésamo, cáñamo, lino, aguacate,… Lo importante es que todos estos aceites sean de primera presión en frío. Los aceites de semillas son menos termoestables que los de oliva y coco, es decir, se oxidan y degradan a menor temperatura, por eso te aconsejo que no cocines con ellos. Esa costumbre de freír en aceite de girasol es bastante desaconsejable, lo ideal es usar el aceite de girasol (siempre de primera presión en frío) para ensaladas o cualquier receta que no necesite demasiada temperatura.
  • Aguacate y coco: muy ricos en grasas de buena calidad, pero no hay que abusar demasiado.
  • Productos animales: evitaremos la grasa proveniente de la carne roja y carnes de mala calidad como los embutidos. Destacaremos los lípidos que vienen del pescado azul (omega 3) y de la yema del huevo.

Después de este mini repaso, supongo que habrás adivinado que el poco aceite que vamos a usar en nuestra tortilla será aceite de oliva o de coco. =)

Es ideal para los niños, para llevar de picnic, de tupper, para una fiesta con amigos o simplemente para darte un capricho. Además, es Fase 3 friendly, perfecta si estás siguiendo la Dieta que cura.

Espero que la disfrutes!

Tortilla de patata vegana y al horno

INGREDIENTES

  • 4-5 patatas
  • 1 cebolla
  • 1 taza de harina de garbanzo
  • Aproximadamente una taza de agua filtrada
  • 1 cucharada de postre de ajo en polvo
  • 1/4 de perejil fresco picado
  • 1/2 cucharada de postre de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharada de postre de sal marina sin refinar (o al gusto)
  • 2 cucharadas sopera de aceite de oliva virgen extra o aceite de coco

PREPARACIÓN

Enciende el horno a 180º y con ayuda de una mandolina corta las patatas en láminas finas de unos 3-5 mm de grosor. Aprovecha para cortar la cebolla también a láminas.

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En una bandeja de horno protegida con papel encerado coloca las láminas de patata sin amontonarlas demasiado. Añade un poco de sal y aproximadamente una cucharada de aceite de oliva y mete la bandeja en el horno bajando la temperatura a 160º durante unos 20 minutos. ¡Vigila que no se queme! Si tu horno es muy potente, reduce un poco la temperatura e incluso tapa las patatas con otro papel encerado para que puedan cocerse sin tostarse.

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Mientras, en un bol añade la harina de garbanzo, la cúrcuma y el ajo en polvo y mezcla bien, añade el agua y con ayuda de la batidora de mano mezcla bien para que no se formen grumos. La consistencia tiene que ser un poco más espesa que la del huevo batido, ¡sólo un poco! Si ves que pasados unos minutos la mezcla se espesa, corrige añadiendo un poquito de agua.

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Pasados 20 minutos, retira la bandeja del horno y añade las láminas de cebolla sobre las patatas. Vuelve a meter la bandeja y hornea por 20 minutos más sin tapar (baja un poco la temperatura del horno si es necesario para que no se tueste mucho) Cuando esté listo, añade las patatas y la cebolla a la mezcla de harina de garbanzo, tal y como harías con una tortilla con huevo, añade también el perejil picado y corrige de sal si es necesario.

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Calienta una cucharada de aceite de coco u oliva en una sartén y añade la mezcla. Al principio remeuve un poco para que se vaya cocinando la harina de garbanzo, ha de cocerse bien para que el sabor cambie. Luego deja que se cocine por un lado y gira la tortilla con ayuda de un plato, deja que se dore por el otro lado y ¡voilà! tortilla deliciosa, vegana, baja en grasa, rica en hidratos de carbono de buena calidad y en proteínas de alto valor biológico.

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Pastel express de lima y chocolate

Ayer publiqué una foto aquí y aquí de mi merienda. Un pastel crudivegano de lima y chocolate súper fácil y, dentro de lo que entendemos como pastel, es una de las opciones más saludables que puedas echarte al cuerpo, como esta versión de aquí.

No tenía previsto publicar la receta porque, como he dicho, es un pastel raw muy sencillito que puedes encontrar en internet fácilmente, pero algunos me preguntasteis cómo se hacía, así que aquí tenéis la receta.

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Os aviso de que lo hice a ojo, como todo lo que suelo preparar al margen de Comida que Cura, ya os conté en el pan que cura que me cuesta mucho preparar las recetas midiendo y apuntando todo. Pero voy a intentar hacer memoria y ajustar las cantidades. Os pido que si probáis la receta y observas algún error, lo compartáis en los comentarios, así, entre todos, configuraremos este pastel súper rico.

Pensad que con esta receta como base, podéis crear muchos otros pasteles. El aguacate se puede combinar con casi cualquier sabor: fresas, frutos del bosque, plátano, naranja, mango, café de cereales, cerezas, coco, canela, manzana, vainilla… en fin, lo que se te ocurra. El aguacate te da la textura y es un lienzo en blanco para el sabor. Así que… ¡arriba esa creatividad!

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PASTEL CRUDIVEGANO DE LIMA Y CHOCO

INGREDIENTES

(Para dos tazas de pastel y un mini molde -8 cm de diámetro- como los de la foto)

Base

  • 1 taza de almendras laminadas crudas (si tienes almendra molida con 3/4 de taza es suficiente, si tienes almendras crudas enteras, 1 y 1/4 de taza)
  • 3/4 taza de dátiles
  • 1/4 taza pasas
  • 1 c.s. de aceite de coco
  • 1 pizca de sal

Relleno de lima

  • 2 aguacates grandes o 3 pequeños
  • 2 limas (el zumo + la piel rallada de una de ellas)
  • 1/4 taza de agave u otro endulzante natural tipo miel, azúcar de coco, panela, sirope de arce, de coco…)
  • 1 c. s. de aceite de coco
  • 1 pizca de sal

Relleno de chocolate

  • 1 aguacate grande o 2 pequeños
  • 1 c.s. de algarroba en polvo (mejor ecológica y raw)
  • 1 y 1/2 c.s. de cacao en polvo sin endulzar (mejor ecológico y raw)
  • 3 c.s. de agave u otro endulzante natural tipo miel, azúcar de coco, panela, sirope de arce, de coco…)
  • 1 c. s. de aceite de coco
  • 1 pizca de sal
  • Almendras laminadas para decorar

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PREPARACIÓN

Para la base, pon en remojo los dátiles y las pasas en agua tíbia, al menos durante una hora.

Si usas almendras enteras, te recomiendo que las actives para darle más potencia nutricional a tu pastel. Si no, está bien que uses almendras compradas, ya sean laminadas o hechas harina.

Escurre los dátiles y las pasas y, en un procesador de alimentos, tritura todos los ingredientes de la base hasta que se forme una bola en la máquina, quizás debas ajustar la consistencia añadiendo más agua o más almendras. Reserva.

Para el relleno de lima, en el mismo procesador coloca todos los ingredientes y tritura. Reserva.

Limpia un poco la máquina y prepara ahora el relleno de chocolate de la misma forma que antes, mezclando todos los ingredientes.

Monta el pastel: si usas un molde, presiona la base del pastel con las manos un poco mojadas. Queremos que esta base tenga más o menos 1 cm de grosor. Vierte ahora la capa de lima y aplana con una espátula. Mete el pastel en el congelador por, al menos, una hora.

Pasado ese tiempo, saca el pastel y añade la capa de chocolate, que será más finita que la de lima. Decora con las láminas de almendra y vuelve a meter en el congelador por otra hora más como mínimo. Pero puedes guardarlo varios días hasta que lo vayas a consumir, en este caso, tápalo con papel film.

Cuando lo quieras comer, sácalo del congelador una media hora antes. Pasa un cuchillo entre el pastel y el borde para poder desmoldarlo fácilmente sin romperlo.

Si quieres preparar el pastel en taza (mejor si lo quieres comer directamente, sin congelar) Ve combinado las diferentes capas del pastel como quieras. En la foto puedes ver como lo he hecho yo, pero es .

Ya está, eso es todo. Facilísimo ¡Y está muy, muy rico!

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Verdades y mentiras sobre los detox + una receta depurativa facilísima

Como estamos en época de buenos propósitos… Si uno de tus deseos para el 2016 es vivir de forma saludable, aquí me tienes para echarte una mano. ¡Lo que haga falta a favor de la salud! Durante los próximos días publicaré recetas depurativas sencillas que puedes incorporar a tu detox post navideño. Ya te conté en la entrada anterior lo que puedes hacer para seguir una depuración sencilla, sin mucho drama y que te ayudará a poner a punto el organismo.

Pero antes de seguir, vamos a profundizar un poco más en el concepto de “depuración”. Es un hecho, si nunca has ayunado o practicado un detox, no estás al día. Pero no nos confundamos, más allá de las modas, si bien una depuración es un paso imprescindible a la hora de tratar patologías y mantener la salud, no todo vale. Algunos de los errores más comunes a la hora de hacer un detox pueden ser:

  1. Comer como si no hubiera mañana e intentar remediar el estropicio con un ayuno o detox. Si lo haces así, es que no has entendido el concepto de “depuración”. Es como hacer una limpieza a fondo de tu casa. Imagina que normalmente tienes la casa patas arriba, todo sucio y desordenado, seguro que no es muy agradable estar en esa casa y que, a nivel emocional y psicológico, tampoco te apetece mucho estar ahí. Imagina ahora que un día decides hacer una limpieza a fondo, quizás, aunque te esmeres mucho, ya hay manchas que no puedes limpiar o algún estropicio irreversible. Quizás en ese punto te preguntarás cómo has llegado hasta esta situación. ¿No sería más lógico intentar mantener unos mínimos de orden y limpieza de forma habitual? Pues lo mismo pasa con nuestro organismo, mejor mantenerlo más o menos saludable y no someterlo a cambios drásticos. Así que entiende el detox como una manera de darle un respiro a tu organismo para que se regenere, más que un método para contrarrestar excesos.
  2. Un detox no es una dieta. Obviamente si comes menos y eliges alimentos bajos en calorías, vas a perder peso, pero eso no quiere decir que las depuraciones sean un método para adelgazar. Si vives contando calorias, seguramente no estés obteniendo los resultados deseados. La ansiedad que provoca el querer controlar cada caloría, el ser inflexible, el castigarse constantemente con pensamientos negativos hacia uno mismo… todo eso provoca un efecto rebote. El secreto para estar en el peso adecuado es buscar la salud, eso siempre desde la aceptación y la sensatez. El sobrepeso supone, prácticamente siempre, problemas a nivel de colesterol, diabetes, problemas coronarios, psicoemocionales… Hay que buscar la causa de los desequilibrios de peso y tratarlos de forma adecuada. Por mucho que comas Comida Que Cura, si mentalmente no hay una “higiene”, no te servirá para nada. Una depuración es precisamente eso, un método para limpiar de toxinas el organismo, pero luego hay que también nutrir el cuerpo (y el alma), por eso la depuración no tiene nada que ver con un régimen dietético.
  3. El detox no es un invento de las celebrities. Es cierto que ellas lo han popularizado entre el resto de mortales, han dado a conocer los zumos verdes, los retiros de yoga y ayuno y se ven estupendas con su green smoothie en la mano. Pero esto de la depuración tiene más que ver con un griego de hace miles de años que con Gwyneth Paltrow. Y es que Hipócrates recetaba y practicaba el ayuno para curar patologías en la antigua Grecia. Así que entiende la depuración como un tratamiento médico, con su posología y sus contraindicaciones más que como una moda pasajera de Hollywood.
  4. Un detox no lo cura todo. Aunque una depuración sea uno de los pasos imprescindibles dentro del tratamiento de fondo para recuperar la salud. No quiere decir que sea lo que te cure o garantice tu salud. De hecho, si ahora mismo tienes una patología es una buena idea hacer un detox, pero no de cualquier manera y a lo loco, en este caso, ponte en manos de un profesional que te aconseje qué tipo de depuración es adecuada para ti. Este punto me lleva directamente al siguiente…
  5. El detox es para todos. Ésto es relativo. Existen tantas depuraciones como personas y situaciones. Por ejemplo, si tienes una autoinmune en una fase en que necesites nutrir y fortalecer, es muy posible que una depuración extrema, tipo ayuno o monodieta de varios días, deprima más aún tu sistema inmune. También puede ocurrir lo contrario, si por ejemplo eres una persona con muchas alergias y sigues un detox que estimule tu sistema inmune, puede ser que provoques una crisis alérgica. Sin embargo, siempre encontrarás una depuración a tu medida. Quizás necesites algo muy suave, progresivo, no siempre hace falta ayunar. También es cierto que las personas que no tienen unos buenos hábitos y hacen una depuración por primera vez lo suelen pasar muy mal, el proceso de eliminar toxinas puede ser muy difícil: dolor de cabeza, malestar, cansancio, mal humor… Esto son sólo unos pocos ejemplos para que veas cuántas situaciones distintas necesitan depuraciones diferentes.

Este curso express que acabo de hacerte sobre lo que es y no es un detox, tiene una razón de ser. Me gustaría que entendieras que un detox es un prisma de muchas caras, se puede hacer de muchas maneras según tu momento, situación y motivación. Al empezar el Otoño dediqué 3 posts a explicar muy bien cómo hacer un detox profundo de forma segura. Ahora, en invierno, te propongo una depuración más suave, que se pueda sostener fácilmente en el tiempo y, quizás, incorporar algunas de las propuestas como hábito. Y para complementarlo, hoy te traigo ideas de menús o platos que, por la naturaleza de sus ingredientes y las cocciones, favorecen la limpieza del organismo o, al menos, no lo ensucian.

Te recuerdo que es imprescindible que te muevas, que hagas ejercicio, para movilizar y eliminar toxinas y también porque es el estado natural del ser humano. Estamos diseñados para llevar una vida activa, eso es lo natural. Y no hablo sólo de elegir las escaleras en vez del ascensor, hablo de hacer ejercicio de forma consciente, dejar un espacio para ti y el deporte, de cualquier tipo, pero ten claro que hay que usar el cuerpo para lo que está diseñado.

Antes de ir a las recetas, aprovecho para hacer memoria de algo tan simple como es beber. Bebe mucha agua, somos un 80% agua, como una buena profesora mía suele decir, “somos células en un medio acuático”, así que dale a tu organismo su materia prima. El agua que no sólo te hidrata, sino que también te ayuda a depurar: cuando el cuerpo empieza a eliminar el líquido sobrante, arrastra también desechos que ya no necesita.

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Ahora sí, te dejo con la primera receta de la saga.

JUDÍAS VERDES CON SALSA DE MANZANA Y AVELLANAS
Este es un plato muy sencillo pero sorprendente. La salsa es suave, dulce y con un fondo intenso gracias a las avellanas. Perfecta para una cena ligera. Puedes usar otros ingrediente base como brócoli, coles de bruselas, endivias, corazones de alcachofas…

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Ingredientes

  • Una taza de judías verdes frescas y ecológicas de la variedad que prefieras.

Para la salsa

  • 1 manzana
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla tierna
  • 15 avellanas tostadas
  • Caldo de hervir las judías
  • Sal marina o del Himalaya
  • Pimienta
  • Aceite de coco o de oliva
  • Semillas de sésamo para decorar.

Preparación
Corta los extremos de las judías verdes. Si usas la variedad de judías planas, tal y como he hecho yo, corta a los largo las vainas para hacerlas más finitas.

Cuece al vapor las judías por 4 minutos. No te pases con la cocción, queremos que la verdura quede al dente.

Prepara la salsa: en una sartén, rehoga la cebolla y los ajos troceados en aproximadamente un par de cucharadas soperas de aceite de coco o de oliva. Sal pimienta al gusto y remueve enérgicamente durante un par de minutos para que no se doren demasiado. Añade 3/4 de la manzana pelada y cortada a trocitos. Rehoga durante un minuto más removiendo constantemente. Añade 1/2 taza de caldo de hervir las judías y cocina a fuego medio durante 4 minutos con la sartén tapada. Destapa la sartén y cocina un minuto más para que se evapore un poco el caldo.

En el vaso de la batidora de mano o en el vaso americano, pon la mezcla de la sartén, el resto de la manzana cruda y las avellanas. Tritura hasta que quede una salsa homogénea. Prueba y rectifica de sal si es necesario.

Sirve en un bol las judías con la salsa por encima y un poquito de sésamo.

Pautas para un detox post navideño fácil y una ensalada simplemente deliciosa

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Año nuevo, vida nueva. Es un tópico que se repite cada primero de Enero, desde los clásicos como apuntarse al gimnasio, ponerse a dieta, dejar de fumar… Hasta cualquier otro deseo secreto que nos proponemos cumplir a cualquier precio aprovechando el cambio de año. La mayoría de veces, los buenos propósito, se quedan precisamente en eso, propósitos que no llegamos a cumplir más de unos cuantos días. El secreto del fracaso es muy simple: los extremos no funcionan, el sufrimietno no puede sostenerse en el tiempo (es incompatible con la naturaleza humana) y también que el ser humano busca el placer de forma innata. Por eso, si tu propósito es comer de forma más saludable en este 2016, te propongo que te pongas en marcha haciendo, primero, un cambio de actitud. Aunque parece muy simple y muy obvio, es necesario tener presentes estas pequeñas premisas que te ayudarán a hacer cambios sostenibles en el tiempo. A partir de ahí hay algo imprescindible que explica muy bien el bueno de Eisntein:

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Albert Einstein

Si ya estás ahí: tienes voluntad, paciencia, creatividad, ilusión… Te mereces que te lo pongan un poco más fácil. Y yo, desde Comida que Cura, quiero aportar mi granito de arena para que puedas empezar el año de forma más saludable y deliciosa. Porque al contrario de lo que muchos piensan, comer sano no quiere decir estar a régimen ¡Para nada! O sino echa un vistazo a estos dulces.

Ensuciar y limpiar
Aunque lo ideal es mantener una dieta y costumbres saludables de forma cotidiana, es cierto que en algunos momentos, nos dejamos llevar. Pasa en Navidad, cuando no contamos las calorías o comemos esas cosas que sabemos que no nos hacen demasiado bien. Pero es cierto que, en algunos casos, hace más mella la culpa de comer algo “prohibido” que el efecto real de ese alimento. Así que si te has pasado durante las fiestas, es momento de re-equilibrar.

No creo en las dietas milagrosas ni estrictas, creo en la salud desde la sensatez. No tiene sentido hacer un ayuno severo para adelgazar esos kilos de más o para rebajar la culpabilidad, porque aunque lo “aguantes”, seguramente tendrás efecto rebote al acabarlo. Es mejor ser moderado, incluso en la limpieza, de esa manera podrás depurar el organismo de forma más prolongada y profunda y sin castigar el cuerpo con cambios extremos.

Algunas pequeñas cosas que puedes hacer (si es que no las haces ya):

  • Tomar agua tibia con limón por la mañana. Si quieres ir un poco más allá, añade una cucharadita de hierba de trigo en polvo al agua durante 15 días.
  • Desayuna un zumo verde o en su defecto un batido verde. Aquí puedes descargarte mi ebook con recetas de zumos y batidos.
  • Evita durante unas 3 semanas harinas (también integrales), dulces y lácteos (puedes tomar algo de kefir o yogur ecológico)
  • Haz más ejercicio del que haces habitualmente, aunque sea añadir 1/2 hora más al día.
  • Sustituye una de las comidas por una ensalada o crema de verduras.
  • A media mañana o para merendar, toma fruta de un solo tipo.
  • Añade infusiones depurativas 3 veces al día usando alguna de estas plantas:
  1. Diuréticas: abedul, alcachofera, bardana, brezo, cola de caballo, esparraguera, fresno, fumaria, gatuña, grama de las boticas, maíz, ortiga mayor, saúco, vara de oro.
  2. Para la piel: abedul, caléndula, fresno, fumaria, pensamiento, zarzaparrilla.
  3. Para la sangre: diente de león, fresno, fumaria, grama de las boticas, ortiga mayor, ortosifón, vara de oro.
  4. Para las articulaciones: abedul, cola de caballo, diente de león, fresno, gatuña, grosello negro, ortiga mayor, saúco, vara de oro, zarzaparrilla.
  5. Para el hígado: alcachofera, cardo mariano, diente de león, grama común, ortiga mayor
  6. Para el riñón: fresno, diente de león, gatuña, ortiga mayor, ortosifón,
  7. Para los pulmones: marrubio, saúco, eucalipto, tomillo, zarzaparrilla.
  8. Para el sistema digestivo: alcachofera, caléndula, fresno, fumaria, marrubio, ortiga mayor.

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Lo ideal es combinar 3-4 plantas según tu intención. Siempre te recomiendo tener en cuenta la limpieza hepática, ya que ahí, en el hígado, empieza todo. 😉

Una ensalada sin complicaciones
Aunque la ensalada que te traigo hoy es muy facilita, es una receta arriesgada. Primero porque es una ensalada y estamos en Enero, así que apetece menos que una sopita caliente; luego porque muchos asociamos la ensalada con 3 hojas de lechuga iceberg, dos trozos de tomate y un puñado de olivas rellenas; y para acabar, porque quizás el ingrediente base es totalmente desconocido para ti: el kale.

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A mi favor te diré que, aunque estoy un poco obsesionada con las ensaladas, mi obcecación tiene un motivo: los vegetales y frutas crudos son los alimentos que más nos depuran y nos aportan vitaminas y minerales (entre otros macro y microelementos) y son los únicos alimentos que no ponen en alerta nuestro sistema inmune. Como ventaja secundaria, pero nada despreciable, te diré que las ensaladas están deliciosas. Hay vida más allá de la lechuga iceberg.

Kale hasta en la sopa

En los últimos años la col rizada o kale se ha convertido en la más cool de las verduras. La culpa la tienen las celebrities, las revistas de moda y la globalización. Pero, más allá de ser un vegetal mainstream, la kale tiene unas propiedades dignas de mención.

  • Fitonutrientes: que le otorgan un papel antioxidante y antiinflamatorio, muy útil para enfermedades autoinmes, ya que también refuerza el sistema inmune. Los antioxidantes son de vital importancia a la hora de prevenir el cáncer o como refuerzo en tratamientos como la quimioterapia.
  • Minerales y oligoelementos: hierro, aunque no fácilmente asimilable por el organismo. Calcio, en este caso sí que es interesante ya que debido a su contenido en potasio y magnesio nos ayuda a mantener una buena absorción y metabolización del calcio.
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Ilustración: Erin Sparler
  • Vitaminas: 70 gr de kale nos aporta:
  1. 600% de la C.D.R. (cantidad diaria recomendada) de Vitamina K. Aunque para no engañar a nadie (hay que leer estas cosas con lupa) os recuerdo que la vitamina K se sintetiza (crea) en el intestino humano, aunque de forma insuficiente, por eso esta cantidad es tan elevada, porque necesitamos muy poco aporte para cubrir nuestras necesidades. La vitamina K es importante para el correcto funcionamiento de las plaquetas y la sangre en general, sobretodo en el papel de coagulación y regeneración ante una hemorragia.
  2. 200% de la C.D.R. de vitamina A. Siempre que tomemos la verdura cruda o el jugo prensado en un máquina de extracción lenta. Esta vitamina es imprescindible para metabolizar las proteínas, además te ayudará a tener la piel más saludable, así como protege el sistema inmune y el sistema reproductor. De igual manera es de vital importancia en niños en edad de crecimiento. Todos los vegetales con hojas verde oscuro contiene vitamina A, ya que la clorofila (el color verde) enmascara la vitamina A.
  3. 130% de la C.D.R. de vitamina C. De nuevo os cuento el “engaño” detrás de este dato, la OMS recomienda una ingesta diaria de 80mg, esta cantidad es ridícula. Sobretodo teniendo en cuenta que la mayoría vivimos en lugares llenos de polución e ingerimos alimentos artificiales y contaminados con pesticidas y fertilizantes. Deberíamos ingerir unos 500mg de vitamina C diaria y, si eres fumador, ten en cuenta que deberías aumentar el consumo de vitamina C entre 25 y 100 mg por cigarrillo). La vitamina C es imprescindible para la formación de colágeno, para el corecto funcionamiento del sistema inmune y es un potente antioxidante celular.
  4. Fibra: las hojas de kale tiene un alto contenido en fibra, que no sólo regularán el tránsito intestinal, sino que tiene un papel hipolipemiente (baja los niveles de grasa en sangre).
  5. Clorofila: tal y como pasa con las algas o los germinados, las hojas verdes tiene un alto contenido en clorofila. Ésta es de vital importancia para regenerar y limpiar la sangre, por lo tanto, es un gran coadyuvante en enfermedades degenerativas que tienen que ver con la permeabilidad intestinal, como la artiritis reumatoide. Si no sabes de qué va esto, te recomiendo que leas los pasos de la Dieta que Cura tranquilamente.

Ahora que ya os he presentado, espero que te animes a incorporar la kale en tu dieta. Una buena opción es probarla en esta ensalada. Lee atentamente los pasos a seguir, ya que disfrutar plenamente de esta col, tiene sus pequeños trucos.

ENSALADA DE KALE SIMPLEMENTE PERFECTA

Es una ensalada muy versátil, puedes ponerle casi cualquier ingrediente que tengas por tu nevera. Yo te comparto la variante que más estoy preparando últimamente, pero, como puedes ver, en la primera foto de este post, tienes otra ensalada de kale con algún ingrediente distinto. ¡Sé creativo!

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Ingredientes

Para la ensalada

  • Unas 5 hojas de kale (puede ser de cualquier tipo, yo usé col kale rizada)
  • Un puñandito de germinados al gusto: alfalfa, lentejas, rabanillos…
  • Unas 7 avellanas tostadas (preferiblemente en el horno de casa)
  • Una cucharada sopera rasa de pasas
  • Una cucharada sopera de coco rallado
  • Una cucharadita de copos de alga nori
  • Opcional pero delicioso: una cucharada de postre de rábano picante rallado (horseradish en inglés)

Para el aliño

  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva de primera presión en frío
  • 1 cucharada sopera de vinagre balsámico (preferiblemente sin azúcar, endulzado, por ejemplo, con zumo de uva)
  • 1/2 cucharadita de ajo rallado en polvo
  • 1 cucharadita de concentrado de manzana o agave o miel
  • 1/2 cucharadita de anís molido en polvo
  • 1 cucharadita de vinagre de umeboshi (o en su defecto una pizca de sal)

Preparación

Primero preparamos el aliño: en un bote de cristal con tapa, mezcla todos los ingredientes, tapa el bote y agita bien. Puedes añadir un poquito de agua si ves que queda un poco espeso.

Para la ensalada, lava y escurre el kale, trocéalo quitando los troncos más duros, puedes guardarlos para el zumo o añadirlos a una sopa a trocitos. Pasa ahora el kale troceado a un bol grande, aquí viene la parte divertida e imprescindible para que las hojas pasen de ser gomosas e incomibles a tiernas y jugosas: masajea el kale con las dos manos, cógelo y literalmente “sóbalo” para romper las fibras y hacerlo más tierno. Dedica unos 5 minutos a este paso, porque es el pequeño truco que marca la diferencia.

Incorpora ahora los germinados que has elegido para tu ensalada e intenta mezclarlos bien repartiéndolos entre todas las hojas de kale, te recomiendo volver a usar las manos en este paso. Añade ahora el coco rallado y, si vas a usarlo, también el rábano picante rallado.

Otro pequeño truco para que tu ensaladas tengan un mejor sabor es añadir un poco del aliño cuando tengas la “base” del plato, que suele ser la hoja verde y algún otro ingrediente que quieras mezclar. En la ensalada de hoy, este es el punto en el que añades, más o menos, la mitad del aliño y mezclarás de nuevo bien para integrar los sabores.

Pasa la ensalada a la fuente o al plato en la que la comerás y acábala añadiendo las avellanas troceadas, las pasas y los copos de alga nori. Acaba de aliñar y disfrútala.

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“Otra” crema de calabaza

Si pones en tu buscador “crema de calabaza” te aparecerán cientos de recetas, entonces ¿Qué tiene ésta de diferente?

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La primera diferencia es que esta crema no lleva lácteos, ni alimentos de origen animal (caldos animales), ni grasas saturadas. Es totalmente vegana y saludable. Pero quizás lo que marca la diferencia es su sabor: dulce, familiar pero con un toque distinto, producto de la combinación de los ingredientes. Por eso es importante que no cambies ninguno de ellos. Para empezar, utiliza la variedad de calabaza que te propongo, no te arrepentirás. 😉

Hokkaido Squash, una calabaza con personalidad
Esta variedad, la Hokkaido o Red Kuri, es una calabaza suave pero intensa. Puedes cocinarla con su piel, porque ni se nota. Sobretodo porque la vamos a triturar, pero si la haces al horno y la cortas finita, también es muy suave al comerla.

¿Qué más podemos decir de la Red Kuri?

  • Es Rica en betacarotenos (provitamina A) que favorecen la regeneración celular y la cicatrización, mantienen la salud ocular e intervienen en la síntesis de proteínas. Son imprescindibles para el crecimiento osteoarticular en la infancia. También intervienen en la fertilidad y la creación de hormonas sexuales. Pero quizás lo que más nos interesa es su capacidad antioxidante. Los betacarotenos son importantes neutralizadores de radicales libres, protegen frente a carcinógenos, la contaminación, metales tóxicos, aditivos químicos, drogas, fármacos, radiaciones… Protegen al pulmón de la contaminación atmosférica y del tabaco. El efecto antioxidante se relaciona con la protección contra numerosas enfermedades crónicas y degenerativas: cáncer, inflamación crónica, envejecimiento prematuro…
    Además de en la calabaza, encuentras betacarotenos en los vegetales anaranjados y rojizos y en las hojas bien verdes: zanahoria, boniatos, espinacas, acelgas…
  • Diurética: para la retención de líquidos, pero yendo un poco más allá, nos gusta porque mantiene todo el sistema renal y urinario en buen estado y porque ayuda a eliminar líquidos que se acomulan en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, causando dolor y deterioro de las articulaciones.
  • Rica en fibra: mejora la salud de la flora intestinal, controla los niveles de glucosa en sangre y de grasa en el sistema cardiocirculatorio.
  • Antiparasitaria: tanto la calabaza como, sobretodo, sus semillas se utilizan para acabar contra los parásitos intestinales.

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El hinojo, el toque aromático
Uno de los “secretos” de esta crema es el hinojo. Tiene un sabor anisado e intenso. O te encanta o lo detestas, no suele haber término medio. En esta receta, el hinojo tiene un papel secundario, pero imprescindible. No es un ingrediente muy popular en la cocina occidental, pero quizás, cuando conozcas sus propiedades, empieces a incorporarlo a tu día a día.

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  • Propiedades digestivas y carminativas: favorece la digestión y, sobretodo, es conocido por evitar las flatulencias e inflamación intestinal. Por eso puede usarse tanto el bulbo fresco como sus semillas para mejorar la digestibilidad, por ejemplo en platos de legumbres.
  • Propiedades diuréticas: tal y como pasa con la calabaza, el hinojo es útil para la drenar el organismo, eliminando toxinas y mejorando los síntomas de enfermedades que acumulan líquido en el cuerpo como la artritis.
  • Rico en minerales, vitaminas y aminoácidos: sobretodo el hierro, pero también magnesio y calcio (ayudan a reducir el colesterol). Rico en vitaminas como la C y aminoácidos como la histamina, metionina, arginina, alanina (favorece la creación de defensas)… que tienen un papel antioxidantes y antiinflamatorio, así como ser las piezas del puzzle que componen las proteínas.

Aun hay otro ingrediente secreto que diferencia esta crema de las demás: la manzana. ¿Te imaginas la combinación final? El sabor dulce y equilibrado que le dan estos vegetales junto con las especias cambiará por completo tu concepto sobre las cremas de calabaza.

Te recomiendo que no te saltes ni sustituyas ninguno de los ingredientes, porque precisamente la combinación de todos ellos es lo que le da ese toque diferente a esta crema.

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Ingredientes

  • 1 calabaza hokkaido o red kuri no muy grande
  • 1 hinojo pequeño o medio grande
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria grande o dos pequeñas
  • 1 manzana
  • 1 tira de alga kombu de unos 5-6 centímetros
  • 1 cucharada de postre de cúrcuma seca molida
  • 1/2 cucharada de postre de comino molido
  • 1/2 cucharada de postre de anís estrellado molido
  • 1 cucharada de postre de sal
  • aceite de coco o de oliva virgen extra de primera presión en frío

Preparación
Con un cepillo, raspa la calabaza debajo del grifo. Sin pelarla, trocéala y sácale las semillas.

Trocea también el puerro con su parte verde, la zanahoria y la manzana con su piel.

En una olla de fondo grueso rehoga el puerro y la zanahoria con un poquito de sal marina. Añade, pasado un par de minutos, la calabaza y la manzana. Con el fuego bajo, tapa la olla y deja que los ingredientes “suden”, removiendo a menudo.

Después de unos 5 minutos, añade agua filtrada hasta cubrir los alimentos y condimenta con el resto de ingredientes: el alga, la cúrcuma, el comino, el anís. No eches todavía el resto de sal, espera a que los sabores se potencien y se mezclen. Ten en cuenta que la kombu también va a salar un poquito.

Deja que la crema hierba a fuego medio durante aproximadamente unos 20 minutos. Pasado ese tiempo. tritura con la batidora de mano. Ahora es el momento de probar y rectificar de sal.

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La consistencia ha de ser ligera y sedosa, pero con cuerpo. Puedes, sin embargo, aligerar la consistencia añadiendo un poquito de agua o leche vegetal, yo te recomiendo de soja o cáñamo, por ser menos dulces que la de arroz o almendras (a no ser que sea casera). Se conserva en la nevera hasta 3 días.

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Hamburguesas veganas para carnívoros

He de confesar que las hamburguesas no me salen especialmente bien. Además, no disfruto nada preparándolas. Entonces ¿por qué han acabado en el blog? Primero porque estas en concreto son las hamburguesas más ricas y rápidas que he preparado y, eso, para mi, ya es motivo suficiente. También porque es una manera de aprovechar los restos de hacer zumo y porque son una opción muy socorrida para tener en el congelador y usar cuando no tienes tiempo de cocinar. Así que yo uso estas hamburguesas de “salvavidas”, como estas otras recetas e ingredientes. Hago muchas y las congelo para tener una opción rápida, incluso cuando se apunta alguien a comer o cenar, o para llevarme de tupper. La manera adecuada de descongelarlas es sacarlas del congelador unas horas antes y meterlas en la nevera. Una vez descongeladas, las paso de nuevo por la sartén para darles un poco de “chispa”. Es que han de cocinarse antes de congelar, pero eso te lo cuento más adelante.

hamburguesas veganas

Algunos diréis que eso de congelar no es demasiado saludable. Y decís bien, ya que perdemos la “energía” de los alimentos. Aunque a diferencia de lo que se piensa, no se pierden excesivamente los nutrientes. Aunque todo depende de los nutrientes, claro… Por ejemplo, las vitaminas son las más afectadas, sobretodo la vitamina C, que es la más delicada y se pierde incluso exponiéndola a la luz. Pero otras sustancias como las ácidos grasos o las proteínas o algunos minerales, no se ven demasiado alterados. De hecho, es peor cocinarlos excesivamente que congelarlos. Lo que quiero decir con esto, es que mejor no congelar los alimentos y consumirlos lo más frescos posible, pero que, si por nuestro ritmo de vida o por comodidad tenemos que hacerlo de forma puntual, tampoco hay que obsesionarse. Lo que sí te recomiendo es que no compres productos congelados y procesados: lasañas, patatas fritas, verduras… Si has de consumir algo congelado, que sea algo que has preparado tú mismo.

¿Qué tienen de bueno estas hamburguesas?

Antes de pasar a enumerarte las virtudes de los ingredientes, te cuento que estas hamburguesas tienen un pequeño secreto que le da un toque especial: unas hojitas de menta picadas. Sí, has leído bien, no llevan perejil, ni cilantro, ni siquiera albahaca. Llevan menta. Pruébalo y sorpréndete.

De todos los ingredientes, hago mención especial de la proteína de guisante. Quizás, depende de donde vivas, te cueste un poco encontrarla. Si no estás siguiendo la Fase 3 de la Dieta que Cura, puedes sustituirla por proteína de soja o lo que también se llama “soja texturizada”. Como siempre, te recomiendo que sea ecológica, hay que vigilar con la soja, que suele ser transgénica. Lo bueno de usar soja es que ya estás consumiendo proteína completa. En el caso del guisante, deberíamos completarlo con un poquito de cereal (Si todo esto te suena a chino, ponte al día aquí). En esta receta la proteína de guisante o soja le da consistencia a la hamburguesa, creando una textura similar a la de la carne. Aunque, créeme, no es mi objetivo imitar productos cárnicos… Sin embargo, creo que es una receta que puede agradar a personas que comen carne, por la textura y también por el sabor.

La remolacha como aliada de la Artritis Reumatoide
Otro de los ingredientes dignos de mencionar es la remolacha que, además del color “carnívoro”, nos aporta muchos nutrientes básicos para mantener a raya patologías inmunitarias. Básicamente por dos cosas: su poder atioxidante y su (científicamente probada) capacidad antiinflamtoria. Además de muchos otros nutrientes que hacen sinergía entre ellos para cuidar de nosotros desde dentro. A continuación te cuento un poco más sobre ellos:

remolacha

  • Flavonoides: su capacidad antioxidante confiere un gran potencial terapéutico en enfermedades como el cáncer, patologías cardiovasculares, hepáticas o autoinmunes. Pero, como Comida Que Cura va, entre otras cosas, de Artritis Reumatoide, te cuento que los flavoniodes pueden inhibir las prostaglandinas y la proteína C reactiva, que son enzimas inflamatorias que se “disparan” en patologías como la artriris. Esto quiere decir que una dieta rica en bioflavoniodes hará que tu inflamación se modere.
  • Folatos: vitales para el buen funcionamiento del ADN y ARN. Intervienen en la creación y protección de las células, por ejemplo de las células del sistema inmune, pero también de la sangre, es decir, de los hematíes o glóbulos rojos.
  • Vitaminas: grupo B, provitamina A, y vitamina C. En general, influyen en el buen funcionamiento del sistema nervioso, mejoran la salud de la piel, de las mucosas… Aunque podría explicártelo muy extensamente, quédate con que la remolacha nos aporta vitaminas necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Vitaminas que a veces no tienen reserva en el cuerpo y hay que ir tomando de forma diaria a través de los alimentos. Otra vez te recuerdo que si no consumes alimentos ecológicos, tampoco consumes vitaminas ni minerales, pero sí pesticidas, fertilizantes, etc.
  • Minerales: hierro, sobretodo. Pero también magnesio, fósforo y cobre.
  • Fibra soluble: además de mejorar nuestra flora intestinal y ser ligeramente laxante. Ayuda a bajar los niveles de colesterol en sangre protegiendo todo el sistema cardiovascular.

La cara “oscura” de la remolacha, los oxaltaos.
La remolacha y otras verduras como las acelgas y las espinacas, contienen oxaltaos que inhiben la absorción de minerales como el hierro, el magnesio o el calcio. Y que pueden causar problemas a nivel renal y, desde ahí, a otros sistemas como el cardiocirculaorio. Pero… no hay que tirarse de los pelos, la naturaleza se regula ella solita. La mayoría de plantas y algunos pseudocereales como la quinoa o el amaranto contienen oxaltaos, aunque en proporciones muy pequeñas. Si comiéramos como debemos, respetando los alimentos de temporada, todo estará en su sitio, ya que no consumiríamos cantidades demasiado grandes de productos ricos en oxaltaos. Pero volviendo al tema de la sabiduría de la naturaleza… ¿Te has parado a pensar por qué la remolacha es rica en hierro y a la vez en oxaltaos? Pues porque tampoco sería bueno tener demasiado hierro en sangre. O lo mismo pasa con el calcio, si no existieran alimentos que regulan la absorción de algunos minerales y vitaminas, podríamos también cursar anomalías como, en el caso del calcio, la hipercalcemia. Lo que quiero decir (y ya es la segunda vez en este post) es que no hay que obsesionarse. A veces perdemos la realidad de vista, nos prohibimos algunos alimentos sin saber muy bien por qué. Los único que deberías “prohibirte” (y ni siquiera me siento muy cómoda utilizando esta palabra) es todo lo que te conté aquí. Pero una dieta equilibrada, (incluso aunque tengas que ponerte estricto utilizando tu dieta como medicina y, en este caso, evitar algunos alimentos durante un tiempo) no tiene que ver con limitaciones y prohibiciones, tiene que ver con la moderación y el sentido común. He dicho.

Nota: En el caso que tengas tendencia a la anemia ferropénica sólo ten en cuenta no ingerir en la misma comida alimentos ricos en hierro junto con otros que sean ricos en oxaltaos. Por ejemplo, no tomar espinacas y algas hijiki (súper ricas en hierro) en la misma ingesta. Así aprovecharás todo el hierro sin que los oxalatos te lo roben.

hamburguesas para carnivoros

Azuki
Son unas judías maravillosas que si aun no conoces, van a cautivarte en pocos segundos.
Tienen un sabor suave, dulzón, y una textura cremosa pero firme a la vez. Son un alimento que centra, que da estabilidad, lo que en macrobiótica se denomina un alimento con energía yang. Entre sus propiedades podemos destacar el aporte de fibra, que ayuda al tránsito intestinal y a regular los niveles de azúcar en sangre, incidiendo también a la salud del sistema cardiovascular. Otro de los puntos fuertes de las azuki es su función como prebiótoco, de nuevo por su fibra, que sirve de “abono” del intestino para que los probióticos crezcan fuertes y frondosos. Pero quizás una de las propiedades más conocidas y destacables es la de ser una gran desintoxicante del riñón. ¿Has visto que tienen forma de mini riñón? Así que… ¡Sorpresa! Su efecto sobre este órgano ayuda a contrarrestar los posibles efectos nocivos derivados de los oxalatos de la remolacha (aunque ya te he dicho que deberías comer mucha mucha remolacha para notarlos). Pero, por si acaso, así te quedas más tranquilo. 😉

Bien pues vamos ya con la receta, antes de que se me ocurra algo más que contarte sobre estas hamburguesas…

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INGREDIENTES
(Para unas 10 hamburguesas)

  • 1 taza de pulpa de remolacha de hacer zumo. Puedes usar remolacha rallada, pero tendrás que usar menos cantidad para conseguir la misma consistencia en tus hamburguesas (ya que tendrás más jugo). También puedes usar más proteína de guisante o soja para compensar la humedad.
  • 1 bote de judías azuki ecológicas (colando el líquido)
  • 2 tazas de proteína de guisante texturizada (no en bolas) o también soja texturizada (no transgénica)
  • 1 c.s. de ajo en polvo
  • 1 c.s. de pimienta
  • 1 c.s. de pimentón dulce ahumado
  • 1 c.s. de sal del himalaya
  • Truco secreto: unas hojas de menta picadas. Aproximadamente una cucharada sopera rasa.
  • Aceite de coco o de oliva (siempre virgen extra de primera presión en frío) para hacerlas en la sartén.

PREPARACIÓN
Con la batidora de mano o con una batidora de vaso, tritura las azuki hasta que se haga una pasta. Puede llevarte un rato ya que la pasta se pega a las cuchillas y los bordes del recipientes y hay que ir despegándola.
Mezcla en un bol bien grande todos los ingredientes de la receta junto con las azuki que acabas de triturar. Deja que todos los ingredientes se integren bien. Prueba y rectifica de sal, pimienta o lo que sea.
Mójate las manos y forma hamburguesas del tamaño que prefieras.

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Calienta una sartén con un poquito de aceite de oliva o coco y pasa tus hamburguesas para que se doren un poco por fuera y cojan más consistencia. Las cocinamos antes de congelar para que mantengan estas consistencia cuando las vuelvas a descongelar. Es un buen truco si vas a incorporar las hamburguesas “salvavidas” en tu rutina.

 

MODELO DE MENÚ PARA EL OTOÑO

Hoy te presento un modelo de menú otoñal. Es un poco distinto a lo que estás acostumbrado en Comida que Cura, ya que predominan los ingredientes cocinados.

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Se tratan de tres platos: uno de cereal integral, otro de legumbre y otro de ensalada. De esta manera, estamos tomando un menú equilibrado, donde predominan los hidratos de carbono de buena calidad, la proteína completa (cereal + legumbre) libre de toxinas y grasas saturadas tan características de la carne. La ensalada, que sobretodo si la comes al principio, ayuda a evitar la lecucocitosis digestiva y te aporta vitaminas, minerales y enzimas gracias a los pickles. Si no sabes lo que son los pickles o encurtidos, te recomiendo que leas este artículo de mi amiga Agnès, que además de explicarlo súper bien, te enseña técnicas distintas para que los hagas tú mismo en casa. Si le coges el gusto a esto de los fermentos, también puedes preparar el kimchi, mi fermento preferido.

Volvamos al menú de hoy. ¿Qué tal si te presento los platos uno a uno? Aprendiendo cómo prepararlos, familiarizándote con los ingredientes y también siendo más consciente de los efecto que estos alimentos tendrán sobre ti. Recuerda que lo que comes no sólo influye a nivel orgánico o metabólico, hay una consecuencia energética, emocional y psicológica que se desprende de la naturaleza de cada alimento. Es un tema apasionante al que le dedicaré más tiempo en otro post. ¡Vamos con el menú de hoy!

1.LA ENSALADA
Si buscase un titular para esta ensalada, me saldría algo así como “la perfección de la simpleza”, pero no seguiré por ahí, a veces me pasa que me emociono con la comida que cura y me pongo excesivamente sentimental. Si buscas máximo beneficio con mínimo esfuerzo, acostúmbrate a incorporar un tipo de ensalada similar a esta en cada comida. Ya lo expliqué más extensamente en este artículo y me reafirmo en el post de hoy: una ensalada con hoja verde, germinados, encurtidos y algas es un gran punto a favor de tu salud.
Esta ensalada lleva lechuga romana, germinados de alfalfa, pickles de rabanitos y daikon y aceite de sésamo de primera presión en frío. No necesitas nada más para empezar bien con el menú otoñal.

2.EL CEREAL
Un tema extensísimo y apasionante. Los cereales nos aportan, sobretodo, hidratos de carbono, es decir, energía para nuestras células. Si los tomas adecuadamente: de buena calidad, integrales, cocinados saludablemente y en la proporción correcta, serán los aliados perfectos en tu dieta. No te confundas, unas galletas integrales no son cereales de buena calidad, sólo tienes que leer los ingredientes del paquetito. Elige cereales enteros, es decir, minimiza el consumo de harinas, aunque sean ecológicas, integrales, etc. Mejor tomar los cereales en su formato natural, cocinándolos suavemente o, incluso, germinándolos. Aquí te dejo algún consejo para sustituir alimentos de forma sencilla.
En el menú de hoy vamos a utilizar el mijo, un cereal integral fácil de preparar, versátil y económico, que además, es el cereal que más calcio contiene.

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¿Cómo cocinar el mijo?
Yo te recomiendo que lo laves bien debajo del grifo y lo pongas en remojo con alga kombu unas horas antes de cocinarlo. Después sólo has de hervirlo (junto al alga) en una proporción 1:3 (1 de cereal por 3 de líquido) durante aproximadamente 20 minutos.

¿Dónde lo pongo?
Donde quieras. Es un cereal muy neutro, de una textura suave que puede sustituir perfectamente al arroz en las paellas o a la pasta en las sopas.

PAELLA DE MIJO CON VERDURAS Y ALGA HIJIKI

Ingredientes

  • 3/4 de taza de mijo
  • 1 tira de alga kombu de unos 2 cm.
  • 1/2 puerro o un puerro pequeño
  • 1/2 taza de restos de hacer zumo de zanahoria o 2 zanahorias ralladas
  • 1 tomate maduro
  • 1 ramita pequeña de apio sin hojas
  • 1/2 calabacín
  • 1 cucharada sopera de algas hijiki secas (crecen mucho al hidratarse)
  • 1 c. p. de ajo en polvo
  • 1/2 c.p. de cúrcuma en polvo
  • 1/2 c.p. de pimienta negra recién molida
  • 1 c.p. de sal de buena calidad (mejor ir añadiendo la sal poco a poco)
  • Aceite de coco o de oliva para saltear las verduras, aproximadamente un par de cucharadas.
  • Unas 3 tazas de agua filtrada o, mejor aún, de caldo vegetal (yo lo saco de las verduras que hiervo o hago al vapor)
  • Perejil fresco, aceite de oliva de primera presión en frío y pimentón para decorar.
  • Opcional: un par de cucharadas de judías azuki que te habrán sobrado del paté del menú de hoy (tienes la receta un poco más abajo).

Preparación

La noche anterior, lava el mijo y ponlo en remojo con el alga kombu.
Cuando vayas a preparar la receta, escurre el agua y lava de nuevo el cereal debajo del grifo.
Corta el puerro y el apio a rodajitas y en una olla de fondo grueso, rehógalos con un poquito de sal, no dejes de remover. En los ingredientes te propongo aceite de coco o de oliva para cocinar, son aceite más termoestables (aguantan mejor el calor), por lo tanto, se queman y oxidan menos. Es importante que uses grasas de buena calidad, no importa que tomes los aceites en crudo o que cocines con ellos.
Cuando las verduras estén blanditas, añade la zanahoria y en un par de minutos, también el tomate cortado a dados. Cuando los ingredientes estén integrados, añade el mijo, remueve bien durante aproximadamente un minuto. Añade ahora el caldo de verduras o el agua y las algas hijiki, el ajo en polvo, la pimienta y la cúrcuma molidas y rectifica de sal. Piensa que las algas son saladas, así que no te pases.
Deja hervir a fuego bajo-medio durante unos 15-20 minutos, has de ir vigilando que no se quede sin agua y probando de vez en cuando para ver si el mijo ya está blandito.
En los últimos 5 minutos de cocción, añade el calabacín cortado a daditos y, si las tienes, las judías azuki. Queremos que el calabacín quede “al dente” para tener otras texturas en nuestro plato y disfrutarlo aun más.
Una vez el cereal esté listo, antes de servir, añade un poco de perejil picado y remueve para que se mezcle con el resto de ingredientes.
Para emplatar, añade un poco más de perejil, espolvorea un poquito de pimentón y un chorrito de aceite de oliva.

NOTA: El alga kombu puede cortarse en tiras finitas y mezclar en la paella.

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3. LA LEGUMBRE
Hace unos días pensaba en cómo tomar legumbre de forma distinta, escapando del típico guiso de cereal + legumbre que tan rico y socorrido es, pero que he comido miles de veces.
Se me ocurrió utilizar las azuki como base de un paté vegetal. El sabor dulce de las judías va perfecto con el sabor también dulzón del tomate seco. Además, las especias, algas y hierbas que usamos en la receta son carminativas (evitan las flatulencias y la hinchazón intestinal) y harán a digestión de la legumbre mucho más fácil.

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¿Por qué usar la variedad de judías Azuki?
Porque son unas legumbres que desintoxican el riñón y, en consecuencia, también el resto del organismo. Si hay menos toxinas en el cuerpo, nuestro sistema inmune y nuestra salud en general se verá beneficiada. Además, vamos a entrar en el invierno con más fuerza y resistencia ante posibles gripes e infecciones. Otra de las virtudes de las azuki son su alta concentración de proteínas que, aunque incompletas, al combinarse con los aminoácidos de los cereales, forman proteína de alto valor biológico. Si no sabes de qué estoy hablando, te recomiendo que le eches un ojo a este post sobre veganismo y proteína completa.

¿Vamos a preparar este paté delicioso? Sólo un pequeño comentario más. Si vas a tomarlo como parte del menú otoñal, te recomiendo que uses crudités (verduras frescas cortadas a bastoncitos, tipo apio, zanahoria, pimiento, pepino, hojas de lechuga…) para hacerlo más ligero. Si quieres tomarlo como snack de forma aislada, puedes huntarlo en una tostada de arroz, así te aseguras la proteína de alto valor biológico. Ahora sí, vamos allá.

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PATÉ DE AZUKI Y TOMATE SECO
Ingredientes

  • 1 taza de judías azukis
  • 1 tira de alga kombu (con 2 cm tienes suficiente)
  • 3 tomates secos
  • 1 c.p. de comino
  • 2 hojas de laurel
  • 1.c.p. de cúrcuma
  • 1 c.p. de ajo en polvo
  • 1 c.p. de cebolla en polvo
  • 1 poquito de sal o tamari (puedes rectificar luego)
  • 2,5 tazas de agua
  • Perejil fresco para decorar

Preparación

La noche anterior sumerge las judías en agua filtrada junto con el alga kombu.
Si no tienes mucho tiempo, puedes usar una olla express para cocinar la legumbre, si no, puedes usar una olla normal, sólo has de tener un poquito más de tiempo y paciencia.
El alga kombu te facilita un poco el trabajo, ya que ayuda a romper las fibras o cáscaras de la legumbre a la vez que remineraliza.
Si usas la olla a presión, mete todos los ingredientes menos el perejil en la olla y añade también las dos tazas de agua. Cocina durante unos 15 minutos.
Si usas una olla normal, haz el mismo proceso pero ve vigilando que la olla no se quede sin agua. Es posible que necesites una hora de tiempo hasta que las legumbres estén blanditas.
Para hacer el paté, usa una batidora de mano o una personal blender, (una trituradora de esas de viaje que tanto me gusta usar a mi) son pequeñas y potentísimas y no manchamos nada. Has de escurrir un poco el agua de la cocción, queremos que el paté quede con cuerpo, tipo humus. Es mejor que tengas que añadir un poco más de líquido que no que te quede una pasta tipo papilla. El caldito que te sobre, puedes usarlo para hervir el mijo de la paella o como base para una sopa o cremita.
Antes de servir, decora tu paté con un poco de perejil picado.

Ya tienes tu menú listo. Con un poco de previsión, no es nada costoso. También estamos usando ingredientes relativamente económicos y que dan mucho de sí, piensa que hemos utilizado muy poca cantidad de mijo y de azukis. Quien dice que comer sano es caro, es que no se ha puesto aun a preparar este menú otoñal reconfortante.

¡Que lo disfrutes!