Detox de Otoño. Parte 1

Ya ha llegado el fresquito, al menos a Barcelona. Personalmente llevo unos días sintiendo que es un momento de transición y, a nivel higiénico-dietético, eso se traduce en una depuración, en una puesta a punto.

Así que, ni corta ni perezosa, me dispuse a escribir un plan de detox otoñal para que hagamos juntos. Y tan motivada estaba, ¡que me han salido 12 páginas de detox! ¡Qué locura! Demasiada información, así que he decidido darosla por fascículos (una cosa también muy otoñal).

detox-de-otoño

Durante tres días publicaré un post diario con una parte del detox:

  • La primera, la que publico hoy, comenta básicamente en qué consiste un detox de Otoño, qué órganos están implicados, qué haremos para drenarlos, etc.
  • La segunda muestra la dieta básica que hay que seguir y otras prácticas complementarias que potenciarán nuestro detox.
  • En la tercera y última parte, os enseñaré cómo sería un día del detox, para que podáis tener una guía práctica.

¿Os animáis?

¡Pues vamos allá!

A modo introductorio…

Las estaciones nos influyen más de lo que creemos, no es sólo que haga frío o calor, la cosa va más allá. Consciente o inconscientemente, cambiamos nuestros hábitos según la época del año: en invierno dormimos más, estamos más introspectivos, … en verano somos todo energía, nos apetece estar rodeados de gente, queremos vivir más hacia afuera… Y todas estas tendencias, van acompañadas de sus consecuentes hábitos (saludables o no).

Además de verse afectado por los agentes externos, el organismo sufre la “resaca” de todos esos hábitos inadecuados que hemos mantenido durante la estación anterior. A estas alturas del año, en Otoño, se puede ver muy bien: ¿Cuántos habéis pillado un resfriado? O ¿cuántas personas a vuestro alrededor ya han tenido que sacar el kleenex o tomarse unos días de descanso? Solemos echarle la culpa al cambio de tiempo y, aunque es cierto que nos influye a la hora de hacernos más vulnerables ante algunos virus, muchas veces tiene más que ver con lo que hayas hecho durante el verano. Ya sabes, recogemos lo que sembramos… si siembras comida que cura, no hay problema. Si nos pasamos… hay que actuar rápidamente para remendar o minimizar el impacto. ¿Y cómo hacemos eso? Pues con una puesta a punto a modo de detox.

¿Desintoxicarse en Otoño?

Pues sí. El detox no es sólo para la Primavera. Cada estación tiene su forma de detox, sus órganos a drenar, sus hábitos, sus alimentos-medicina… Con las depuraciones buscamos, además de limpiar y eliminar toxinas, nutrir, fortalecer, … En Otoño queremos crear más resistencia ante una estación que es más dura para el organismo.

En el detox otoñal introducimos más elementos calientes, como por ejemplo, el caldo depurativo o te propongo hacer una monodieta a base de arroz integral, ya no sólo de fruta. Esto depende un poco de tu condición y necesidades. Ya verás que a medida que vayas leyendo este post, vas a ir “descubriendo” las pautas más adecuadas para ti.

Si en la primavera el órgano emunitorio (de eliminación) estrella es el hígado, en el Otoño el protagonista es el intestino, seguido del pulmón.

¿Depurar el intestino?

Sí. Depurar el intestino es fortalecer el sistema inmune. Además siempre que facilites la eliminación de toxinas a través de cualquiera de los órganos emunitorios, estarás indirectamente depurando todo el cuerpo. Piensa que la sangre circula continuamente por el organismo, todo es un engranaje perfecto que funciona en sinergía.

El intestino es un órgano que me fascina. Al realizar funciones un tanto escatológicas, algunos lo ven como un órgano de segunda categoría, pero te sorprenderá saber que entre el 70 y 80% de nuestro sistema inmunológico reside en el intestino, más concretamente en lo que ya llamamos microbiota o, utilizando un término más de estar por casa, flora intestinal.

intestino

Además, otro tema apasionante es la permeabilidad del intestino, la causa de tantas enfermedades y anomalías, incluyendo las autoinmunes como la Artritis Reumatoide.

La idea es hacer una limpieza a fondo del sistema digestivo. Nos centraremos en varios puntos:

  • Eliminar todo bichito del intestino que nos debilita y enferma: bacterias nocivas, parásitos… Utilizaremos varios superalimentos, verás que es muy fácil.
  • Hacer una limpieza a fondo del intestino. Deshacernos de suciedad que ha quedado incrustada ahí y dificulta su correcto funcionamiento. (Aquí podemos añadir enemas caseros, ya verás cómo)
  • Repoblar el intestino con bacterias beneficiosas. Hacer que la flora intestinal sea un jardín bien frondoso, sin malas hierbas y con una gran diversidad de especies amigas.

Otras cosas que “depurar”

También buscaremos una depuración a nivel general:

  • Eliminar toxinas a través de otras pautas higiénicas y del ejercicio físico (¡muy importante!).
  • Depurar indirectamente otros órganos como los pulmones o los riñones.

ejercicio diario

Aprovecharemos para “depurar” en otros niveles más sutiles:

  • Cuida tus pensamientos, intenta ser más consciente de la cosas que haces “por inercia” durante el día: cómo comes, cómo reaccionas ante algunas situaciones, cómo afrontas las diferentes obligaciones en tu día a día…
  • Cultiva la mente: lee, ve documentales… evita la entrada de información “basura”: menos tele o menos redes sociales… desengánchate del móvil y de los programas que nos “atontan”
  • Cultiva tu espíritu: al menos unos minutos al día, siéntate cómodamente en silencio y respira profundamente. Observa la dirección que toman tus pensamientos ¿Hay algo que te preocupa? ¿A qué no puedes parar de darle vueltas? Empieza a darte cuenta de los diálogos interminables que todos teneos con nosotros mismos. Es algo a lo que, muy escatológicamente, yo llamo “diarrea mental”, lo siento por los sensibles, pero es la mejor definición a mi parecer. Intenta parar esa tendencia. Sólo respira, sin presión, ni expectativas. Siéntate a ver qué pasa.

De momento, ya tienes información que “masticar y digerir” durante el día de hoy. Mañana empezaremos con pautas más concretas. También con algunas indicaciones para que te vayas organizando en la compra y la cocina.

¡Nos vemos mañana!

Rejuvelac ¡Rejuvenece tu flora intestinal!

El rejuvelac es un básico indispensable en tu cocina. No pienses que es sólo para los que tenemos RA u otra autoinmune. ¡El rejuvelac es para todos!

También lo llamamos agua enzimática, porqué las enzimas de los granos germinados con que se prepara pasan al agua. Al ser una sustancia fermentada, funciona como probiótico. Básicamente te sirve para tener una flora intestinal sana, esto es importante para que puedas absorber adecuadamente los nutrientes de los alimentos, para evitar la putrefacción intestina (y con ellas las toxinas) y para que tu sistema inmune se fortalezca. Además, está cargado de Vitamina E, que es antioxidante y, en zumos y batidos verdes, ayuda a mantener mejor las propiedades de las verduras y frutas.

rejuvelac

Normalmente, el rejuvelac se hace con trigo entero, pero lo puedes hacer con muchas cosas más. Seignalet en su lista de alimentos que afectan a la artritis reumatoide prohibe el trigo, es cierto que para los celíacos el rejuvelac de trigo sería apto, como lo es la hierba de trigo, ya que el gluten está en el grano, pero si tenemos la oportunidad de hacerlo con otro ingrediente, no nos vamos a arriesgar. Realmente Seignalet no especifica si el problema del trigo está en el gluten o en el grano en sí, por un lado nos dice que no consumamos gluten y luego incorpora el trigo en la lista de alimentos que afectan a la RA. Volviendo al rejuvelac, el que yo te propongo está hecho con lentejas germinadas, pero puedes hacerlo, por ejemplo, con quinoa.

¡Ahí va la receta!

Ingredientes y utensilios
1/2 vaso de lentejas secas
1 tira de alga kombu de unos 4 centímetros
1 bote de cristal tipo “mermelada”
1 bote de cristal de unos 4 litros de capacidad
1 gasa
1 tela de algodón natural o una gasa grande
Gomas elásticas

Preparación
Primero, remoja las lentejas en agua con alga kombu durante 8-10 horas.

remojo_kombu_algaPasado ese tiempo, escurre el agua, vamos a hacer que nuestras lentejas broten. Este paso te sirve para germinar cualquier legumbre o cereal y comértelo luego. Si tienes un germinador, utilízalo. Si no tienes ¡vamos a fabricar uno! Necesitas un bote, una gasa y una gomita elástica. Metemos las lentejas húmedas en el bote y lo cubrimos con la gasa que habremos sujetado con la goma. Coloca el bote boca abajo sobre un bol, tal y como ves en la imagen. De vez en cuando, cada 4-5 horas, moja un poquito las lentejas (yo uso un pulverizador) y muévelas un poco, como agitando una cocktelera. Mejor si las cubres con un trapo, resguardándolas de la luz, germinarán antes. Más o menos, necesitas un par de días para que a las lentejas les salga un rabito de unos 2-3 centímetros.

germinaos_brotesAhora, coge el bote de cristal grande y llénalo de agua hirviendo para esterilizarlo. Desecha el agua, añade los brotes de lentejas, llena el bote con agua filtrada y cúbrelo con el paño de algodón que ajustarás con una goma elástica. Guarda el bote en un lugar oscuro y con temperatura estable, más bien calentito. Yo lo meto en un armario de la cocina. rejuvelac_1

Pasadas 48 horas el líquido se habrá vuelto un poco turbio y olerá un poco mal. No está malo, al contrario, ¡eso quiere decir que te ha salido muy bien! ¡Ya tienes tu rejuvelac!

No hace falta que uses mucha cantidad, puedes añadir el rejuvelac a tus batidos, zumos, sopas… Por descontado, evita calentarlo, ya que matarías los probióticos, los bichitos que trabajarán sin descanso en nuestro intestino.

Ah! Puedes hacer una segunda tanda de rejuvelac añadiendo de nuevo agua filtrada a las lentejas germinadas. Después de esta, deséchalas y vuelve a empezar desde el principio.