Alimentos fermentados. Lo que siempre has querido saber y no se te había ocurrido preguntar.

Cuando te pones a investigar sobre la dieta que mejora la inmunidad, das de pleno con la salud intestinal. Todo está ahí, en el intestino. Se hablan maravillas de la desintoxicación hepática pero nos quedaremos a medio camino si no continuamos trabajando, después de una depuración, con la salud intestinal. Es cierto que está muy de moda hablar de los probióticos, la flora o la microbiota, pero esto no es un invento moderno. Desde los inicios de los tiempos, los seres humanos mostraron cierta intuición a la hora de crear superfoods para el intestino (sí, sí, los superalimentos no son sólo esos polvitos que venden en bolsas con cierra fácil a precio de oro). A través de procesos relativamente fáciles, conseguían potenciar los nutrientes de algunos alimentos hasta el punto de usarlos como medicinas. Uno de esos procesos es la fermentación. Debido a que, muchas veces, los limites entre fermentación, germinación, activación, se desdibujan, permitidme seguir mi propio proceso en las explicaciones que os daré en esta “saga” de artículos sobre la fermentación.

Pero vamos a adentrarnos en el maravilloso mundo de los fermentos o también llamados alimentos de cultura viva.

rejuvelac

¿Qué es la fermentación?
La palabra no es muy atractiva, lo sé. Asociamos fermentación con algo que se ha puesto malo, podrido, putrefacto, escatológico… Pero te diré que la fermentación controlada es justo lo contrario: nueva vida, fuerza, salud, seguridad.

Me encanta el apunte del experto en fermentación (y personaje pintoresco) Sandor Ellix Katz cuando dice que el hombre no ha inventado la fermentación, sino que más bien la fermentación ha creado al hombre, ya que las células de nuestro cuerpo la utilizan en los procesos de metabolismo anaeróbico, para producir energía a partir de nutrientes en ausencia de oxígeno.

Pero para llevar esto a un terreno más cotidiano, el de nuestra cocina, te cuento que cuando las bacterias (sí, has leído bien b a c t e r i a s) y los carbohidratos entran en contacto, se produce la magia de la fermentación. En ese momento, las bacterias empiezan a alimentarse del carbohidrato predigiriéndolo para tí y convirtiéndolo en ácido o alcohol. Este proceso hace que el alimento sea mucho más asimilable, facilita las digestiones y potencia el poder de los nutrientes de tu comida. Pero todas estas virtudes, te las detallo un poco más adelante.

yogurt

Si aun así esto de la fermentación te suena a chino, te diré que no es algo ajeno a ti, consumes alimentos fermentados continuamente: queso, yogurt, vino, vinagre, salsa de soja, miso, tempeh, chucrut… ¿Sorprendido? Sin embargo, cuando pensamos en ella, a menudo aparece la siguiente pregunta en nuestra cabeza:

¿Puedo intoxicarme al tomar alimentos fermentados?
No hay más riesgo de intoxicación que con otro tipo de alimentos. Así que ¡miedos y prejuicios fuera! La fermentación tiene que ver con las bacterias. Quizás por eso también la asociamos a algo nocivo o sucio, que puede enfermarnos. No nos gusta juntar la palabra “bactera” y “comida” en una misma frase.

Las bacterias, como las personas, tienen muchas naturalezas y cada una tiene su papel. Dependiendo del rol que juegue y del entorno en el que actúa, el resultado puede ser muy distinto. De hecho, el 99.9% de las bacterias conocidas nos protegen (¿te suenan los probióticos?) y sólo unas cuantas nos pueden enfermar. La medicina alopática actual “demoniza” algunas bacterias como la Helicobacter Pyllori mostrando sólo un punto de vista y, como siempre, se centran en tratar síntomas y no causas. La H. Pyllori ha estado (y estará) en el estómago de los seres humanos desde hace miles de años y es necesaria para el correcto funcionamiento de la digestión, ayuda a regular los ácidos del estómago, equilibra la sensación de saciedad-apetito… Cuando la H. Pyllori se “vuelve loca” y crece demasiado, puede perjudicarnos. Pero es un síntoma del desequilibrio que hay en la comunidad de bacterias que habitan en nuestro organismo. Esa comunidad nos está diciendo que la dieta que llevamos está destruyendo el ecosistema de las bacterias: sus infraestructuras (puedes imaginártelas en una ciudad, con sus edificios, calles,…) su equilibrio social (las bacterias que limpian, las que mantienen la seguridad y el orden, las bacterias-médico…) Y si eso se cae, todo cae… la salud de los sistemas del cuerpo: inmunidad, salud pulmonar, órganos emunitorios como el hígado, los riñones… En fin, TODO.

El biólogo Lynn Margulis cita de manera un tanto poética el papel creador de las bacterias, como si incluso, fueran el “pincel” o el “Photoshop” de Diós. (Igual me he pasado con esta comparación, pero ya sabéis que a mi estas cosas científicas a veces me ponen ñoña)

“En los primeros dos billones de años de vida de la Tierra, las bacterias -sus únicos habitantes- transformaron continuamente la superficie y la atmósfera terrestre. Inventaron todo lo esencial para la vida con procesos químicos diminutos”

Me gusta tanto esta explicación porque es un ejemplo de como pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden cambiar (o crear) un mundo entero. Uno de los principios de la Comida que Cura. También porque abre debate sobre una nueva teoría, el hombre viene de la bacteria 😉

Bromas a parte… Entonces, si cada ser humano contiene el Universo en su interior, podríamos decir que esta macro-transformación de la Tierra podría tener su análogo en una micro-transformación del organismo del ser humano. Por eso, vamos a usar las bacterias para cambiar nuestro pequeño mundo interno y dejarlo brillar hacia el gran mundo externo.

yogurt de anacardos

Pero… ¿Qué beneficios sobre la salud tiene la fermentación?
Hasta aquí ya hemos aprendido que la bacteria no es un supervillano, sino más bien es una Superbacteria que combate el mal en tu organismo. También sabemos que no hay que tenerle miedo. Pero más allá de todo esto, los beneficios concretos de consumir alimentos fermentados son:

  1. Potenciar los nutrientes de los alimentos: el proceso de fermentación crea nuevos micronutrientes que no están presentes en el alimento original y potencia otros nutrientes como el aminoácido lisina, los minerales zinc y hierro o las vitaminas del complejo B, incluyendo la “famosa” B12.
  2. Mejorar la digestión y metabolización de los nutrientes: algunos compuestos se descomponen en formas más elementales, los minerales se hacen más biodisponibles y la lactosa se transforma en ácido láctico.
  3. Mejorar la inmunidad: estudios científicos han mostrado como el consumo habitual de fermentados mejora el equilibrio de la flora intestinal y regula la respuesta inmunitaria ¿Te suena la leucocitos digestiva? Esto es especialmente importante si tiene Artritis Reumatoide o cualquier patología de autoagresión inmune. Ya que poner en alerta al organismo constantemente nos debilita y agrava la enfermedad.
  4. Alcalinizar el organismo: aunque muchos fermentados tengan sabor ácido (vinagre, chucrut…) tienen un efecto alcalinizante del organismo por la cantidad de minerales que contienen y su alta biodisponibilidad.
  5. Desintoxicar: la fermentación puede transformar compuestos tóxicos presentes en algunos alimentos en nutrientes como minerales: los nitratos, los oxalatos o los fitatos se debilitan y también algunos pesticidas o conservantes químicos pierden efectividad.

Entonces, ¿Tomar alimentos fermentados cura enfermedades?
La curación no es un fenómeno asociado a un único factor. Algunas empresas y farmacéuticas juegan con la necesidad que tenemos los seres humanos, (sobretodo cuando estamos enfermos y desesperados) de aferrarnos a una cura milagrosa para lo que nos causa dolor. No nos engañemos, los fermentos no curan el cáncer, el SIDA, la Artritis Reumatoide ni te hace perder kilos o te quita las arrugas. De lo que sí estoy segura es de que los alimentos de cultura viva mejoran el estado general de las personas, también de las que están enfermas, teniendo, además, un impacto mayor en personas sometidas a medicación o tratamientos agresivos que destruyen la flora intestinal y bajan la inmunidad.

¿Qué se puede fermentar?
¡¡Muchísimas cosas!! Desde agua (rejuvelac), hasta alimentos frescos como frutas y verduras, cereales, legumbres, semillas… También carnes, pescados, huevos, lácteos… Vamos, que se puede fermentar prácticamente todo lo que te imagines, la cosa es hacerlo de la forma adecuada, ya que existen muchísimas maneras de fermentar.

¿Es un proceso complicado?
Existen muchas formas de fermentar, algunas muy complejas y otras tan simples como el remojo por unas cuantas horas o utilizar una cápsula de probióticos como hacemos en esta receta de yogur vegano o en esta otra de kimchi. Es importante que cuando preparemos alimentos de cultura viva o los usemos en nuestra cocina, no los calentemos a más de 47ºC para no matar a las bacterias.

¿Es seguro hacerlo en casa?
Sí, es seguro. Obviamente no nos vamos a poner a fermentar cosas muy complicadas, lo vamos a hacer en plan casero, lo más simple posible, sacándole el máximo partido.

¿Cuántos alimentos fermentados hay que tomar al día?
Esto es un poco ambiguo. Te recomiendo que incorpores una pequeña cantidad de alimentos de cultura viva a tu dieta habitual. Es más fácil de lo que crees. Dando por supuesto que evitamos los lácteos y derivados, potenciaremos alimentos como el miso, el chucrut, el tamari, el tempeh, el kimchi…

bol_kimchi

¿Los alimentos fermentados son para todo el mundo?
Más que no recomendar fermentados por su naturaleza en sí. Nos fijaremos en los ingredientes originales que componen el fermento. Por ejemplo, evitaremos la kombucha el dietas libres de azúcar o diabéticos ya que esta bebida fermentada utiliza el azúcar como alimento de las bacterias y, aunque mucha acabe trasnformándose, no podemos calcular con exactitud qué cantidad de glucosa ha quedado en su forma original en la bebida. Por eso evitaremos aquellos fermentos que contengan alimentos que pueden ser nocivos para un grupo concreto de individuos.

Recetas
En Comida que Cura ya hemos experimentado con algunos fermentos, a continuación tienes unas cuantas recetas para que vayas poniéndote al día. En los próximos posts añadiremos unas cuantas más. ¡Que viva la bacteria!

 

Bibliografía recomendada (sólo disponible en inglés)
Wild Fermentation y The art of Fermentation de Sandor Ellix Katz, publicados en Estados Unidos por la Chelsea Green Publishing Co.

Yogurt hecho por superhéroes

Esta receta es un clásico de la dieta crudivegana. Existen muchas versiones, algunas muy adornadas y extravagantes, pero si aprendes la receta base, luego puedes dar rienda suelta a tu creatividad. A mi me gusta mantenerlo simple, para que recuerde al yogur tradicional. También lo puedes hacer con almendras, nueces de macadamia, del brasil o con coco. La textura y el sabor cambian, pero el resultado es igualmente delicioso.

Como sugerencia de presentación puedes usar crudi-mermeladas caseras como las que aparecen en esta receta. O también fruta fresca, crudi-granola o muesli pim-pam. En la foto puedes ver la combinación que he hecho yo con mermelada de mango.

yogurt anacardos y mangoLo que hace que la crema de anacardos se convierta en un yogurt es el probiótico. Se encuentra en varios formatos, desde el rejuvelac hasta preparados que puedes comprar en dietéticas o en internet. Sólo fíjate, si decides comprar el polvito preparado, de que no lleva leche en polvo. Yo uso unas cápsulas de probióticos sin gluten que van bastante bien, de hecho, no hace falta que te compliques demasiado, cualquier probiótico sirve si no lleva leche y, si sigues la Dieta que Cura, tampoco gluten.

Bueno, aprovecho este post para profundizar un poco en los probióticos, que son muy importantes si estás tratando alguna patología a través de la alimentación. Si no estás muy familiarizado con ellos, te sugiero que estreches lazos y los conviertas en tus nuevos mejores amigos.
Como dato curioso te diré que los seres humanos tenemos 10 bacterias por cada célula del cuerpo. Eso son muchos bichos y si eres como yo, que salgo corriendo cuando veo una arañita… pues es posible que esta idea no te seduzca demasiado. Bien, a favor de las bacterias te diré que son indispensables para la vida, pero centrándonos más en los probióticos, te sugiero que no los imagines como una arañita, o una ameba viscosa, imagínalos más como unos tipos duros, con éxito, dignos protagonistas de una peli de superhéroes, porque un poco, ese es su trabajo.

yogurt de anacardos

Bien, ahora que ya somos “bacteria friendly” ¿Qué hacen exactamente los superhér… quiero decir… los probióticos? Pues trabajan sin descanso en tu intestino para que todo esté en orden. Si lees un poco la Fase 2 de la Dieta que Cura, verás que uno de los desencadenantes de las enfermedades modernas (autoinmunes, hipercolesterolemia, diabetes tipo 2, hipertensión…) es la permeabilidad excesiva del intestino delgado. Al no tenerlo en un estado óptimo, muchos agentes nocivos consiguen traspasar la pared del intestino entrando en el torrente sanguíneo y acomulándose en forma de toxinas o atacando de alguna manera a tu organismo. Si esto ocurre, la policía del cuerpo, el sistema inmune, sale a luchar contra los malos. Aunque estos “policías” estén constantemente patrullando por tu cuerpo, hay momentos en los que no pueden llegar a todo. Por otro lado, podríamos hablar de casos de “policías corruptos” que boicotean el propio sistema provocando las famosas enfermedades autoinmunes como la Artritis Reumatoide. Así que, puestos a elegir, yo prefiero no disparar la alarma del sistema inmune y poder mantener a raya a las bacterias y virus a través del trabajo de los probióticos.

Existen varios tipos de probióticos, algunos están presentes de forma natural en el cuerpo, como los famosos L. Casei Imunitas, pero cuidado, porque si te acostumbras a tomar un yogur líquido de esos que salen por la tele, es posible que tu cuerpo se vuelva un poco vago y deje de producirlos. En este caso, cuando dejes de tomarlo, puedes pasar un periodo de debilidad hasta que el cuerpo vuelva a coger carrerilla y sintetizar Lactobacillus Casei Imunitas de nuevo. Lo interesante es tomar probióticos de forma regular pero con cabeza, incluir un poquito de yogur vegano de calidad en la dieta, fermentados como el kimchi, chucrut, miso, o quesos veganos de semillas y frutos secos.

Volvamos al rigor científico, hasta ahora hemos aprendido que para que el cuerpo absorva y metabolice los nutrientes adecuadamente y no deje entrar agentes nocivos en el organismo, es clave que el intestino goce de una buena salud. Para ello, necesitamos a los probióticos, pero también a los prebióticos, ambos son caras de la misma moneda. Si creías que eran la misma cosa, no te sientas mal, todos hemos pasado por ese punto. Pero ya es momento de crecer. Para no confundirlos, te he hecho un cuadro con las propiedades y funciones básicas de cada uno:

prebioticos y probioticosSi tomamos regularmente alimentos prebióticos, nuestros probióticos serán fuertes y podrán construir una flora intestinal impenetrable para los agentes nocivos. De esta manera, reducimos la permeabilidad del intestino delgado y mejoramos muchas patologías que ya hemos mencionado anteriormente.

Además, fortalecemos nuestros sistema digestivo e inmune. Mejoran síntomas como la astenia y pueden utilizarse como tratamiento contra la bacteria Helicobacter pylori.

Volviendo a la receta de hoy, además de probiótcios utilizamos como ingrediente base los anacardos, cuando preparé el queso que cura, ya te conté todo lo bueno que nos aportan estos frutos secos.

Ya sé que a veces me “enrollo” un poco con la teoría, pero si te interesa tu salud, es necesario conocer un poco la base de la alimentación saludable, sobretodo si quieres utilizarla como tratamiento para curar alguna enfermedad. No es lo mismo comer por simple placer, que comer siendo consciente de la calidad y energía de los productos que estás incorporando a tu sistema.

Ahora sí, vamos allá. Receta del yogurt de anacardos. Además de súper beneficioso, súper delicioso.

Ingredientes
1,5 tazas de anacardos remojados durante 5-8 horas
1/3 taza de agua filtrada
2 cápsulas de probióticos o una c.p. de polvitos probióticos
El zumo de 1/2 limón (Para la Artritis Reumatoide, no usamos este ingrediente)
2 c.s. de agave o concentrado de manzana o melaza de arroz
1/2 de vainilla en polvo o la raspadura de 1 vaina de vainilla
1 pizca de sal
Preparación
Desecha el agua de remojo de los anacardos, tritura (en la batidora tipo Vitamix) todos los ingredientes menos los polvos probióticos hasta obtener una crema fina y suave. Puedes añadir un poco más de agua si es necesario o ajustar el dulzor o la acidez con más o menos endulzante o zumo de limón. Cuando ya hayas encontrado el sabor adecuado, incorpora los probióticos y mezcla con una cuchara. Si usas cápsulas, acuérdate de abrirlas y usar sólo el polvito.

Mete la mezcla en un bote de cristal, cubre con una gasa o trapo de algodón y fíjalo con una goma elástica. Deja reposar a temperatura ambiente por unas 8-10 horas. Pasado ese tiempo, tapa el bote y conserva en la nevera.

yogurt

Kimchi, la salud en conserva

El Kimchi es originario de Corea y, además de estar delicioso, es un producto redondo: nutritivo, depurativo, probiótico ¡y fácil de preparar!
En mi humilde opinión, debería considerarse un “superfood”. Tiene tal concentración de nutrientes importantes para nuestra salud, que deberíamos consumir un poquito de kimchi cada día.

Entre sus muchas virtudes, destacamos:

1. Pre y probiótico:
la fibra proveniente de las verduras prepara el intestino para que los probióticos lo limpien de “bichitos” peligrosos y aumenten la cantidad de los que nos protegen. Tu flora intestinal estará bien frondosa y tu intestino será menos permeable, de esta manera, no sólo absorberemos mejor todos los nutrientes, sino que fortaleceremos nuestro sistema inmune. Por eso, te recomiendo el Kimchi si tienes Artritis Reumatoide u otra autoinmune.

2. Nutritivo:
al no cocinar las verduras, los nutrientes de sus ingredientes quedan intactos. Nos aporta calcio, hierro y vitaminas como la C, la E, la A, la B1 y la B2.

3. Depurativo:
el kimchi es muy bajo en calorías, pero además te ayuda a eliminar toxinas del cuerpo, como el “colesterol malo”. Además es muy antioxidante y también se dice que es anti-tumoral.

4. Digestivo:
aunque las verduras estén crudas, en realidad están “predigeridas” gracias al proceso de los probióticos. Tomar un poquito de kimchi antes de comer facilita el proceso digestivo y nos pone un poquito más contentos! =)

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Vamos a prepararlo! Ten en cuenta que el kimchi es muy, muy versátil, puedes poner prácticamente todas las verduras que encuentres en tu nevera. Por ejemplo: pimiento, escarola, pepino, calabacín, calabaza, ajo, chirivía, perejil …

Ingredientes y utensilios
1/2 col redonda o col china
3 zanahorias grandes
1 colinabo
1 remolacha
1 nabo daikon
1 trocito de jengibre
1 manzana
1 cebolla (fresca o seca)
1 rama de apio con sus hojas
1 bote de cristal de un par de litros de capacidad o varios botes más pequeños.

ingredientes_kimchi

Ingredientes para el aliño
Te recomiendo que lo pruebes y ajustes los ingredientes. El sabor tiene que ser intenso pero “soportable”. Si no tienes AR puedes añadir también zumo de limón.

1/2 vaso de vinagre de manzana sin pasteurizar
1/4 vaso de sirope de agave o miel
1 cucharada sopera de cúrcuma
1/2 cucharada sopera de curry picante
1/2 cucharada sopera de chili en copos
1/2 cucharada sopera de comino
2 cápsulas de probióticos lactobacillus (si no tienes, no pasa nada)

ingredientes_aliño

Preparación
Lava y corta la col bien pequeñita, como tienes en la foto. También corta pequeño el apio.

col_cortada

Ralla el resto de ingredientes. Yo lo hice con un robot de cocina que tiene varias cuchillas: para rallar, hacer lonchas finas, etc. Utilicé el accesorio que ralla más grueso. Pero si no tienes, puedes hacerlo a mano. Todo tiene que quedar muy pequeñito. Ah! y no vale triturarlo con la cuchilla normal, porque te quedará una textura muy rara…

ingredientes_cortados

Para hacer el aliño, mezcla todos los ingredientes en un bote de cristal. Recuerda que hay que abrir las cápsulas y echar el polvito, no las pongas enteras! Agita bien el bote y, si necesitas, añade un poco de agua.

alino_kimchi

Mezcla todas la verduras cortadas en un bol, para que se repartan bien. Reserva.bol_kimchi

Esteriliza el bote de cristal llenándolo con agua hirviendo

mason_jar

Desecha el agua y mete las verduritas, apretando bien. Añade ahora el aliño y acaba de rellenar el bote con agua hasta arriba. bote_kimchiGuarda el bote en un armario de la cocina o en algún lugar oscuro y con temperatura cálida y estable. Después de unos 3-4 días ¡el kimchi está listo! Guárdalo en la nevera.

Rejuvelac ¡Rejuvenece tu flora intestinal!

El rejuvelac es un básico indispensable en tu cocina. No pienses que es sólo para los que tenemos RA u otra autoinmune. ¡El rejuvelac es para todos!

También lo llamamos agua enzimática, porqué las enzimas de los granos germinados con que se prepara pasan al agua. Al ser una sustancia fermentada, funciona como probiótico. Básicamente te sirve para tener una flora intestinal sana, esto es importante para que puedas absorber adecuadamente los nutrientes de los alimentos, para evitar la putrefacción intestina (y con ellas las toxinas) y para que tu sistema inmune se fortalezca. Además, está cargado de Vitamina E, que es antioxidante y, en zumos y batidos verdes, ayuda a mantener mejor las propiedades de las verduras y frutas.

rejuvelac

Normalmente, el rejuvelac se hace con trigo entero, pero lo puedes hacer con muchas cosas más. Seignalet en su lista de alimentos que afectan a la artritis reumatoide prohibe el trigo, es cierto que para los celíacos el rejuvelac de trigo sería apto, como lo es la hierba de trigo, ya que el gluten está en el grano, pero si tenemos la oportunidad de hacerlo con otro ingrediente, no nos vamos a arriesgar. Realmente Seignalet no especifica si el problema del trigo está en el gluten o en el grano en sí, por un lado nos dice que no consumamos gluten y luego incorpora el trigo en la lista de alimentos que afectan a la RA. Volviendo al rejuvelac, el que yo te propongo está hecho con lentejas germinadas, pero puedes hacerlo, por ejemplo, con quinoa.

¡Ahí va la receta!

Ingredientes y utensilios
1/2 vaso de lentejas secas
1 tira de alga kombu de unos 4 centímetros
1 bote de cristal tipo “mermelada”
1 bote de cristal de unos 4 litros de capacidad
1 gasa
1 tela de algodón natural o una gasa grande
Gomas elásticas

Preparación
Primero, remoja las lentejas en agua con alga kombu durante 8-10 horas.

remojo_kombu_algaPasado ese tiempo, escurre el agua, vamos a hacer que nuestras lentejas broten. Este paso te sirve para germinar cualquier legumbre o cereal y comértelo luego. Si tienes un germinador, utilízalo. Si no tienes ¡vamos a fabricar uno! Necesitas un bote, una gasa y una gomita elástica. Metemos las lentejas húmedas en el bote y lo cubrimos con la gasa que habremos sujetado con la goma. Coloca el bote boca abajo sobre un bol, tal y como ves en la imagen. De vez en cuando, cada 4-5 horas, moja un poquito las lentejas (yo uso un pulverizador) y muévelas un poco, como agitando una cocktelera. Mejor si las cubres con un trapo, resguardándolas de la luz, germinarán antes. Más o menos, necesitas un par de días para que a las lentejas les salga un rabito de unos 2-3 centímetros.

germinaos_brotesAhora, coge el bote de cristal grande y llénalo de agua hirviendo para esterilizarlo. Desecha el agua, añade los brotes de lentejas, llena el bote con agua filtrada y cúbrelo con el paño de algodón que ajustarás con una goma elástica. Guarda el bote en un lugar oscuro y con temperatura estable, más bien calentito. Yo lo meto en un armario de la cocina. rejuvelac_1

Pasadas 48 horas el líquido se habrá vuelto un poco turbio y olerá un poco mal. No está malo, al contrario, ¡eso quiere decir que te ha salido muy bien! ¡Ya tienes tu rejuvelac!

No hace falta que uses mucha cantidad, puedes añadir el rejuvelac a tus batidos, zumos, sopas… Por descontado, evita calentarlo, ya que matarías los probióticos, los bichitos que trabajarán sin descanso en nuestro intestino.

Ah! Puedes hacer una segunda tanda de rejuvelac añadiendo de nuevo agua filtrada a las lentejas germinadas. Después de esta, deséchalas y vuelve a empezar desde el principio.