Hamburguesa completa healthy style

Esta es probablemente la hamburguesa más saludable que hayas podido comer. Eso sí, no por eso deja de ser rica y  reconfortante y, además,  sin grasas trans, sufirmiento animal ni procesados o refinados.

Hamburguesa vegana completa

Forma parte del recetario del taller de Fast Food saludable que impartiré el próximo viernes 3 de Febrero en la Ecobotiga Planeta Terra de Castelldefels. Si quieres venir y disfrutar de recetas deliciosas, saludables y rápidas ¡Quedan las últimas plazas! Puedes inscribirte aquí.

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Veggie burgers fáciles

Hoy vengo con una receta súper fácil y súper económica. Prometo que no tienes que usar ninguna fruta recolectada en un árbol milenario de un acantilado del Amazonas, ni una baya que sólo crece 3 días al año en un poblado africano. Hoy puedes hacer estas hamburguesas vegetarianas con ingredientes (casi) normales que tengas en tu despensa. 😀

Y hablo de recetas fáciles porque ya sé que a veces me complico la vida y, de rebote, os la medio complico a vosotros. Al menos a la hora de ir a comprar o de organizarse en la cocina. Aunque intento compensarlo con listas de la compra saludables que puedes descargar, imprimir y colgar en tu nevera o guías de tiendas en Barcelona para comprar productos sanos, sé que a veces me decís que mis recetas llevan cosas raras… y es VERDAD.

Siento deciros que en algunas ocasiones, como cuando quieres tratar alguna patología con la dieta, hay que tirar de alimentos poco comunes que tienen la capacidad de limpiar, regenerar, sanar… Aunque seguro que algunos ya os van sonando: fermentados, rejuvelac, kimchi… A veces me río porque en vez de ingredientes para una receta, parece que estemos preparando una pócima de bruja de cuento… Pata de rana, ojo de tritón…. ¡Ui no! ¡estas cosas no que no son vaganas! Bueno, bromas a parte, sé que para algunos puede ser fácil y para otros puede sonar a chino, por eso hoy dedico esta receta a todos los que, con todo el cariño, os habéis quejado de mis extravagancias a la hora de cocinar. Para vosotros… ¡hamburguesas vegetarianas súper fáciles!

recetas_vegetarianas_faciles

Estas hamburguesas son muy sencillas y nutritivas, ya que por la combinación de legumbre y cereal, son proteína completa, proteína de alto valor biológico. Si no te suena nada de esto que te digo, te recomiendo que consultes el post sobre proteínas vegetales. En él verás cómo conseguir proteínas de origen vegetal que le cunden al cuerpo como si fueran de origen animal, evitando toxinas, antibióticos y, de paso, crueldad contra los animales.

Antes de pasar a la receta, sólo te comento que el cereal base de estas hamburguesas es el mijo. Podríamos decir que es lo único “raro” que puedes encontrar en esta receta. Pero si te interesa la Comida Que Cura, seguro que ya te suena de algo, ¿no?. El mijo es el único cereal que es alcalinizante, además no tiene gluten, aporta vitaminas del grupo B y minerales como el magnesio. Por eso, te recomiendo mucho, mucho que incorpores el mijo en tu vida, es asequible y versátil, te encantará.

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Por otro lado, aunque no es lo ideal, te cuento que, tal y como hice en esta otra receta de hamburguesas, he preparado una gran cantidad para poder congelarlas y organizar mis comidas cuando no tengo tiempo de cocinar. Es importante “comer inteligente”, si cocinar cada día no es viable para tí, organízate en la cocina para hacer esta tarea lo más llevadera posible. Así evitarás acabar comiendo cualquier cosa o optando por comer fuera sin poder elegir Comida que Cura.

Bueno, ¿hacemos ya las súper veggie burgers?

Ingredientes

(Para unas 15 hamburguesas aproximadamente)

  • 1 y 1/2 T de mijo*
  • 3/4 T de lentejas (cualquier variedad, yo usé “du puis”)
  • 4 y 1/2 T de agua
  • 1 tira de unos 3 cm de alga kombu (si no tienes no pasa nada, pero te la recomiendo)
  • 2 cebollas grandes tipo “Figueres”
  • 3 dientes de ajo
  • 2-3 zanahorias
  • 2 c.p. rasas de sal del Himalaya o sal marina no refinada
  • 1 c.p. de pimienta negra
  • 1 c.s. de tomillo
  • 1 c.s. de romero
  • 3 c.s. de orégano
  • Aceite de oliva o de coco para cocinar

*Leyenda: T= taza, c.p.=cucharada de postre, c.s.= cucharada sopera

Preparación

La noche anterior, pon en remojo el mijo y las lentejas por separado.

Al día siguiente, escurre el agua del remojo y en una olla grande, añade las 4 tazas y media de agua, la tira de alga kombu, un poquito de sal y las lentejas. Deja hervir por unos 20 minutos y luego añade el mijo. Queremos que esta mezcla quede muy, muy cocida, que casi se transforme en una pasta, por eso buscaremos cocinarla más de la cuenta. Piensa que el mijo aumenta mucho su volumen y absorbe mucha agua, por eso te recomiendo que lo vigiles y vayas removiéndolo de vez en cuando. Con esta proporción de agua, tienes que acabar la cocción con una mezcla pastosa al cabo de unos 15-20 minutos cocinando a fuego medio. Si ves que hay que rectificar de agua, ya sabes, tú mismo gestiona el tema.

Por otro lado, en una sartén rehoga la cebolla que habrás cortado a cuadraditos no muy pequeños en un fondo de aceite de coco o aceite de oliva. Usa poco aceite, sólo lo justo para que no se pegue. Después de unos minutos añade el ajo picado y, por último, la zanahoria rallada. Cocina removiendo bien para que no se queme.

hamburguesas_vegetarianas

Una vez esté listo, toca incorporar el mijo y las lentejas a la sartén. Si quieres, retira el alga kombu (eso si la has usado). Yo lo que hago es cortarla pequeñita con las tijeras e incorporarla a la mezcla, queda totalmente camuflada. Añade también la sal, la pimienta y las especias.

Con un pisa-patatas incorpora bien todo, tal como aparece en la foto. Tiene que quedar como una masa con “tropezones”.

Pasa la mezcla a un bol para que se temple. Mejor si puedes meter la masa en la nevera unas horas para darle más consistencia.

Cuando la masa haya enfriado, prepara las hamburguesas. En la rejilla del horno coloca un papel antiadherente, mójate un poquito las manos y forma hamburguesas no muy gruesas. A mi no me ha hecho falta untar de aceite el papel de horno, pero si ves que se te van a pegar (posiblemente es un síntoma de que tus hamburguesas tienen demasiada agua todavía) puedes pintar con un poco de aceite de oliva o coco.

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Mete en el horno a unos 160ºC durante unos 15 minutos, hasta que las hamburguesas queden doradas.

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Si las vas a congelar (a no se que hayas invitado a un equipo de fútbol a comer seguro que sí lo harás) empaqueta individualmente tus hamburguesas luego mételas en una bolsa hermética con la fecha. Conserva en el congelador como máximo un mes.

Ya tienes la comida solucionada para un buen rato =)

Hamburguesas veganas para carnívoros

He de confesar que las hamburguesas no me salen especialmente bien. Además, no disfruto nada preparándolas. Entonces ¿por qué han acabado en el blog? Primero porque estas en concreto son las hamburguesas más ricas y rápidas que he preparado y, eso, para mi, ya es motivo suficiente. También porque es una manera de aprovechar los restos de hacer zumo y porque son una opción muy socorrida para tener en el congelador y usar cuando no tienes tiempo de cocinar. Así que yo uso estas hamburguesas de “salvavidas”, como estas otras recetas e ingredientes. Hago muchas y las congelo para tener una opción rápida, incluso cuando se apunta alguien a comer o cenar, o para llevarme de tupper. La manera adecuada de descongelarlas es sacarlas del congelador unas horas antes y meterlas en la nevera. Una vez descongeladas, las paso de nuevo por la sartén para darles un poco de “chispa”. Es que han de cocinarse antes de congelar, pero eso te lo cuento más adelante.

hamburguesas veganas

Algunos diréis que eso de congelar no es demasiado saludable. Y decís bien, ya que perdemos la “energía” de los alimentos. Aunque a diferencia de lo que se piensa, no se pierden excesivamente los nutrientes. Aunque todo depende de los nutrientes, claro… Por ejemplo, las vitaminas son las más afectadas, sobretodo la vitamina C, que es la más delicada y se pierde incluso exponiéndola a la luz. Pero otras sustancias como las ácidos grasos o las proteínas o algunos minerales, no se ven demasiado alterados. De hecho, es peor cocinarlos excesivamente que congelarlos. Lo que quiero decir con esto, es que mejor no congelar los alimentos y consumirlos lo más frescos posible, pero que, si por nuestro ritmo de vida o por comodidad tenemos que hacerlo de forma puntual, tampoco hay que obsesionarse. Lo que sí te recomiendo es que no compres productos congelados y procesados: lasañas, patatas fritas, verduras… Si has de consumir algo congelado, que sea algo que has preparado tú mismo.

¿Qué tienen de bueno estas hamburguesas?

Antes de pasar a enumerarte las virtudes de los ingredientes, te cuento que estas hamburguesas tienen un pequeño secreto que le da un toque especial: unas hojitas de menta picadas. Sí, has leído bien, no llevan perejil, ni cilantro, ni siquiera albahaca. Llevan menta. Pruébalo y sorpréndete.

De todos los ingredientes, hago mención especial de la proteína de guisante. Quizás, depende de donde vivas, te cueste un poco encontrarla. Si no estás siguiendo la Fase 3 de la Dieta que Cura, puedes sustituirla por proteína de soja o lo que también se llama “soja texturizada”. Como siempre, te recomiendo que sea ecológica, hay que vigilar con la soja, que suele ser transgénica. Lo bueno de usar soja es que ya estás consumiendo proteína completa. En el caso del guisante, deberíamos completarlo con un poquito de cereal (Si todo esto te suena a chino, ponte al día aquí). En esta receta la proteína de guisante o soja le da consistencia a la hamburguesa, creando una textura similar a la de la carne. Aunque, créeme, no es mi objetivo imitar productos cárnicos… Sin embargo, creo que es una receta que puede agradar a personas que comen carne, por la textura y también por el sabor.

La remolacha como aliada de la Artritis Reumatoide
Otro de los ingredientes dignos de mencionar es la remolacha que, además del color “carnívoro”, nos aporta muchos nutrientes básicos para mantener a raya patologías inmunitarias. Básicamente por dos cosas: su poder atioxidante y su (científicamente probada) capacidad antiinflamtoria. Además de muchos otros nutrientes que hacen sinergía entre ellos para cuidar de nosotros desde dentro. A continuación te cuento un poco más sobre ellos:

remolacha

  • Flavonoides: su capacidad antioxidante confiere un gran potencial terapéutico en enfermedades como el cáncer, patologías cardiovasculares, hepáticas o autoinmunes. Pero, como Comida Que Cura va, entre otras cosas, de Artritis Reumatoide, te cuento que los flavoniodes pueden inhibir las prostaglandinas y la proteína C reactiva, que son enzimas inflamatorias que se “disparan” en patologías como la artriris. Esto quiere decir que una dieta rica en bioflavoniodes hará que tu inflamación se modere.
  • Folatos: vitales para el buen funcionamiento del ADN y ARN. Intervienen en la creación y protección de las células, por ejemplo de las células del sistema inmune, pero también de la sangre, es decir, de los hematíes o glóbulos rojos.
  • Vitaminas: grupo B, provitamina A, y vitamina C. En general, influyen en el buen funcionamiento del sistema nervioso, mejoran la salud de la piel, de las mucosas… Aunque podría explicártelo muy extensamente, quédate con que la remolacha nos aporta vitaminas necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Vitaminas que a veces no tienen reserva en el cuerpo y hay que ir tomando de forma diaria a través de los alimentos. Otra vez te recuerdo que si no consumes alimentos ecológicos, tampoco consumes vitaminas ni minerales, pero sí pesticidas, fertilizantes, etc.
  • Minerales: hierro, sobretodo. Pero también magnesio, fósforo y cobre.
  • Fibra soluble: además de mejorar nuestra flora intestinal y ser ligeramente laxante. Ayuda a bajar los niveles de colesterol en sangre protegiendo todo el sistema cardiovascular.

La cara “oscura” de la remolacha, los oxaltaos.
La remolacha y otras verduras como las acelgas y las espinacas, contienen oxaltaos que inhiben la absorción de minerales como el hierro, el magnesio o el calcio. Y que pueden causar problemas a nivel renal y, desde ahí, a otros sistemas como el cardiocirculaorio. Pero… no hay que tirarse de los pelos, la naturaleza se regula ella solita. La mayoría de plantas y algunos pseudocereales como la quinoa o el amaranto contienen oxaltaos, aunque en proporciones muy pequeñas. Si comiéramos como debemos, respetando los alimentos de temporada, todo estará en su sitio, ya que no consumiríamos cantidades demasiado grandes de productos ricos en oxaltaos. Pero volviendo al tema de la sabiduría de la naturaleza… ¿Te has parado a pensar por qué la remolacha es rica en hierro y a la vez en oxaltaos? Pues porque tampoco sería bueno tener demasiado hierro en sangre. O lo mismo pasa con el calcio, si no existieran alimentos que regulan la absorción de algunos minerales y vitaminas, podríamos también cursar anomalías como, en el caso del calcio, la hipercalcemia. Lo que quiero decir (y ya es la segunda vez en este post) es que no hay que obsesionarse. A veces perdemos la realidad de vista, nos prohibimos algunos alimentos sin saber muy bien por qué. Los único que deberías “prohibirte” (y ni siquiera me siento muy cómoda utilizando esta palabra) es todo lo que te conté aquí. Pero una dieta equilibrada, (incluso aunque tengas que ponerte estricto utilizando tu dieta como medicina y, en este caso, evitar algunos alimentos durante un tiempo) no tiene que ver con limitaciones y prohibiciones, tiene que ver con la moderación y el sentido común. He dicho.

Nota: En el caso que tengas tendencia a la anemia ferropénica sólo ten en cuenta no ingerir en la misma comida alimentos ricos en hierro junto con otros que sean ricos en oxaltaos. Por ejemplo, no tomar espinacas y algas hijiki (súper ricas en hierro) en la misma ingesta. Así aprovecharás todo el hierro sin que los oxalatos te lo roben.

hamburguesas para carnivoros

Azuki
Son unas judías maravillosas que si aun no conoces, van a cautivarte en pocos segundos.
Tienen un sabor suave, dulzón, y una textura cremosa pero firme a la vez. Son un alimento que centra, que da estabilidad, lo que en macrobiótica se denomina un alimento con energía yang. Entre sus propiedades podemos destacar el aporte de fibra, que ayuda al tránsito intestinal y a regular los niveles de azúcar en sangre, incidiendo también a la salud del sistema cardiovascular. Otro de los puntos fuertes de las azuki es su función como prebiótoco, de nuevo por su fibra, que sirve de “abono” del intestino para que los probióticos crezcan fuertes y frondosos. Pero quizás una de las propiedades más conocidas y destacables es la de ser una gran desintoxicante del riñón. ¿Has visto que tienen forma de mini riñón? Así que… ¡Sorpresa! Su efecto sobre este órgano ayuda a contrarrestar los posibles efectos nocivos derivados de los oxalatos de la remolacha (aunque ya te he dicho que deberías comer mucha mucha remolacha para notarlos). Pero, por si acaso, así te quedas más tranquilo. 😉

Bien pues vamos ya con la receta, antes de que se me ocurra algo más que contarte sobre estas hamburguesas…

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INGREDIENTES
(Para unas 10 hamburguesas)

  • 1 taza de pulpa de remolacha de hacer zumo. Puedes usar remolacha rallada, pero tendrás que usar menos cantidad para conseguir la misma consistencia en tus hamburguesas (ya que tendrás más jugo). También puedes usar más proteína de guisante o soja para compensar la humedad.
  • 1 bote de judías azuki ecológicas (colando el líquido)
  • 2 tazas de proteína de guisante texturizada (no en bolas) o también soja texturizada (no transgénica)
  • 1 c.s. de ajo en polvo
  • 1 c.s. de pimienta
  • 1 c.s. de pimentón dulce ahumado
  • 1 c.s. de sal del himalaya
  • Truco secreto: unas hojas de menta picadas. Aproximadamente una cucharada sopera rasa.
  • Aceite de coco o de oliva (siempre virgen extra de primera presión en frío) para hacerlas en la sartén.

PREPARACIÓN
Con la batidora de mano o con una batidora de vaso, tritura las azuki hasta que se haga una pasta. Puede llevarte un rato ya que la pasta se pega a las cuchillas y los bordes del recipientes y hay que ir despegándola.
Mezcla en un bol bien grande todos los ingredientes de la receta junto con las azuki que acabas de triturar. Deja que todos los ingredientes se integren bien. Prueba y rectifica de sal, pimienta o lo que sea.
Mójate las manos y forma hamburguesas del tamaño que prefieras.

hamburguesas_remolacha
Calienta una sartén con un poquito de aceite de oliva o coco y pasa tus hamburguesas para que se doren un poco por fuera y cojan más consistencia. Las cocinamos antes de congelar para que mantengan estas consistencia cuando las vuelvas a descongelar. Es un buen truco si vas a incorporar las hamburguesas “salvavidas” en tu rutina.