Plan depurativo fácil: pon un vaso de agua en tu mañana

Si sigues Comida que Cura, seguramente ya sabrás lo mucho que aconsejo beber un gran vaso de agua tíbia en ayunas. Pero hoy vengo a contarte como optimizar ese vaso de agua, no con una ni con dos variaciones, sino con siete. Siete versiones del vaso de agua matutino para limpiar en profundidad sin esfuerzo. 

¿Por qué incorporar el vaso de agua ahora? Porque la Primavera es el momento idóneo para hacer un “reset” y transicionar hacia el momento más cálido y extrovertido el año. Si nunca has hecho una depuración o si no te apetece seguir una en este momento, puedes platearte el incorporar el vaso matutino de agua (con el añadido que quieras) durante un mes. Es una manera de empezar, a veces es bueno no querer hacerlo todo de golpe. Pero si te animas y quieres meterte de lleno en el tema de los planes detox, puedes asisitir a la pequeña charla-taller que daré en Llavoretes el próximo 28 de Marzo. En ella explicaré las pautas para hacer una depuración primaveral de forma segura y llegando hasta donde sientas que es adecuado para ti.  Hacer una pequeña depuración estacional puede ser más fácil de lo que parece. No pienses que depurar es sinónimo de ayunar, no es necesario (ni en algunos casos aconsejable). Si te animas a venir al taller de detox, puedes consultar cómo apuntarte en la pestaña de talleres.

Volvamos al “upgrade” del vaso de agua matinal. Antes de entrar en materia, te recuerdo unos puntos básicos:

  1. Lo primero que has de hacer por la mañana es lavarte los dientes y rasparte la lengua con un “limpia lenguas”. Sé lo que estás pensando “¿no sirve el cepillo de dientes?” Pues no, no es suficiente ni funciona igual. El día que pruebes el limpia lenguas lo entenderás todo. Esto es muy importante para poder eliminar las toxinas que el cuerpo ha expulsado a través de la lengua por la noche, que es cuando se dedica a limpiar en profundidad. Si no lo haces, te volverás a tragar la porquería al beberte el agua o al desayunar. :S
  2. El vaso de agua siempre ha de beberse tibio, aunque sea Agosto y estés en un crucero por el Caribe. Respetamos la temperatura del cuerpo, por eso buscamos que el agua no cree mucho contraste con ella al estar demasiado fría.
  3. Deja pasar un rato hasta ingerir cualquier otro alimento, aunque sea un zumo o cualquier otro líquido. Puedes tomar tu agua nada más levantarte y luego ducharte, vestirte… seguir tu rutina matutina retrasando un poco el desayuno.

Vamos con las 7 versiones del vaso de agua.

1.Vaso de agua tíbia
El primero que te propongo está claro que es el básico. El que nunca falla, un vaso de agua filtrada (no del grifo) a temperatura del cuerpo. Puedes tomar 1 ó 2 vasos, los que te sienten bien. No te fuerces ni tengas prisa. Mejor empezar poco a poco para no cogerle manía y provocar un “efecto rebote”.

2. Agua con limón, un clásico que nunca falla
Receta: 1 vaso de agua tíbia con el zumo de medio limón.
Efecto: Alcalinizante y depurativo. No hace falta añadir mucho limón de golpe, empieza poco a poco y ya irás aumentando la cantidad de limón. Puedes usar primero 1/4 de limón quizás en unas semanas ya le habrás cogido el gusto y te apetezca exprimir un limón entero.

3. Agua con vinagre de manzana sin pasteurizar
Receta: 1 vaso de agua tíbia con unas gotitas de vinagre de manzana sin pasteurizar.
Efecto: Muy depurativo y probiótico. Ideal como alternativa si estás tratando la Artritis Reumatoide con la Fase 3 de la Dieta que Cura.

4. Agua con rejuvelac
Receta: medio vaso de agua tíbia y medio vaso de rejuvelac.
Aquí te dejo la receta y alguna información extra sobre esta bebida extraña que como quizás hayas intuido por su nombre, tiene algo que ver con mantenernos jóvenes y guapos por dentro y por fuera.

5. Agua con chlorella
¿A qué te suena esto de chlorella? quizás a “clorofila”, verdad? Es que esta alga es muy rica en este pigmento, pero ¿sabías que la estructura de la clorofila es muy similar a la del plasma sanguíneo? Por eso todos los vegetales verdes son imprescindibles en tu dieta regular si quieres mantenerte sano y lleno de energía. Además la chlorella es muy adecuada para hacer una limpieza profunda, limpia incluso de metales pesados y está muy indicado cuando el dentista nos quita un empaste de mercurio (de esos metálicos antiguos) ya que en el proceso se liberan muchos gases provenientes de este metal tan tóxico. Aprovecho para recomendarte que te quites cualquier amalgama de mercurio que tengas, ya que muchas enfermedades tienen que ver con esos empastes. Volviendo a la chlorella,  en general es perfecta para depurar y remineralizar, yo te recomiendo hacer una limpieza de chlorella al menos una vez al año.
Receta: 1 vaso de agua tíbia con media cucharadita de alga chlorella en polvo.
Efecto: Alcalinizante, remineralizante y muy depurativo, ideal para hacer una limpieza de metales pesados.

6. Agua con vinagre de umeboshi
La ume es una ciruela que se fermenta en sal marina cerca de dos años, es un alimento medicamento que potencia la salud y que se ha usado desde hace muchos muchos años en la macrobiótica. Por comodidad puedes usar su vinagre para añadirlo a tu vaso de agua, pero también podrías usar un pellizco de la propia ciruela fermentada (umeboshi) o de la pasta que se comercializa.
Receta: 1 vaso de agua tíbia con unas gotitas de vinagre de umeboshi.
Efecto: Alcalinizante, remineralizante y muy depurativo. También es un probiótico y antiséptico natural.

7. Agua con agua de mar.
Receta: 3/4 de vaso de agua tíbia con 1/4 de agua de mar.
El biólogo René Quinton investigó sobre las propiedades y efectos del agua de mar en numerosas enfermedades. Tomar agua de mar (adquirida en la farmacia o algún herbolario) diluida en agua mineral ayuda a remineralizar, alcalinizar además de ser antibactericida.

Si le coges el gusto a lo del vaso de agua, puedes hacer tus propios combinados: ¿qué tal un poquito de agua tibia con unas gotas de limón y un chorrito de agua de mar? Sé creativo y sobretodo observa cómo te sienta esta ayuda extra para que tu cuerpo brille por dentro y por fuera.

Dos recetas depurativas facilísimas

¡Hola! ¿Cómo va el detox post-navideño? ¿Ya se nos han olvidado esos turrones de más y esas verduras de menos? Lanzarse a hacer un detox, es una tarea que, más allá de empezar, tiene su dificultad a la hora de sostenerse en el tiempo. Por eso estoy aquí, para daros un empujoncito y recordaros que ¡El detox sólo tiene cosas buenas! Así que ¡Ánimo! Que lo estáis haciendo genial y… si no e el caso… ¡No pasa nada! ¡A reengancharse! Una buena manera de volver a entrar en la onda detox es preparando estas recetas que os traigo hoy, son facilísimas y muy depurativas y, además, las podéis hacer en 10 minutos. Recordad también que no hay que ser un radical de la alimentación, los extremos no pueden sostenerse en el tiempo, por eso te recomiendo un detox suavecito, tranquilo, … para disfrutarlo.

¿De qué van las recetas de hoy? Pues la cosas va de coles, concretamente, de coles de Bruselas. Mis preferidas de mayor, mis vegetales más odiados de niña… Es curioso como vamos evolucionando… Si no te gustan demasiado, dales una oportunidad con la receta de coles de bruselas con hijiki y pasas, el toque dulce hace más tolerable el ligero sabor amargo. Si, como a mi, te encantan, puedes empezar por la receta picante, un placer experimentar el sabor sin disfrazar de estas crucíferas.

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Para no alargarme demasiado, te cuento que las coles son unas grandes aliadas de las enfermedades estomacales, si bien pueden provocar flatulencias a nivel intestinal (también hay trucos para evitarlas), el zumo de col cruda ayuda a cicatrizar y sanar úlceras estomacales. Por eso, y porque además son antioxidantes y contienen mucha fibra, son preventivas del cáncer, sobretodo del de estómago. A nivel nutricional nos aportan básicamente vitaminas y minerales. Destaco rápidamente el aporte de ácido fólico (B9) tan importante durante el embarazo, pero también para todo el mundo, ya que interviene en la activación de la B12, la vitamina más polémica, sobretodo si eres vegano. A nivel de minerales, las coles de Bruselas son ricas en potasio, ayudando a eliminar líquidos, así que por eso y por su ínfimo contenido en calorías son perfectas para personas con sobrepeso. Pero no nos olvidemos que la acumulación de líquidos en articulaciones también es un síntoma en enfermedades reumáticas, así que las coles favorecerán el drenaje articular mejorando la inflamación y sintomatología de patologías como la Artritis Reumatoide.

¿Te animas a incorporar las coles a tu detox?

COLES DE BRUSELAS Y BROCOLI SPICY STYLE

Ingredientes

  • Unos 4-5 ramitos de brócoli
  • Unas 6 coles de bruselas
  • 3 c.s. de aceite de coco (o aceite de oliva de primera presión en frío)
  • 1/2 c.p. de chili en copos
  • 1/4 de c. p. de pimentón de la vera (opcional)
  • 1 pizca de estevia en polvo (la hoja pulverizada, de color oscuro. El polvo blanco suele ser químico) o un poquito de endulzante natural (panela, agave, abedul…)

PREPARACIÓN

Lava las coles y el brócoli y cocínalos al vapor durante 4 minutos de reloj. Te recomiendo cocinar los vegetales lo más enteros posibles (para minimizar la pérdida de vitaminas) y cortarlo una vez cocidos. En esta receta, las coles se parten por la mitad, pero puedes también dejarlas enteras.

En un bote de cristal con tapa mezcla el aceite de coco (derretido previamente) con el chilli, el pimentón y la estevia. Si te falta, añade un poquito de sal. Tapa y agita enérgicamente. Añade la mezcla a las coles y el brócoli y disfruta.

Fácil, ¿verdad?

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COLES DE BRUSELAS CON ALGA HIJIKI Y PASAS

Ingredientes

  • Unas 10-12 coles de bruselas
  • 1 cebolla morada
  • 1 c.s. de aceite de coco (o aceite de oliva de primera presión en frío)
  • 1 c.s. de pasas
  • 1 c. s. de alga hijiki (medida en seco, sin hidratar)
  • 1 c.p. de tamari o una pizca de sal marina / Himalaya

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PREPARACIÓN

Hidrata el alga hijiki (también llamada hiziki) en un bol con agua durante 15- 20 minutos. Escurre y reserva.

Lava las coles de bruselas y hazlas al vapor durante 3 minutos de reloj. En esta receta las mantenemos enteras.

Corta la cebolla a lunas y en una sartén rehógalas con el aceite de coco u oliva hasta que queden blandas, añade la cucharadita de tamari (o sal) y las pasas y sigue cocinando removiendo constantemente hasta que se caramelice un poco la cebolla.

Añade ahora el alga, puedes cortarlas un poco con las tijeras si ves que han quedado tiras muy largas. Cocina por un par de minutos y añade las coles. Baja el fuego, tapa la sartén y deja que se cocine todo por unos 3 minutos más para que las coles se ablanden un poco y se integren los sabores. Remueve de nuevo y comprueba que todo está a tu gusto. Rectifica si es necesario. ¡Disfruta!

 

Verdades y mentiras sobre los detox + una receta depurativa facilísima

Como estamos en época de buenos propósitos… Si uno de tus deseos para el 2016 es vivir de forma saludable, aquí me tienes para echarte una mano. ¡Lo que haga falta a favor de la salud! Durante los próximos días publicaré recetas depurativas sencillas que puedes incorporar a tu detox post navideño. Ya te conté en la entrada anterior lo que puedes hacer para seguir una depuración sencilla, sin mucho drama y que te ayudará a poner a punto el organismo.

Pero antes de seguir, vamos a profundizar un poco más en el concepto de “depuración”. Es un hecho, si nunca has ayunado o practicado un detox, no estás al día. Pero no nos confundamos, más allá de las modas, si bien una depuración es un paso imprescindible a la hora de tratar patologías y mantener la salud, no todo vale. Algunos de los errores más comunes a la hora de hacer un detox pueden ser:

  1. Comer como si no hubiera mañana e intentar remediar el estropicio con un ayuno o detox. Si lo haces así, es que no has entendido el concepto de “depuración”. Es como hacer una limpieza a fondo de tu casa. Imagina que normalmente tienes la casa patas arriba, todo sucio y desordenado, seguro que no es muy agradable estar en esa casa y que, a nivel emocional y psicológico, tampoco te apetece mucho estar ahí. Imagina ahora que un día decides hacer una limpieza a fondo, quizás, aunque te esmeres mucho, ya hay manchas que no puedes limpiar o algún estropicio irreversible. Quizás en ese punto te preguntarás cómo has llegado hasta esta situación. ¿No sería más lógico intentar mantener unos mínimos de orden y limpieza de forma habitual? Pues lo mismo pasa con nuestro organismo, mejor mantenerlo más o menos saludable y no someterlo a cambios drásticos. Así que entiende el detox como una manera de darle un respiro a tu organismo para que se regenere, más que un método para contrarrestar excesos.
  2. Un detox no es una dieta. Obviamente si comes menos y eliges alimentos bajos en calorías, vas a perder peso, pero eso no quiere decir que las depuraciones sean un método para adelgazar. Si vives contando calorias, seguramente no estés obteniendo los resultados deseados. La ansiedad que provoca el querer controlar cada caloría, el ser inflexible, el castigarse constantemente con pensamientos negativos hacia uno mismo… todo eso provoca un efecto rebote. El secreto para estar en el peso adecuado es buscar la salud, eso siempre desde la aceptación y la sensatez. El sobrepeso supone, prácticamente siempre, problemas a nivel de colesterol, diabetes, problemas coronarios, psicoemocionales… Hay que buscar la causa de los desequilibrios de peso y tratarlos de forma adecuada. Por mucho que comas Comida Que Cura, si mentalmente no hay una “higiene”, no te servirá para nada. Una depuración es precisamente eso, un método para limpiar de toxinas el organismo, pero luego hay que también nutrir el cuerpo (y el alma), por eso la depuración no tiene nada que ver con un régimen dietético.
  3. El detox no es un invento de las celebrities. Es cierto que ellas lo han popularizado entre el resto de mortales, han dado a conocer los zumos verdes, los retiros de yoga y ayuno y se ven estupendas con su green smoothie en la mano. Pero esto de la depuración tiene más que ver con un griego de hace miles de años que con Gwyneth Paltrow. Y es que Hipócrates recetaba y practicaba el ayuno para curar patologías en la antigua Grecia. Así que entiende la depuración como un tratamiento médico, con su posología y sus contraindicaciones más que como una moda pasajera de Hollywood.
  4. Un detox no lo cura todo. Aunque una depuración sea uno de los pasos imprescindibles dentro del tratamiento de fondo para recuperar la salud. No quiere decir que sea lo que te cure o garantice tu salud. De hecho, si ahora mismo tienes una patología es una buena idea hacer un detox, pero no de cualquier manera y a lo loco, en este caso, ponte en manos de un profesional que te aconseje qué tipo de depuración es adecuada para ti. Este punto me lleva directamente al siguiente…
  5. El detox es para todos. Ésto es relativo. Existen tantas depuraciones como personas y situaciones. Por ejemplo, si tienes una autoinmune en una fase en que necesites nutrir y fortalecer, es muy posible que una depuración extrema, tipo ayuno o monodieta de varios días, deprima más aún tu sistema inmune. También puede ocurrir lo contrario, si por ejemplo eres una persona con muchas alergias y sigues un detox que estimule tu sistema inmune, puede ser que provoques una crisis alérgica. Sin embargo, siempre encontrarás una depuración a tu medida. Quizás necesites algo muy suave, progresivo, no siempre hace falta ayunar. También es cierto que las personas que no tienen unos buenos hábitos y hacen una depuración por primera vez lo suelen pasar muy mal, el proceso de eliminar toxinas puede ser muy difícil: dolor de cabeza, malestar, cansancio, mal humor… Esto son sólo unos pocos ejemplos para que veas cuántas situaciones distintas necesitan depuraciones diferentes.

Este curso express que acabo de hacerte sobre lo que es y no es un detox, tiene una razón de ser. Me gustaría que entendieras que un detox es un prisma de muchas caras, se puede hacer de muchas maneras según tu momento, situación y motivación. Al empezar el Otoño dediqué 3 posts a explicar muy bien cómo hacer un detox profundo de forma segura. Ahora, en invierno, te propongo una depuración más suave, que se pueda sostener fácilmente en el tiempo y, quizás, incorporar algunas de las propuestas como hábito. Y para complementarlo, hoy te traigo ideas de menús o platos que, por la naturaleza de sus ingredientes y las cocciones, favorecen la limpieza del organismo o, al menos, no lo ensucian.

Te recuerdo que es imprescindible que te muevas, que hagas ejercicio, para movilizar y eliminar toxinas y también porque es el estado natural del ser humano. Estamos diseñados para llevar una vida activa, eso es lo natural. Y no hablo sólo de elegir las escaleras en vez del ascensor, hablo de hacer ejercicio de forma consciente, dejar un espacio para ti y el deporte, de cualquier tipo, pero ten claro que hay que usar el cuerpo para lo que está diseñado.

Antes de ir a las recetas, aprovecho para hacer memoria de algo tan simple como es beber. Bebe mucha agua, somos un 80% agua, como una buena profesora mía suele decir, “somos células en un medio acuático”, así que dale a tu organismo su materia prima. El agua que no sólo te hidrata, sino que también te ayuda a depurar: cuando el cuerpo empieza a eliminar el líquido sobrante, arrastra también desechos que ya no necesita.

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Ahora sí, te dejo con la primera receta de la saga.

JUDÍAS VERDES CON SALSA DE MANZANA Y AVELLANAS
Este es un plato muy sencillo pero sorprendente. La salsa es suave, dulce y con un fondo intenso gracias a las avellanas. Perfecta para una cena ligera. Puedes usar otros ingrediente base como brócoli, coles de bruselas, endivias, corazones de alcachofas…

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Ingredientes

  • Una taza de judías verdes frescas y ecológicas de la variedad que prefieras.

Para la salsa

  • 1 manzana
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla tierna
  • 15 avellanas tostadas
  • Caldo de hervir las judías
  • Sal marina o del Himalaya
  • Pimienta
  • Aceite de coco o de oliva
  • Semillas de sésamo para decorar.

Preparación
Corta los extremos de las judías verdes. Si usas la variedad de judías planas, tal y como he hecho yo, corta a los largo las vainas para hacerlas más finitas.

Cuece al vapor las judías por 4 minutos. No te pases con la cocción, queremos que la verdura quede al dente.

Prepara la salsa: en una sartén, rehoga la cebolla y los ajos troceados en aproximadamente un par de cucharadas soperas de aceite de coco o de oliva. Sal pimienta al gusto y remueve enérgicamente durante un par de minutos para que no se doren demasiado. Añade 3/4 de la manzana pelada y cortada a trocitos. Rehoga durante un minuto más removiendo constantemente. Añade 1/2 taza de caldo de hervir las judías y cocina a fuego medio durante 4 minutos con la sartén tapada. Destapa la sartén y cocina un minuto más para que se evapore un poco el caldo.

En el vaso de la batidora de mano o en el vaso americano, pon la mezcla de la sartén, el resto de la manzana cruda y las avellanas. Tritura hasta que quede una salsa homogénea. Prueba y rectifica de sal si es necesario.

Sirve en un bol las judías con la salsa por encima y un poquito de sésamo.