Pastel de chocolate saludable

En el mundo de los pasteles, la palabra saludable parece no encajar, pero los tiempos están cambiando y ya se puede disfrutar de un buen dulce sin que nuestra salud mengüe, incluso, ¡podemos hacer que aumente!

Este pastel es dulce y cremoso. Tiene muy pocos frutos secos y el endulzante principal es la estevia, por eso, le he puesto la etiqueta de saludable. En fin, siempre es más sano que te comas un apio o un pepino, pero como dice mi suegra, también hay que hacer cosas para nuestra “duša” (“alma” en esloveno). Así que un pastelito crudivegano con ingredientes de calidad y comido con cabeza, sólo puede potenciar tu salud y alegría. Te lo digo porque me acabo de comer un trozo del que puedes ver en la foto y ya me siento un poquito más feliz. =)
pastel de chocolate saludableBueno, empecemos con la receta, verás que no es nada complicado. Como es un pastel bastante concentrado, lo hacemos pequeñito, yo he usado un molde cuadrado de unos 10 cm de lado. Los ingredientes son para esa medida.

Ingredientes

Para la base:
1 taza de ciruelas deshuesadas
3 c.s. de semillas de lino
1 c.s. de aceite de coco derretido
2 c.s. de mantequilla de cacahuete
1 pizca de sal
1 pizca de estevia

Para el relleno
2 aguacates
3 c.s. de cacao en polvo raw
1 c.s. de algarrobo en polvo raw
1/2 c.p. de estevia en polvo
2 c.s. de melaza de arroz
1/4 taza de aceite de coco derretido
1 pizca de sal

Para el frosting
1 chirimoya
1 c.s. de aceite de coco derretido o manteca de cacao derretida
1 c.s. de sirope de agave o 2 c.s. de melaza de arroz
1 c.s. de zumo de lima

Preparación
Empezamos por la base. En un molinillo de café tritura 2 cucharadas de semillas de lino, reserva la otra cucharada para añadirlas enteras. En un procesador de alimentos, tritura un poco las ciruelas y luego añade la mantequilla de cacahuete, el aceite de coco, las semillas de lino, la sal y la estevia. No ha de quedar muy dulce.
NOTA: es importante que la estevia que uses sea de buena calidad. Es un poco más cara, pero te va a durar mucho tiempo ya que el poder edulcorante de la estevia es muy superior al del azúcar. ¿Cómo elegir una buena estevia? Ahora, al estar tan de moda, muchas marcas se han apuntado al carro, incluso Coca-Cola ha sacado una variedad endulzada con esta planta. Así que vigila, puede ser que compres educorantes artificiales a los que se les ha añadido estevia. Los edulcorantes tipo sacarina son uno de los productos más cancerígenos que existen, así que lee bien las etiquetas de lo que compras. Por otro lado, la estevia ha de ser natural, su color es verde oscuro, si es blanca, está refinada.

Continuemos… Al mezclar todos los ingredientes de tu base, se debe formar una bola en el procesador de alimentos, una pasta tipo “plastilina”, que puedas modelar, si está muy seca, añade más ciruelas, si está muy líquida, más semillas de lino trituradas.
Una vez tengamos la consistencia deseada, formaremos la base de la tarta dentro del molde, aplastando con las manos y dejándola uniforme y planita. Mete la base en el congelador mientras preparas el resto de la tarta.

Para el relleno, en el procesador de alimentos, trituraremos todos los ingredientes. Prueba la mezcla y rectifica de sabor si es necesario, te recomiendo que añadas la estevia poco a poco y que vayas probando si te gusta de dulzor. La verdad es que a mi la estevia no me encanta… tiene un sabor muy potente, que me recuerda un poco al regaliz, así que la uso “camuflada” en las recetas. Sin embargo, la estevia tiene muchas propiedades estupendas, como índice glucémico cero, ya que no hace trabajar al páncreas por no ser un glúcido. Una vez tengas el relleno a tu gusto, incorpóralo al molde, sobre la base de la tarta, deja la superficie bien lisa con ayuda de una espátula y vuelve a reservar en el congelador.

¡Vamos al frosting! Normalmente los frostings o glaseados de las tartas crudiveganas se hacen con base de anacardos u otros frutos secos, lo que las hace bastante pesadas. El glaseado de chirimoya es ligerito ¡y está muy bueno! Sólo sácale la carne a la chirimoya y tritura con el resto de ingredientes. Si no consigues chirimoya puedes hacer un frosting con plátano, aunque te quedará un color más amarronado porque se oxidará.

Para acabar, añade la capa del glaseado a la tarta y congelala por unos 15 min. Puedes dejarla incluso unos días congelada, sólo acuérdate de sacarla unas horas antes del congelador y dejar que vaya cogiendo la temperatura adecuada dentro de la nevera. Este pastel es un “semifrío”, así que no lo dejes a temperatura ambiente.

Sólo te queda decorar con la fruta que quieras, o unas cacao nibs o… ¡lo que quieras! Y comértela bien a gusto.

¡Locos por el remojo!

¿Remojar es lo mismo que activar? ¿Por qué remojar? ¿Qué se debe remojar? ¿Cuánto tiempo necesito? ¿Y qué es eso de la germinación? Qué lío, ¿verdad? Yo también me hice estas preguntas y seguramente, muchas otras… Pero con un poquito de entrenamiento es fácil tenerlo todo claro.

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Vamos pregunta a pregunta:

¿Remojar es lo mismo que activar?
Básicamente sí, pero, a veces, si no estás muy metido en el raw food o empiezas justo ahora, te puede sonar a chino eso de activar. En realidad, si remojas estás activando, estás haciendo que la vida que hay dentro de los granos, frutos secos y semillas despierte.

¿Por qué remojar?
La naturaleza es sabia. ¿Te has parado a pensar por qué algunas semillas, legumbres, etc. no empiezan a mutar para convertirse en plantas en tu despensa? Pues porque esos granos están dotados de una enzima que inhibe su crecimiento hasta que haya un medio adecuado (agua, tierra, luz del sol…) para convertirse en un brote. Si comemos estos granos sin activarlos, esos inhibidores enzimáticos intervienen en la digestión, haciendo que nuestras propias enzimas digestivas se vean bloqueadas: no podremos digerir correctamente ni absorber nutrientes muy preciados para nuestra salud.
Además, el remojo le da más poder vital a la semilla/grano, piensa que es una planta en potencia, con toda la fuerza de la vida dentro de ella.

¿Qué se debe remojar?

Semillas: calabaza, girasol, sésamo, … También deben activarse las semillas de lino y de chía, pero es este caso, se usará sólo la cantidad que se vaya a necesitar en el momento, ya que a causa de los mucílagos, dejan el agua con una textura gelatinosa y no se pueden secar/deshidratar.
Legumbres: judías (rojas, blancas, azukis…), garbanzos, guisantes, soja, etc. Y todas las legumbres que se te ocurran.
Cerelaes: arroz, quinoa, trigo sarraceno, cebada, centeno, mijo, amaranto, canihua…
Frutos secos: almendras, nueces,…

Hay frutos secos que no tienen inhibidores enzimáticos, como las avellanas, los pistachos, las macadamias, los piñones o las nueces del brasil. Los anacardos que compramos no son crudos, ya que se someten a un proceso de calor para separar su cáscara, que es muy tóxica. En cualquiera de estos casos, podemos remojar para conseguir una textura más crujiente o más cremosidad si se van a triturar.

¿Cuánto tiempo necesito?

Depende de lo que tengas que activar. Te dejo una lista orientativa de lo que más vamos a usar en la Dieta que Cura:

Frutos secos:
almendras 8-12 horas, nueces: 4-6 horas.
Semillas: de girasol 2 horas, de calabaza 8 horas, de sésamo 5 horas
Cereales: quinoa 2-4 horas, trigo sarraceno 6-8 horas, arroz integral 10-12 horas.
legumbres: son las que más tiempo necesitan, unas 8-12 horas. Aunque las lentejas, necesitarán menos, con unas 6-8 horas es suficiente.

¿Y qué es eso de la germinación?

Germinar es dar un paso más. Los germinados son pura vida, por un lado, son muy digestivos ya que nos hemos liberado de los inhibidores enzimáticos y hemos roto la cáscara (fibra) del grano, y por otro lado, son altamente nutritivos: nos aportan una gran cantidad de aminoácidos y vitaminas (A,C, E, K y del grupo B), calcio, potasio, hierro y clorofila, que es básica si tienes una enfermedad autoinmune. La clorofila activa el metabolismo celular, mejora el sistema inmune, participa en la capacidad regeneradora de las células, depura la sangre y equilibra la relación ácido-base en el organismo. Te recomiendo que consumas de forma habitual hierba de trigo, chlorella y espirulina, así como hojas bien verdes. En la receta que te voy a enseñar hoy, no hay mucha clorofila, ya que paramos el proceso de germinación nada más empezar, pero puedes germinar muchas otras cosas. Venden semillas para germinar en muchos sitios orgánicos, te enseño unas de daikon que germiné hace poco:

germinados de daikon

Volvamos a la receta. ¡Vamos a activar y germinar!

Te pongo el ejemplo del trigo sarraceno, pero siguiendo la tabla de tiempo de remojo, puedes activar lo que quieras. En este caso, voy a enseñarte todo el proceso: activación, germinación y deshidratación.

Ingredientes y utensilios
1/2 kilo de trigo sarraceno
Agua
Alga kombu (para romper las fibras del cereal y remineralizar)
1 bote grande de cristal
Germinador (si no tienes, lee este post para fabricarte uno)

Preparación

Lava muy bien el trigo sarraceno y ponlo en remojo con el alga kombu por 6-8 horas. Pasado ese tiempo, desecha el agua (será un poquito viscosa, es normal), lava de nuevo el trigo sarraceno. Ahora toca ponerlo a germinar. El trigo sarraceno brota muy pronto, y queremos parar el proceso justo cuando empieza, así que pasadas unas 24 horas verás que le sale un rabito muy pequeñito, de apenas un milímetro, como ves en la foto.

trigo_sarraceno_germinado

Ahora toca secar los granos germinados. Si tienes deshidratadora, pon el trigo sarraceno a sacarse durante unas 8-12 horas a unos 42º-47º. Si pasado ese tiempo no está completamente seco, muévelo un poquito y déjalo un tiempo más, tiene que estar bien seco para poder almacenarlo sin que se pudra.

Si no tienes deshidratadora, puedes secarlo con el horno, pero ten mucho cuidado de no pasarte con la temperatura, ya que toda la vida que hemos generado activando y germinando puede destruirse con el calor. Pon el horno al mínimo y, si tu horno lo tiene, activa el aire, si no, deja la puerta entre abierta. En este caso, necesitarás menos tiempo, pero depende mucho de tu horno, así que te recomiendo que estés atento.

Puedes guardar el trigo sarraceno en un bote hermético por bastante tiempo. Lo puedes consumir tal cual, usándolo en granolas y mueslis, ya que es bien crujiente. También puedes usarlo para cocinar, sólo tienes que hidratarlo previamente por una par de horas.

Crudi-porridge de quinoa y frutos rojos

Cuando empecé con la Dieta que Cura tuve que cambiar de arriba a abajo mi rutina en lo que se refiere a alimentación. Por no hablar de las peripecias que tengo que hacer en los eventos sociales, para comer sano sin dar mucho la nota…

Uno de los retos fueron los desayunos del fin de semana. Normalmente, entre semana, desayuno un batido verde y después alguna pieza de fruta o algún snack saludable para llevar, porque no suelo estar en casa. Pero el fin de semana me gusta dedicarle tiempo al desayuno, hacerlo un poco festivo, ya que es uno de mis momentos preferidos de la semana =)

La receta de hoy es, en realidad, un básico. Cuando la aprendas, vas a poder idear muchas otras a partir de ella, es muy fácil, sólo tienes que aprender la técnica y dejar que la creatividad haga el resto. Bien, pues aun no he presentado la receta como se merece: hoy tenemos un porridge crudo de quinoa y furtos rojos. Aunque todo lo que publico en el blog es sin gluten, sin lácteos y sin azúcar, por si andas un poco despistado, te digo que este porridge también cumple estas condiciones. Además, la quinoa es un alimento muy interesante, te dejo el link a la wikipedia para que leas un poquito, pero si te da pereza, sólo destaco esto:

“La quinua posee un excepcional equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos (fundamentalmente almidón). Entre los aminoácidos presentes en sus proteínas destacan la lisina (importante para el desarrollo del cerebro) y la arginina e histidina, básicos para el desarrollo humano durante la infancia. Igualmente es rica en metionina y cistina, en minerales como hierro, calcio y fósforo y vitaminas, mientras que es pobre en grasas, complementando de este modo a otros cereales y/o legumbres como las vainitas.”

crudi_porridge_quinoa

Volviendo a la receta de hoy, si no estás muy familiarizado con la comida raw, es normal que no te cuadre nada, ¿porridge crudo? ¿de quinoa?. Tranquilo, hoy también vas a aprender un básico del raw food: activar, germinar, deshidratar. La única condición es que tengas una deshidratadora, pero si no la tienes, puedes hacer este porridge usando sólo la cantiad de quinoa que vayas a meter en tu desayuno. Aunque mejor vamos paso a paso…

Ingredientes
1/2 taza de quinoa
1 taza de frutos rojos (frescos o congelados)
6 cucharadas soperas de agave o miel
1 pizca de sal
1 chorrito de agua (si no tienes RA, puedes usar limón en vez de agua)
1 pizca de sal del Himalaya
1 rodaja de kiwi y unas nibs de cacao para decorar.

Preparación
Empezamos con la quinoa. Si la tienes ya activada, germinada y deshidratada, ponla en remojo un par de horas.
Si no, has de empezar a preparar la receta con un par de días de antelación: lava bien la quinoa y déjala en remojo con un poquito de alga kombu unas 8 horas, después de eso, escurre el agua y germina la quinoa, si no sabes cómo hacerlo, en esta receta te explico cómo germinar lentejas para hacer rejuvelac, el proceso de germinado es el mismo. Cuando a la quinoa le salga un rabito de unos 2 mm de largo ¡ya está lista! (puede tardar unas 24h)
Ahora empezamos a preparar el desayuno.
En un procesador de alimentos, tritura los frutos rojos con 3 cucharadas de agave o miel, una pizca de sal y un chorrito de agua. Si no tienes Artritis Reumatoide, puedes usar un chorrito de limón. Ha de quedar una crema homogénea. Reserva la mezcla, lava el procesador y tritura ahora la quinoa con el resto del agave o miel, una pizca de sal y un chorrito de agua. Aquí también nos quedará una crema homogénea y suave. Si pruebas las dos mezclas y quieres rectificar de dulce, hazlo ahora.
Monta tu porridge, pon una base de la crema de frutos rojos, a continuación rellena con la crema de quinoa y acaba con una última capa de frutos rojos. Decora con el kiwi y los cacao nibs. ¡Ya está!

La parte trabajosa es la de la quinoa, por eso, te recomiendo que, si tienes deshidratadora, actives, germines y deshidrates una buena cantidad y la guardes en un bote hermético. Así no hace falta que te preocupes de planear tu desayuno con días de antelación. =)

Parmesano vegano de avellanas

Cuando empiezas a “crucinar” te das cuenta de la inmensidad de recetas que usan anacardos: prácticamente todos los quesos veganos, muchos pasteles, patés, salsas, rebozados… No tengo nada en contra de los anacardos, de hecho, me encantan, pero empezaba a aburrirme de utilizarlos para todo.

Tengo una receta básica que es un comodín en mi cocina: el parmesano vegano (con base de anacardos, ¡claro está!), se lo echo a todo: crudi-pasta, sopas, ensaladas y, más de una vez, no he podido evitar comerme unas cuantas cucharadas directamente del bote. ¡Es que está tan bueno! Al ser una receta versátil, rápida y que da muy buenos resultados, es de las más populares en internet, así que quizás ya la conozcas y no esperes nada nuevo de este post… ¡Alto! ¡Sigue leyendo! Lo que vas a encontrar en esta entrada es mi receta secreta de parmesano vegano. Puedes hacerla con base de anacardos, es muy rica. Pero hoy cambio el ingrediente estrella por avellanas crudas. La textura y el fondo final es distinto, te queda un saborcito a fruto seco muy, muy bueno, yo diría que la avellana tiene más personalidad que el anacardo, es más profunda e intensa.

Cuando estaba preparando el parmesano y lo he probado, he pensado: “esta receta va directa al blog”. La levadura nutricional le da ese sabor que recuerda al queso, y el pimentón de la Vera (importante que sea de la Vera) le da un toque ahumado que para mi es la clave, ese es mi truco, ahora ya, mi “secreto a voces”.

Sólo necesitas 2 minutos. No es una manera de hablar. ¡Cronométrate! Triturar y disfrutar.

parmesano_vegano_avellanas

Ingredientes
3/4 taza de avellanas crudas con piel
2 cucharadas de levadura nutricional
1/2 cucharadita de chilli en copos
1/2 cucharadita de pimentón de la Vera
1/2 cucharadita de sal

Preparación
En un procesador de cocina, tritura primero las avellanas hasta que se rompan en trozos muy pequeñitos, añade el resto de ingredientes y acaba de triturar hasta que se cree un polvo grumoso. Si necesitas, rectifica de sal, pimentón o levadura nutricional. Si sientes que está muy salado, añade más avellanas.
Conserva en un bote de cristal cerrado en la nevera. Aguanta bastante, ¡aunque seguro que no puedes resistirte!

¡El cuerpo me pide pasta! Crudi- espaguetis con salsa cremosa “thai”

Cuando empiezas a comer crudo es inevitable echar de menos algunos platos. Sabores, texturas, temperaturas, … Combinaciones que están muy arraigadas a nosotros, incluso por tradición, porque evocan alguna emoción o nos transportan a algún momento especial. En mi caso, si hay algo que me encanta es la pasta. Me gusta tanto que, a menudo, cuando me apetece un buen plato de espaguetis, cierro los ojos y “viajo en el tiempo” hasta aterrizar en uno de esos momentos en los que en casa de mi yaya había macarrones a la boloñesa. Sí, has leído bien: bo-lo-ñe-sa, con carne y salsita de tomate casera. Ella me llamaba a la mesa y yo ya sabía que había macarrones para comer, por el aroma que había en toda la casa. Como he dicho antes, a veces un recuerdo tiene más poder que la realidad, ya que ahora mismo no me apetece nada comer macarrones a la boloñesa, ni siquiera los de mi abuela, pero el “viaje en el tiempo” no tiene precio.

Volviendo al presente… al empezar con la Dieta que Cura y, sobretodo, al “crudificarla”, pensé que algún día me podía dar un “ataque de pasta”, uno de esos momentos críticos en los que no te importa nada, sólo quieres conseguir tu objetivo: carbohidratos. Y los quieres a cualquier precio, sin pensar en el gluten, la leucocitosis o la artritis reumatoide. Así que, para curarme en salud, me compré pasta de arroz (certificada orgánica y sin gluten), para tenerla en el “botiquín de primeros auxilios” de mi despensa. Y, estoy muy orgullosa de escribir que, después de 4 meses, tengo el paquete de pasta sin estrenar. ¿Por qué? Porque siempre que se me antoja pasta, me espiralizo unas hortalizas, me hago una buena crudi-salsa, un buen queso parmesano vegano y disfruto infinitamente. No he tenido que renunciar a mis deseos o acallar esa voz interior que me pide carbohidratos, la crudi-pasta es satisfactoria 100%.

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Y la receta de hoy es la ganadora (al menos de momento). Cremosa y “al dente”, saciante y ligera a la vez, aunque no tanto como una ensaladita… Como ya he dicho, es un plato de pasta, con el peso y la importancia de un plato principal para comer al mediodía, ya que es calórico y te va a aportar mucha energía. Yo la he hecho para compartir con alguien que no es crudívoro (ni vegano) y me ha felicitado. Yuhuuu!

Bueno, aquí te la dejo. Fácil y sin mucha previsión.

Ingredientes para la pasta (Para 2 personas)
1 chirivia
2 zanahorias gruesas
2 calabacines

Ingredientes para la salsa
1 aguacate
1 ajo tierno (o salvaje)
1/4 taza de leche de coco
2 cucharadas de agua de coco joven
1/2 taza de pulpa de coco joven
Un buen puñado de cilantro
1/2 c.p. curry picante en polvo
1 pizca de sal

Condimentos
Parmesano crudivegano de avellana

Preparación

Primero espiraliza la chirivia, las zanahorias y los calabacines y deja los fideos en un colador sobre un bol con un poquito de sal, mezcla bien. Déjalos así mientras preparas la salsa.
En un procesador de cocina o una batidora coloca el aguacate, la leche de coco, el agua de coco joven, el ajo salvaje, la sal, el curry y el cilantro. Tritura hasta que quede una salsa ligera, sin grumos.
Corta la pulpa de coco joven en cuadraditos pequeños, pero que se perciban al comer.
Monta el plato: sirve los espaguetis con la salsa por encima y añade los trocitos de coco. Condimenta con el parmesano de avellana y disfruta de este plato de pasta que nada tiene que envidiar a los tradicionales.

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