Dos recetas depurativas facilísimas

¡Hola! ¿Cómo va el detox post-navideño? ¿Ya se nos han olvidado esos turrones de más y esas verduras de menos? Lanzarse a hacer un detox, es una tarea que, más allá de empezar, tiene su dificultad a la hora de sostenerse en el tiempo. Por eso estoy aquí, para daros un empujoncito y recordaros que ¡El detox sólo tiene cosas buenas! Así que ¡Ánimo! Que lo estáis haciendo genial y… si no e el caso… ¡No pasa nada! ¡A reengancharse! Una buena manera de volver a entrar en la onda detox es preparando estas recetas que os traigo hoy, son facilísimas y muy depurativas y, además, las podéis hacer en 10 minutos. Recordad también que no hay que ser un radical de la alimentación, los extremos no pueden sostenerse en el tiempo, por eso te recomiendo un detox suavecito, tranquilo, … para disfrutarlo.

¿De qué van las recetas de hoy? Pues la cosas va de coles, concretamente, de coles de Bruselas. Mis preferidas de mayor, mis vegetales más odiados de niña… Es curioso como vamos evolucionando… Si no te gustan demasiado, dales una oportunidad con la receta de coles de bruselas con hijiki y pasas, el toque dulce hace más tolerable el ligero sabor amargo. Si, como a mi, te encantan, puedes empezar por la receta picante, un placer experimentar el sabor sin disfrazar de estas crucíferas.

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Para no alargarme demasiado, te cuento que las coles son unas grandes aliadas de las enfermedades estomacales, si bien pueden provocar flatulencias a nivel intestinal (también hay trucos para evitarlas), el zumo de col cruda ayuda a cicatrizar y sanar úlceras estomacales. Por eso, y porque además son antioxidantes y contienen mucha fibra, son preventivas del cáncer, sobretodo del de estómago. A nivel nutricional nos aportan básicamente vitaminas y minerales. Destaco rápidamente el aporte de ácido fólico (B9) tan importante durante el embarazo, pero también para todo el mundo, ya que interviene en la activación de la B12, la vitamina más polémica, sobretodo si eres vegano. A nivel de minerales, las coles de Bruselas son ricas en potasio, ayudando a eliminar líquidos, así que por eso y por su ínfimo contenido en calorías son perfectas para personas con sobrepeso. Pero no nos olvidemos que la acumulación de líquidos en articulaciones también es un síntoma en enfermedades reumáticas, así que las coles favorecerán el drenaje articular mejorando la inflamación y sintomatología de patologías como la Artritis Reumatoide.

¿Te animas a incorporar las coles a tu detox?

COLES DE BRUSELAS Y BROCOLI SPICY STYLE

Ingredientes

  • Unos 4-5 ramitos de brócoli
  • Unas 6 coles de bruselas
  • 3 c.s. de aceite de coco (o aceite de oliva de primera presión en frío)
  • 1/2 c.p. de chili en copos
  • 1/4 de c. p. de pimentón de la vera (opcional)
  • 1 pizca de estevia en polvo (la hoja pulverizada, de color oscuro. El polvo blanco suele ser químico) o un poquito de endulzante natural (panela, agave, abedul…)

PREPARACIÓN

Lava las coles y el brócoli y cocínalos al vapor durante 4 minutos de reloj. Te recomiendo cocinar los vegetales lo más enteros posibles (para minimizar la pérdida de vitaminas) y cortarlo una vez cocidos. En esta receta, las coles se parten por la mitad, pero puedes también dejarlas enteras.

En un bote de cristal con tapa mezcla el aceite de coco (derretido previamente) con el chilli, el pimentón y la estevia. Si te falta, añade un poquito de sal. Tapa y agita enérgicamente. Añade la mezcla a las coles y el brócoli y disfruta.

Fácil, ¿verdad?

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COLES DE BRUSELAS CON ALGA HIJIKI Y PASAS

Ingredientes

  • Unas 10-12 coles de bruselas
  • 1 cebolla morada
  • 1 c.s. de aceite de coco (o aceite de oliva de primera presión en frío)
  • 1 c.s. de pasas
  • 1 c. s. de alga hijiki (medida en seco, sin hidratar)
  • 1 c.p. de tamari o una pizca de sal marina / Himalaya

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PREPARACIÓN

Hidrata el alga hijiki (también llamada hiziki) en un bol con agua durante 15- 20 minutos. Escurre y reserva.

Lava las coles de bruselas y hazlas al vapor durante 3 minutos de reloj. En esta receta las mantenemos enteras.

Corta la cebolla a lunas y en una sartén rehógalas con el aceite de coco u oliva hasta que queden blandas, añade la cucharadita de tamari (o sal) y las pasas y sigue cocinando removiendo constantemente hasta que se caramelice un poco la cebolla.

Añade ahora el alga, puedes cortarlas un poco con las tijeras si ves que han quedado tiras muy largas. Cocina por un par de minutos y añade las coles. Baja el fuego, tapa la sartén y deja que se cocine todo por unos 3 minutos más para que las coles se ablanden un poco y se integren los sabores. Remueve de nuevo y comprueba que todo está a tu gusto. Rectifica si es necesario. ¡Disfruta!

 

Pautas para un detox post navideño fácil y una ensalada simplemente deliciosa

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Año nuevo, vida nueva. Es un tópico que se repite cada primero de Enero, desde los clásicos como apuntarse al gimnasio, ponerse a dieta, dejar de fumar… Hasta cualquier otro deseo secreto que nos proponemos cumplir a cualquier precio aprovechando el cambio de año. La mayoría de veces, los buenos propósito, se quedan precisamente en eso, propósitos que no llegamos a cumplir más de unos cuantos días. El secreto del fracaso es muy simple: los extremos no funcionan, el sufrimietno no puede sostenerse en el tiempo (es incompatible con la naturaleza humana) y también que el ser humano busca el placer de forma innata. Por eso, si tu propósito es comer de forma más saludable en este 2016, te propongo que te pongas en marcha haciendo, primero, un cambio de actitud. Aunque parece muy simple y muy obvio, es necesario tener presentes estas pequeñas premisas que te ayudarán a hacer cambios sostenibles en el tiempo. A partir de ahí hay algo imprescindible que explica muy bien el bueno de Eisntein:

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Albert Einstein

Si ya estás ahí: tienes voluntad, paciencia, creatividad, ilusión… Te mereces que te lo pongan un poco más fácil. Y yo, desde Comida que Cura, quiero aportar mi granito de arena para que puedas empezar el año de forma más saludable y deliciosa. Porque al contrario de lo que muchos piensan, comer sano no quiere decir estar a régimen ¡Para nada! O sino echa un vistazo a estos dulces.

Ensuciar y limpiar
Aunque lo ideal es mantener una dieta y costumbres saludables de forma cotidiana, es cierto que en algunos momentos, nos dejamos llevar. Pasa en Navidad, cuando no contamos las calorías o comemos esas cosas que sabemos que no nos hacen demasiado bien. Pero es cierto que, en algunos casos, hace más mella la culpa de comer algo “prohibido” que el efecto real de ese alimento. Así que si te has pasado durante las fiestas, es momento de re-equilibrar.

No creo en las dietas milagrosas ni estrictas, creo en la salud desde la sensatez. No tiene sentido hacer un ayuno severo para adelgazar esos kilos de más o para rebajar la culpabilidad, porque aunque lo “aguantes”, seguramente tendrás efecto rebote al acabarlo. Es mejor ser moderado, incluso en la limpieza, de esa manera podrás depurar el organismo de forma más prolongada y profunda y sin castigar el cuerpo con cambios extremos.

Algunas pequeñas cosas que puedes hacer (si es que no las haces ya):

  • Tomar agua tibia con limón por la mañana. Si quieres ir un poco más allá, añade una cucharadita de hierba de trigo en polvo al agua durante 15 días.
  • Desayuna un zumo verde o en su defecto un batido verde. Aquí puedes descargarte mi ebook con recetas de zumos y batidos.
  • Evita durante unas 3 semanas harinas (también integrales), dulces y lácteos (puedes tomar algo de kefir o yogur ecológico)
  • Haz más ejercicio del que haces habitualmente, aunque sea añadir 1/2 hora más al día.
  • Sustituye una de las comidas por una ensalada o crema de verduras.
  • A media mañana o para merendar, toma fruta de un solo tipo.
  • Añade infusiones depurativas 3 veces al día usando alguna de estas plantas:
  1. Diuréticas: abedul, alcachofera, bardana, brezo, cola de caballo, esparraguera, fresno, fumaria, gatuña, grama de las boticas, maíz, ortiga mayor, saúco, vara de oro.
  2. Para la piel: abedul, caléndula, fresno, fumaria, pensamiento, zarzaparrilla.
  3. Para la sangre: diente de león, fresno, fumaria, grama de las boticas, ortiga mayor, ortosifón, vara de oro.
  4. Para las articulaciones: abedul, cola de caballo, diente de león, fresno, gatuña, grosello negro, ortiga mayor, saúco, vara de oro, zarzaparrilla.
  5. Para el hígado: alcachofera, cardo mariano, diente de león, grama común, ortiga mayor
  6. Para el riñón: fresno, diente de león, gatuña, ortiga mayor, ortosifón,
  7. Para los pulmones: marrubio, saúco, eucalipto, tomillo, zarzaparrilla.
  8. Para el sistema digestivo: alcachofera, caléndula, fresno, fumaria, marrubio, ortiga mayor.

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Lo ideal es combinar 3-4 plantas según tu intención. Siempre te recomiendo tener en cuenta la limpieza hepática, ya que ahí, en el hígado, empieza todo. 😉

Una ensalada sin complicaciones
Aunque la ensalada que te traigo hoy es muy facilita, es una receta arriesgada. Primero porque es una ensalada y estamos en Enero, así que apetece menos que una sopita caliente; luego porque muchos asociamos la ensalada con 3 hojas de lechuga iceberg, dos trozos de tomate y un puñado de olivas rellenas; y para acabar, porque quizás el ingrediente base es totalmente desconocido para ti: el kale.

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A mi favor te diré que, aunque estoy un poco obsesionada con las ensaladas, mi obcecación tiene un motivo: los vegetales y frutas crudos son los alimentos que más nos depuran y nos aportan vitaminas y minerales (entre otros macro y microelementos) y son los únicos alimentos que no ponen en alerta nuestro sistema inmune. Como ventaja secundaria, pero nada despreciable, te diré que las ensaladas están deliciosas. Hay vida más allá de la lechuga iceberg.

Kale hasta en la sopa

En los últimos años la col rizada o kale se ha convertido en la más cool de las verduras. La culpa la tienen las celebrities, las revistas de moda y la globalización. Pero, más allá de ser un vegetal mainstream, la kale tiene unas propiedades dignas de mención.

  • Fitonutrientes: que le otorgan un papel antioxidante y antiinflamatorio, muy útil para enfermedades autoinmes, ya que también refuerza el sistema inmune. Los antioxidantes son de vital importancia a la hora de prevenir el cáncer o como refuerzo en tratamientos como la quimioterapia.
  • Minerales y oligoelementos: hierro, aunque no fácilmente asimilable por el organismo. Calcio, en este caso sí que es interesante ya que debido a su contenido en potasio y magnesio nos ayuda a mantener una buena absorción y metabolización del calcio.
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Ilustración: Erin Sparler
  • Vitaminas: 70 gr de kale nos aporta:
  1. 600% de la C.D.R. (cantidad diaria recomendada) de Vitamina K. Aunque para no engañar a nadie (hay que leer estas cosas con lupa) os recuerdo que la vitamina K se sintetiza (crea) en el intestino humano, aunque de forma insuficiente, por eso esta cantidad es tan elevada, porque necesitamos muy poco aporte para cubrir nuestras necesidades. La vitamina K es importante para el correcto funcionamiento de las plaquetas y la sangre en general, sobretodo en el papel de coagulación y regeneración ante una hemorragia.
  2. 200% de la C.D.R. de vitamina A. Siempre que tomemos la verdura cruda o el jugo prensado en un máquina de extracción lenta. Esta vitamina es imprescindible para metabolizar las proteínas, además te ayudará a tener la piel más saludable, así como protege el sistema inmune y el sistema reproductor. De igual manera es de vital importancia en niños en edad de crecimiento. Todos los vegetales con hojas verde oscuro contiene vitamina A, ya que la clorofila (el color verde) enmascara la vitamina A.
  3. 130% de la C.D.R. de vitamina C. De nuevo os cuento el “engaño” detrás de este dato, la OMS recomienda una ingesta diaria de 80mg, esta cantidad es ridícula. Sobretodo teniendo en cuenta que la mayoría vivimos en lugares llenos de polución e ingerimos alimentos artificiales y contaminados con pesticidas y fertilizantes. Deberíamos ingerir unos 500mg de vitamina C diaria y, si eres fumador, ten en cuenta que deberías aumentar el consumo de vitamina C entre 25 y 100 mg por cigarrillo). La vitamina C es imprescindible para la formación de colágeno, para el corecto funcionamiento del sistema inmune y es un potente antioxidante celular.
  4. Fibra: las hojas de kale tiene un alto contenido en fibra, que no sólo regularán el tránsito intestinal, sino que tiene un papel hipolipemiente (baja los niveles de grasa en sangre).
  5. Clorofila: tal y como pasa con las algas o los germinados, las hojas verdes tiene un alto contenido en clorofila. Ésta es de vital importancia para regenerar y limpiar la sangre, por lo tanto, es un gran coadyuvante en enfermedades degenerativas que tienen que ver con la permeabilidad intestinal, como la artiritis reumatoide. Si no sabes de qué va esto, te recomiendo que leas los pasos de la Dieta que Cura tranquilamente.

Ahora que ya os he presentado, espero que te animes a incorporar la kale en tu dieta. Una buena opción es probarla en esta ensalada. Lee atentamente los pasos a seguir, ya que disfrutar plenamente de esta col, tiene sus pequeños trucos.

ENSALADA DE KALE SIMPLEMENTE PERFECTA

Es una ensalada muy versátil, puedes ponerle casi cualquier ingrediente que tengas por tu nevera. Yo te comparto la variante que más estoy preparando últimamente, pero, como puedes ver, en la primera foto de este post, tienes otra ensalada de kale con algún ingrediente distinto. ¡Sé creativo!

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Ingredientes

Para la ensalada

  • Unas 5 hojas de kale (puede ser de cualquier tipo, yo usé col kale rizada)
  • Un puñandito de germinados al gusto: alfalfa, lentejas, rabanillos…
  • Unas 7 avellanas tostadas (preferiblemente en el horno de casa)
  • Una cucharada sopera rasa de pasas
  • Una cucharada sopera de coco rallado
  • Una cucharadita de copos de alga nori
  • Opcional pero delicioso: una cucharada de postre de rábano picante rallado (horseradish en inglés)

Para el aliño

  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva de primera presión en frío
  • 1 cucharada sopera de vinagre balsámico (preferiblemente sin azúcar, endulzado, por ejemplo, con zumo de uva)
  • 1/2 cucharadita de ajo rallado en polvo
  • 1 cucharadita de concentrado de manzana o agave o miel
  • 1/2 cucharadita de anís molido en polvo
  • 1 cucharadita de vinagre de umeboshi (o en su defecto una pizca de sal)

Preparación

Primero preparamos el aliño: en un bote de cristal con tapa, mezcla todos los ingredientes, tapa el bote y agita bien. Puedes añadir un poquito de agua si ves que queda un poco espeso.

Para la ensalada, lava y escurre el kale, trocéalo quitando los troncos más duros, puedes guardarlos para el zumo o añadirlos a una sopa a trocitos. Pasa ahora el kale troceado a un bol grande, aquí viene la parte divertida e imprescindible para que las hojas pasen de ser gomosas e incomibles a tiernas y jugosas: masajea el kale con las dos manos, cógelo y literalmente “sóbalo” para romper las fibras y hacerlo más tierno. Dedica unos 5 minutos a este paso, porque es el pequeño truco que marca la diferencia.

Incorpora ahora los germinados que has elegido para tu ensalada e intenta mezclarlos bien repartiéndolos entre todas las hojas de kale, te recomiendo volver a usar las manos en este paso. Añade ahora el coco rallado y, si vas a usarlo, también el rábano picante rallado.

Otro pequeño truco para que tu ensaladas tengan un mejor sabor es añadir un poco del aliño cuando tengas la “base” del plato, que suele ser la hoja verde y algún otro ingrediente que quieras mezclar. En la ensalada de hoy, este es el punto en el que añades, más o menos, la mitad del aliño y mezclarás de nuevo bien para integrar los sabores.

Pasa la ensalada a la fuente o al plato en la que la comerás y acábala añadiendo las avellanas troceadas, las pasas y los copos de alga nori. Acaba de aliñar y disfrútala.

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“Otra” crema de calabaza

Si pones en tu buscador “crema de calabaza” te aparecerán cientos de recetas, entonces ¿Qué tiene ésta de diferente?

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La primera diferencia es que esta crema no lleva lácteos, ni alimentos de origen animal (caldos animales), ni grasas saturadas. Es totalmente vegana y saludable. Pero quizás lo que marca la diferencia es su sabor: dulce, familiar pero con un toque distinto, producto de la combinación de los ingredientes. Por eso es importante que no cambies ninguno de ellos. Para empezar, utiliza la variedad de calabaza que te propongo, no te arrepentirás. 😉

Hokkaido Squash, una calabaza con personalidad
Esta variedad, la Hokkaido o Red Kuri, es una calabaza suave pero intensa. Puedes cocinarla con su piel, porque ni se nota. Sobretodo porque la vamos a triturar, pero si la haces al horno y la cortas finita, también es muy suave al comerla.

¿Qué más podemos decir de la Red Kuri?

  • Es Rica en betacarotenos (provitamina A) que favorecen la regeneración celular y la cicatrización, mantienen la salud ocular e intervienen en la síntesis de proteínas. Son imprescindibles para el crecimiento osteoarticular en la infancia. También intervienen en la fertilidad y la creación de hormonas sexuales. Pero quizás lo que más nos interesa es su capacidad antioxidante. Los betacarotenos son importantes neutralizadores de radicales libres, protegen frente a carcinógenos, la contaminación, metales tóxicos, aditivos químicos, drogas, fármacos, radiaciones… Protegen al pulmón de la contaminación atmosférica y del tabaco. El efecto antioxidante se relaciona con la protección contra numerosas enfermedades crónicas y degenerativas: cáncer, inflamación crónica, envejecimiento prematuro…
    Además de en la calabaza, encuentras betacarotenos en los vegetales anaranjados y rojizos y en las hojas bien verdes: zanahoria, boniatos, espinacas, acelgas…
  • Diurética: para la retención de líquidos, pero yendo un poco más allá, nos gusta porque mantiene todo el sistema renal y urinario en buen estado y porque ayuda a eliminar líquidos que se acomulan en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, causando dolor y deterioro de las articulaciones.
  • Rica en fibra: mejora la salud de la flora intestinal, controla los niveles de glucosa en sangre y de grasa en el sistema cardiocirculatorio.
  • Antiparasitaria: tanto la calabaza como, sobretodo, sus semillas se utilizan para acabar contra los parásitos intestinales.

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El hinojo, el toque aromático
Uno de los “secretos” de esta crema es el hinojo. Tiene un sabor anisado e intenso. O te encanta o lo detestas, no suele haber término medio. En esta receta, el hinojo tiene un papel secundario, pero imprescindible. No es un ingrediente muy popular en la cocina occidental, pero quizás, cuando conozcas sus propiedades, empieces a incorporarlo a tu día a día.

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  • Propiedades digestivas y carminativas: favorece la digestión y, sobretodo, es conocido por evitar las flatulencias e inflamación intestinal. Por eso puede usarse tanto el bulbo fresco como sus semillas para mejorar la digestibilidad, por ejemplo en platos de legumbres.
  • Propiedades diuréticas: tal y como pasa con la calabaza, el hinojo es útil para la drenar el organismo, eliminando toxinas y mejorando los síntomas de enfermedades que acumulan líquido en el cuerpo como la artritis.
  • Rico en minerales, vitaminas y aminoácidos: sobretodo el hierro, pero también magnesio y calcio (ayudan a reducir el colesterol). Rico en vitaminas como la C y aminoácidos como la histamina, metionina, arginina, alanina (favorece la creación de defensas)… que tienen un papel antioxidantes y antiinflamatorio, así como ser las piezas del puzzle que componen las proteínas.

Aun hay otro ingrediente secreto que diferencia esta crema de las demás: la manzana. ¿Te imaginas la combinación final? El sabor dulce y equilibrado que le dan estos vegetales junto con las especias cambiará por completo tu concepto sobre las cremas de calabaza.

Te recomiendo que no te saltes ni sustituyas ninguno de los ingredientes, porque precisamente la combinación de todos ellos es lo que le da ese toque diferente a esta crema.

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Ingredientes

  • 1 calabaza hokkaido o red kuri no muy grande
  • 1 hinojo pequeño o medio grande
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria grande o dos pequeñas
  • 1 manzana
  • 1 tira de alga kombu de unos 5-6 centímetros
  • 1 cucharada de postre de cúrcuma seca molida
  • 1/2 cucharada de postre de comino molido
  • 1/2 cucharada de postre de anís estrellado molido
  • 1 cucharada de postre de sal
  • aceite de coco o de oliva virgen extra de primera presión en frío

Preparación
Con un cepillo, raspa la calabaza debajo del grifo. Sin pelarla, trocéala y sácale las semillas.

Trocea también el puerro con su parte verde, la zanahoria y la manzana con su piel.

En una olla de fondo grueso rehoga el puerro y la zanahoria con un poquito de sal marina. Añade, pasado un par de minutos, la calabaza y la manzana. Con el fuego bajo, tapa la olla y deja que los ingredientes “suden”, removiendo a menudo.

Después de unos 5 minutos, añade agua filtrada hasta cubrir los alimentos y condimenta con el resto de ingredientes: el alga, la cúrcuma, el comino, el anís. No eches todavía el resto de sal, espera a que los sabores se potencien y se mezclen. Ten en cuenta que la kombu también va a salar un poquito.

Deja que la crema hierba a fuego medio durante aproximadamente unos 20 minutos. Pasado ese tiempo. tritura con la batidora de mano. Ahora es el momento de probar y rectificar de sal.

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La consistencia ha de ser ligera y sedosa, pero con cuerpo. Puedes, sin embargo, aligerar la consistencia añadiendo un poquito de agua o leche vegetal, yo te recomiendo de soja o cáñamo, por ser menos dulces que la de arroz o almendras (a no ser que sea casera). Se conserva en la nevera hasta 3 días.

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MODELO DE MENÚ PARA EL OTOÑO

Hoy te presento un modelo de menú otoñal. Es un poco distinto a lo que estás acostumbrado en Comida que Cura, ya que predominan los ingredientes cocinados.

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Se tratan de tres platos: uno de cereal integral, otro de legumbre y otro de ensalada. De esta manera, estamos tomando un menú equilibrado, donde predominan los hidratos de carbono de buena calidad, la proteína completa (cereal + legumbre) libre de toxinas y grasas saturadas tan características de la carne. La ensalada, que sobretodo si la comes al principio, ayuda a evitar la lecucocitosis digestiva y te aporta vitaminas, minerales y enzimas gracias a los pickles. Si no sabes lo que son los pickles o encurtidos, te recomiendo que leas este artículo de mi amiga Agnès, que además de explicarlo súper bien, te enseña técnicas distintas para que los hagas tú mismo en casa. Si le coges el gusto a esto de los fermentos, también puedes preparar el kimchi, mi fermento preferido.

Volvamos al menú de hoy. ¿Qué tal si te presento los platos uno a uno? Aprendiendo cómo prepararlos, familiarizándote con los ingredientes y también siendo más consciente de los efecto que estos alimentos tendrán sobre ti. Recuerda que lo que comes no sólo influye a nivel orgánico o metabólico, hay una consecuencia energética, emocional y psicológica que se desprende de la naturaleza de cada alimento. Es un tema apasionante al que le dedicaré más tiempo en otro post. ¡Vamos con el menú de hoy!

1.LA ENSALADA
Si buscase un titular para esta ensalada, me saldría algo así como “la perfección de la simpleza”, pero no seguiré por ahí, a veces me pasa que me emociono con la comida que cura y me pongo excesivamente sentimental. Si buscas máximo beneficio con mínimo esfuerzo, acostúmbrate a incorporar un tipo de ensalada similar a esta en cada comida. Ya lo expliqué más extensamente en este artículo y me reafirmo en el post de hoy: una ensalada con hoja verde, germinados, encurtidos y algas es un gran punto a favor de tu salud.
Esta ensalada lleva lechuga romana, germinados de alfalfa, pickles de rabanitos y daikon y aceite de sésamo de primera presión en frío. No necesitas nada más para empezar bien con el menú otoñal.

2.EL CEREAL
Un tema extensísimo y apasionante. Los cereales nos aportan, sobretodo, hidratos de carbono, es decir, energía para nuestras células. Si los tomas adecuadamente: de buena calidad, integrales, cocinados saludablemente y en la proporción correcta, serán los aliados perfectos en tu dieta. No te confundas, unas galletas integrales no son cereales de buena calidad, sólo tienes que leer los ingredientes del paquetito. Elige cereales enteros, es decir, minimiza el consumo de harinas, aunque sean ecológicas, integrales, etc. Mejor tomar los cereales en su formato natural, cocinándolos suavemente o, incluso, germinándolos. Aquí te dejo algún consejo para sustituir alimentos de forma sencilla.
En el menú de hoy vamos a utilizar el mijo, un cereal integral fácil de preparar, versátil y económico, que además, es el cereal que más calcio contiene.

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¿Cómo cocinar el mijo?
Yo te recomiendo que lo laves bien debajo del grifo y lo pongas en remojo con alga kombu unas horas antes de cocinarlo. Después sólo has de hervirlo (junto al alga) en una proporción 1:3 (1 de cereal por 3 de líquido) durante aproximadamente 20 minutos.

¿Dónde lo pongo?
Donde quieras. Es un cereal muy neutro, de una textura suave que puede sustituir perfectamente al arroz en las paellas o a la pasta en las sopas.

PAELLA DE MIJO CON VERDURAS Y ALGA HIJIKI

Ingredientes

  • 3/4 de taza de mijo
  • 1 tira de alga kombu de unos 2 cm.
  • 1/2 puerro o un puerro pequeño
  • 1/2 taza de restos de hacer zumo de zanahoria o 2 zanahorias ralladas
  • 1 tomate maduro
  • 1 ramita pequeña de apio sin hojas
  • 1/2 calabacín
  • 1 cucharada sopera de algas hijiki secas (crecen mucho al hidratarse)
  • 1 c. p. de ajo en polvo
  • 1/2 c.p. de cúrcuma en polvo
  • 1/2 c.p. de pimienta negra recién molida
  • 1 c.p. de sal de buena calidad (mejor ir añadiendo la sal poco a poco)
  • Aceite de coco o de oliva para saltear las verduras, aproximadamente un par de cucharadas.
  • Unas 3 tazas de agua filtrada o, mejor aún, de caldo vegetal (yo lo saco de las verduras que hiervo o hago al vapor)
  • Perejil fresco, aceite de oliva de primera presión en frío y pimentón para decorar.
  • Opcional: un par de cucharadas de judías azuki que te habrán sobrado del paté del menú de hoy (tienes la receta un poco más abajo).

Preparación

La noche anterior, lava el mijo y ponlo en remojo con el alga kombu.
Cuando vayas a preparar la receta, escurre el agua y lava de nuevo el cereal debajo del grifo.
Corta el puerro y el apio a rodajitas y en una olla de fondo grueso, rehógalos con un poquito de sal, no dejes de remover. En los ingredientes te propongo aceite de coco o de oliva para cocinar, son aceite más termoestables (aguantan mejor el calor), por lo tanto, se queman y oxidan menos. Es importante que uses grasas de buena calidad, no importa que tomes los aceites en crudo o que cocines con ellos.
Cuando las verduras estén blanditas, añade la zanahoria y en un par de minutos, también el tomate cortado a dados. Cuando los ingredientes estén integrados, añade el mijo, remueve bien durante aproximadamente un minuto. Añade ahora el caldo de verduras o el agua y las algas hijiki, el ajo en polvo, la pimienta y la cúrcuma molidas y rectifica de sal. Piensa que las algas son saladas, así que no te pases.
Deja hervir a fuego bajo-medio durante unos 15-20 minutos, has de ir vigilando que no se quede sin agua y probando de vez en cuando para ver si el mijo ya está blandito.
En los últimos 5 minutos de cocción, añade el calabacín cortado a daditos y, si las tienes, las judías azuki. Queremos que el calabacín quede “al dente” para tener otras texturas en nuestro plato y disfrutarlo aun más.
Una vez el cereal esté listo, antes de servir, añade un poco de perejil picado y remueve para que se mezcle con el resto de ingredientes.
Para emplatar, añade un poco más de perejil, espolvorea un poquito de pimentón y un chorrito de aceite de oliva.

NOTA: El alga kombu puede cortarse en tiras finitas y mezclar en la paella.

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3. LA LEGUMBRE
Hace unos días pensaba en cómo tomar legumbre de forma distinta, escapando del típico guiso de cereal + legumbre que tan rico y socorrido es, pero que he comido miles de veces.
Se me ocurrió utilizar las azuki como base de un paté vegetal. El sabor dulce de las judías va perfecto con el sabor también dulzón del tomate seco. Además, las especias, algas y hierbas que usamos en la receta son carminativas (evitan las flatulencias y la hinchazón intestinal) y harán a digestión de la legumbre mucho más fácil.

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¿Por qué usar la variedad de judías Azuki?
Porque son unas legumbres que desintoxican el riñón y, en consecuencia, también el resto del organismo. Si hay menos toxinas en el cuerpo, nuestro sistema inmune y nuestra salud en general se verá beneficiada. Además, vamos a entrar en el invierno con más fuerza y resistencia ante posibles gripes e infecciones. Otra de las virtudes de las azuki son su alta concentración de proteínas que, aunque incompletas, al combinarse con los aminoácidos de los cereales, forman proteína de alto valor biológico. Si no sabes de qué estoy hablando, te recomiendo que le eches un ojo a este post sobre veganismo y proteína completa.

¿Vamos a preparar este paté delicioso? Sólo un pequeño comentario más. Si vas a tomarlo como parte del menú otoñal, te recomiendo que uses crudités (verduras frescas cortadas a bastoncitos, tipo apio, zanahoria, pimiento, pepino, hojas de lechuga…) para hacerlo más ligero. Si quieres tomarlo como snack de forma aislada, puedes huntarlo en una tostada de arroz, así te aseguras la proteína de alto valor biológico. Ahora sí, vamos allá.

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PATÉ DE AZUKI Y TOMATE SECO
Ingredientes

  • 1 taza de judías azukis
  • 1 tira de alga kombu (con 2 cm tienes suficiente)
  • 3 tomates secos
  • 1 c.p. de comino
  • 2 hojas de laurel
  • 1.c.p. de cúrcuma
  • 1 c.p. de ajo en polvo
  • 1 c.p. de cebolla en polvo
  • 1 poquito de sal o tamari (puedes rectificar luego)
  • 2,5 tazas de agua
  • Perejil fresco para decorar

Preparación

La noche anterior sumerge las judías en agua filtrada junto con el alga kombu.
Si no tienes mucho tiempo, puedes usar una olla express para cocinar la legumbre, si no, puedes usar una olla normal, sólo has de tener un poquito más de tiempo y paciencia.
El alga kombu te facilita un poco el trabajo, ya que ayuda a romper las fibras o cáscaras de la legumbre a la vez que remineraliza.
Si usas la olla a presión, mete todos los ingredientes menos el perejil en la olla y añade también las dos tazas de agua. Cocina durante unos 15 minutos.
Si usas una olla normal, haz el mismo proceso pero ve vigilando que la olla no se quede sin agua. Es posible que necesites una hora de tiempo hasta que las legumbres estén blanditas.
Para hacer el paté, usa una batidora de mano o una personal blender, (una trituradora de esas de viaje que tanto me gusta usar a mi) son pequeñas y potentísimas y no manchamos nada. Has de escurrir un poco el agua de la cocción, queremos que el paté quede con cuerpo, tipo humus. Es mejor que tengas que añadir un poco más de líquido que no que te quede una pasta tipo papilla. El caldito que te sobre, puedes usarlo para hervir el mijo de la paella o como base para una sopa o cremita.
Antes de servir, decora tu paté con un poco de perejil picado.

Ya tienes tu menú listo. Con un poco de previsión, no es nada costoso. También estamos usando ingredientes relativamente económicos y que dan mucho de sí, piensa que hemos utilizado muy poca cantidad de mijo y de azukis. Quien dice que comer sano es caro, es que no se ha puesto aun a preparar este menú otoñal reconfortante.

¡Que lo disfrutes!

3 recetas crudiveganas de brocoli y coliflor

Ya sé que alguno por ahí, al leer el título de esta entrada, ha sentido un poco de crudi-fobia. Soy consciente de que algunas crucíferas como la coliflor y el brocoli crean un poco de rechazo. No sólo porque pueden sentar mal en algunas ocasiones, sino por el olor que desprenden al cocinarse. De entrada, son de las verduras que menos les gustan a los niños. En este caso, mi propuesta es camuflar su sabor (y olor) en vez de potenciarlo. La coliflor y el brocoli pueden servir como base de muchos platos crudiveganos, sustituyendo, sobretodo, los cerelaes (Arroz, cuscús…)

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¿Por qué huelen mal?
Las crucíferas, entre ellas la colifor y el brocoli, contienen sulforafano. Este componente se “activa” al cocinarse, al entrar en contacto con agua caliente, cuanto mayor es el tiempo de cocción, más ácido sulfhídrico se desprende y peor huele.

¿Por qué sientan mal?
Uno de los errores más comunes es cocinar en exceso las crucíferas pensando que así las hacemos más digestivas. Cuanto más las cocines, más gas producen y peor sientan. La recomendación es cocinarlas al dente, un máximo de 4-5 minutos (yo recomendaría 2-3 minutos). Si aun así, sientes que no te sientan bien, dale una ayuda extra a tu aparato digestivo y combínalas con alguna carminativa (verduras y plantas que reducen/eliminan los gases). Algunas de las carminativas más efectivas son las algas, por su contenido en ácido algínico, el hinojo, la menta, el anís, el laurel… Estas son sólo algunas de las más comunes o que más usamos en la cocina occidental. Otra opción es “pre-masticar” las verduras antes de ingerirlas, triturándolas o cortándolas muy pequeñitas. Este es el método que vamos a usar hoy en casi todas las recetas, sobretodo porque vamos a trabajar con verduras crudas y cocinadas al vapor muy poco tiempo.

Un planteamiento que yo me hago… si se llaman crucíferas, se tendrán que comer crudas ¿no? A mi me suena que sí 🙂 De momento, ya sabemos que para que sean más digeribles, no las vamos a cocer demasiado. También, si lo que queremos es disimular su sabor, mejor mantenlas lo más crudas posible, así no activas el sabor azufrado tan típico de estas verduras.

Empezamos con la coliflor y con la receta de TABOULÉ CRUDIVEGANO, por supuesto sin gluten y sin lácteos. 😉

INGREDIENTES
(para 2 personas)
1/2 coliflor con la parte del tronco
1/4 de semillas de girasol activadas
1 pepino
1 rama de apio
1 cebolla tierna
1 tomate
1/2 taza de pasas
1/2 taza de menta picada

Para el aliño:
El zumo de una lima
3 c.s. De aceite de oliva
1 c.p. De vinagre de umeboshi (o 1/2 c.p. Sal)

taboule crudivegano

PREPARACIÓN
En el procesador de alimentos, tritura primero un poco la coliflor. Lo bueno de picar tanto la coliflor como el brocoli en las recetas, es que aprovechas perfectamente toda la pieza. A veces, cuando uso las flores para otras receta, guardo la parte del tallo en una bolsa en la nevera y con eso me hago recetas como las del post de hoy.
Una vez triturada la coliflor de manera que quede pequeñita, casi como la textura del cus-cús, añade las pipas de girasol y tritura un poco más. En este punto, a mi me gusta añadir la cebolla tierna a trozos y pulsar unas cuantas veces para que quede pequeñita e integrada.
Por otro lado, corta el pepino, el apio y el tomate a trocitos pequeños.
En un bol, mezcla la coliflor picada con el resto de los ingredientes que acabas de cortar y también con las pasas y la menta.
Para el aliño, mezcla todos los ingredientes en un bote de cristal con tapa y agita bien para incorporar.
Aliña en el momento de servir, para que quede bien “al dente”.

Receta con brocoli: RISOTTO CASI CRUDO PARA EL VERANO
Este risotto se come templado, es un plato intenso pero fresco a la vez, ya que la textura cremosa la conseguimos con el aguacate. Como siempre, esta receta no tiene gluten ni lácteos.

risotto casi crudivegano

INGREDIENTES
(para dos personas)
3/4 de taza de arroz integral redondo
1 tira de alga kombu de 1,5 cm aprox.
2 tazas de agua flitrada

1/2 brocoli
1 aguacate
1 ajo tierno
1/2 c.p. Sal
1/2 c.p. Pimienta
1/2 c.p. Nuez moscada molida
1/2 c.s. De levadura nutricional
1/4 taza de pistachos pelados
1 c.s. De copos de alga nori

PREPARACIÓN
El brocoli contine mucha clorofila y vitamina A (perfecta para la salud de los ojos, la piel y las mucosas). Ambos elementos son hidrosolubles y termosensibles, así que al cocinar el brocoli, estos y otros elementos se pierden y casi todo el resto se quedan en el agua de cocción. Para aprovecharlos, vamos a cocinar la receta en este orden:
1. Corta el brocoli en flores pequeñas. En una olla un poco alta pon a hervir 2 tazas de agua. Cuando rompa el hervor, elige si quieres hervir o cocer al vapor el brocoli, yo te recomiendo al segunda opción, pero si no tienes la cestita típica para hacerlo, no pasa nada si lo hierves. Lo que sí es importante es que no te pases en el tiempo de cocción, pon una alarma o un reloj y calcula exactamente 3 minutos. Pasado ese tiempo, deja que le brocoli se enfríe en un plato. ¡No tires el agua! La vamos a usar para hervir el arroz, así aprovecharemos todas las vitaminas que se han quedado “flotando” en ella.
Para el arroz, lo ideal sería que lo dejaras en remojo la noche antes de preparar la receta. Cuando llegue el momento de cocinarlo, vuelve a llevar al fuego el agua de cocer el brocoli. Cuando hierva, vierte el arroz y deja tapado hasta que rompa de nuevo el hervor, desde ese momento cocina destapado. El fuego ha de ser medio y has de vigilar de que no se quede la olla sin agua. A veces depende del tipo de arroz, pero con esas cantidades, cuando te quedes sin agua, el arroz ya debe estar cocinado. Si no es el caso, puedes añadir un poquito más, pero hazlo muy poco a poco. Una vez cocinado, reserva y deja enfriar.
Prepara la salsa que “ligará” el risotto. En la trituradora, mete el aguacate cortado a trozos, la mitad del brócoli que estaba enfriándose, el ajo tierno, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Tritura hasta que forme una pasta, no pasa nada si quedan grumos. Si sientes que es demasiado pastoso, puedes añadir un poquito de agua ¡pero no te pases! Trocea un poco el resto del brócoli a cuchillo, tampoco hace falta que lo hagas muy pequeño, porque vamos a triturar. Añádelo al resto de ingredientes que tienes en la trituradora junto con los pistachos y la levadura nutricional. Pulsa unas cuantas veces para que todo se incorpore y queden trocitos de brócoli y de pistachos.
En un bol mezcla ahora el arroz con la “salsa” que acabas de preparar, prueba y rectifica de sal si es necesario.
Para servir, puedes usar un molde (como he hecho yo en la foto) y decorar con los copos de alga nori.

Receta versátil: SUSHI-MAKI CRUDIVEGANO
Esta última receta puedes hacerla con coliflor o con brócoli, te dejo fotos de las dos versiones. En realidad te voy a dar sólo sugerencias para crear la base de la receta, ya que puedes modificarla a tu gusto y según lo que tengas en la nevera.

sushi_crudivegano
INGREDIENTES BÁSICOS
1/2 coliflor o 1/2 brocoli
1/4 taza de pipas de calabaza activadas
1/4 taza de pipas de girasol activadas
1 c.s. De vinagre de arroz ecológico
1 c.p. De agave

Hojas de alga nori
Mat de bambú para ayudarte a enrollar
Tamari
Wasabi (opcional)

INGREDIENTES VERSÁTILES
(Son ingredientes que puedes ir cambiando a tu gusto)

Brotes / germinados de lo que quieras: alfalfa, rabanitos, lentejas…
Champiñones
Aguacate
Cebolla tierna
Pepino
Lechuga
Espinacas
Zanahoria
Nabo daikon
Rabanitos
Manzana
Semillas de sésamo
….

PREPARACIÓN
En la trituradora, procesa el brocoli o la coliflor junto con las semillas, el vinagre de arroz y el agave. Ha de quedar una textura como de cus-cús, que quede compacta cuando la presiones entre los dedos.

Sobre el mat de bambú, coloca una hoja de nori , extiende una capa fina de la mezcla que acabas de preparar dejando un centímetro libre hasta los bordes. Pon los ingredientes sobre la mezcla. Por ejemplo: corta tiras de pepino, germinados, tiras de zanahoria… has de colocarlos hacia el borde que está más cercano a ti, para poder enrollar bien tu sushi.
Te dejo este link para que veas cómo se hace.
Para cortar el sushi, necesitas un cuchillo bien afilado que irás mojando en agua, así consigues reblandecer la nori y sale más fácil. Corta rodajas de un dedo de grosor aproximadamente.
A la hora de comerlo, moja en tamari y, si te gusta el picante, añade un poquito de wasabi.

sushi_que_curaYa has aprendido tres maneras diferentes de prepar brocoli o coliflor, además mejorando su digestibilidad y su sabor. ¡Que las disfrutes!

El acompañante perfecto

Hay tantas combinaciones, infinitas, que una ensalada puede ser un plato principal, nutricionalmente completo y muy satisfactorio. Pero si no la tomas de esta manera, igualmente no te olvides de ella, acompaña tus comidas con una ensalda, observa las propiedades de tu plato principal y, si ves alguna carencia, quizás puedas compensarla en los ingredientes de tu ensalada de acompañamiento.

ensalada que cura

Pero a partir de hoy, ya no te vas a olvidar más de la ensalda. Hay otro motivo por el que tienes que intoducirla en tu rutina diaria: la leucocitosis digestiva.

¿Qué es la leucocitosis? De forma muy, muy breve, te lo explico:

La leucositosis es el aumento de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre. Este fenómeno se da cuando el organismo identifica un agente extraño: infección, intoxicación, etc. y quiere protegerse de él. En 1894 Wirchow definió la leucocitosis como algo “normal” ya que toda las personas la presentaban. Unos años después, Paul Kouchakoff descubrió que la leucocitosis ocurre sólo cuando tomamos alimentos excesivamente cocinados o procesados. El alimento en su estado natural, sin cocinar ni desnaturalizar, no dispara la alarma del sistema inmune.

Por eso es importante que comas lo más natural posible. Es una pena que, en términos generales, la dieta “normal” de la mayoría de personas se componga de alimentos venenosos, alimentos que realmente nos van quitando vida bocado a bocado. Y esto es así simplemente por intereses económicos. La dieta “normal” debería ser la natural: alimentos sin procesar, ni modificados genéticamente ni desnaturalizados. Deberíamos etiquetar a las verduras tratadas químicamente como alimentos artificiales y considerar “normales” a aquellos que ahora llevan la etiqueta ecológica. Pero este es otro tema, así que volviendo a la leucocitosis… Si tomas alimentos cocinados de forma adecuada (hervidos, cocinados al vapor, horno muy suave, todo por debajo de los 100º) y sobretodo, si tomas más alimentos crudos, tal y como te los da la naturaleza, eviatarás que tu sistema inmune se dispare cada vez que comes.

Quizás te preguntarás qué tiene que ver todo esto con la ensalada. Pues tiene mucho que ver. P. Kouchakoff también descubrió que si combinas alimentos cocinados con alimentos crudos, por ejemplo, con una ensalda, no se produce leucocitosis digestiva. Aquí tienes la ensalda 🙂

Muy bien, después de este descubrimiento, profundicemos un poco más en la ensalada. En este post en concreto, en los ingredientes que no pueden faltar en tu combinación diaria:

1.Hoja verde

Intenta no comer siempre la misma, ve variando porque las diferentes verduras nos aportan diferentes cosas. Así te aseguras que no te falte de nada.

Para que te hagas una idea, te adjunto una lista con las verduras verdes más comunes y lo que nos aportan:

NOTA: si la verdura que utilizas no es ecológica, no vas a obtener prácticamente nada de todos los minerales, vitaminas, etc. que se describen a continuación. Por el contrario, estarás consumiendo herbicidas, pesticidas, fertilizantes que alimentan las enfermedades y la muerte celular. Aunque tú no lo notes, por dentro, ¡todas esas cosas están pasando! Las buenas y las malas.

Lechuga romana: nos aporta fibra y agua. Vitamina A, B1, B2, B3, C. Minerales: potasio, calcio, magnesio, sodio, azufre, hierro, alumninio, cobre, cobalto… También ácido fólico, aminoácidos no esenciales (que el cuerpo puede sintetizar por sí mismo) y en baja proporción, también ácidos grasos.

Escarola: Similar a la lechuga, nos aporta vitaminas hidrosolubles (A, algunas del grupo B y C), aminoácidos, y minerales, sobretodo el potasio. Destacamos el alto contenido en folatos (ácido fólico) que ayuda en la creación de glóblos rojos y blancos, mejorando los anticuerpos del sistema inmune. Muy útil para dietas de desintoxicación del hígado, como pasa con la mayoría de vegetales que tienen sabor amargo: col, endivias, coles de bruseas, brocoli, alcachofa, rúcula, berros, diente de león, …

Espinacas: aunque pensmaos que la vitamina A (buena para la vista) se encunetra en gran proporción en la zanahoria, la espinaca contiene más betacaroteno que este tubérculo. También destaca en la espinaca el ácido alfa-lipoico, un potente antioxidante. También contiene vitamina K y, como la mayoría de hojas verdes, ácido fólico. La leyenda del hierro en las espinacas de Popeye es más bien, eso, ya que hay muchas otras fuentes de verdura verde y sobretodo, germinados, en los que podemos encontrar una mayor concentración de hierro. Los vamos a ver un poco más adelante.

Diente de león: esta sí que tiene mucho hierro, pero también muchos betacarotenos (vitamina A), de nuevo más que la zanahoria. Rica en vitaminas del grupo B y potasio. Como ya he adelantado antes, su sabor amargo ayuda a desintoxicar el hígado, aunque cuando es el momento perfecto para este tipo de desintoxicaciones, la Primavera, el diente de león ya escasea.

2. Germinados
Literalmente son comida viva. Por este motivo, tienen una gran concentración de nutrientes. Son un alimento potentísimo que desintoxica, regula (comabate los radicales libres, favorece la regeneración celular…) y nutre de forma más eficiente el organismo. Para que te hagas una idea, si a una lenteja seca le diéramos un valor nutricional de 1, al activarla (remojarla durante unas horas) aumentaríamos su valor nutricional hasta un 70-80 y, al germinarla, multiplicaríamos hasta 600 el valor de algunos de sus nutritientes.
Te dejo unos ejemplos de germinados, pero puedes tomar (y preparar tú mismo) brotes de lo que tú quieras: de semillas de girasol, sésamo, daikon, remolacha, trigo, de arroz, quinoa, trigo sarraceno, mostaza…

Alfalfa: contiene muchísimas vitaminas y minerales, destacamos el alto contenido en hierro, calcio y en clorofila, y vitaminas como la A (betacarotenos), pero también la C y las del grupo B. La clorofila es indispensable para la regeneración celular, en realidad, ¡para la vida! Piensa que es el equivalente a la hemoglobina. Los brotes de alfalfa junto con los de trigo son de los más recomnedables.

Brocoli: con un puñadito de germinados obtienes la misma canitdad de nutrientes que si te comieras media cabeza de brocoli de una tirada. Mucho más fácil y ligero, no? Te aportan vitaminas, calcio y otros minerales. Se considera un alimento anticáncer.

Lentejas: al germinarlas, favorecemos la aparición de enzimas que favorecen su digestión, por eso se recomiendan para las personas a las que no les sientan bien las legumbres. Muy potentes en cuanto a aporte de hierro y minerales.

3. Fermentados
Básicamente puedes añadir a tu ensalada col fermentada o chucrut, una pequeña cantidad es suficiente para asegurarte una buena digestión. Un truco es tomar una cucharadita antes de comer, más o menos media hora antes.

Otra opción es tomar kimchi, y este te lo puedes preparar en casa sin mucho jaleo.

También sirven encurtidos o pickles de lo que quieras: rabanitos, pepinillos, zanaorias… prácticamente cualquier verdura. Te recomiendo que te los prepares tú, el proceso es muy simple, la receta del kimchi te da una base para hacer encurtidos de cualqueir cosa, aunque también lo puedes hacer mucho más fácil, haciendo una conserva de agua con sal.

4. Semillas
Según mi criterio, mejor que las consumas activadas, pero no está mal si quieres tomarlas más estilo macrobiótico, tostándolas ligeramente tú en casa. No las compres ya tostadas, ahí sí que estás perdiendo todas sus propiedades. Utiliza de forma habitual sésamo, lino, girasol, calabaza, cáñamo, amapola… para aportar ácidos grasos esenciales, calcio, proteína, vitaminas, minerales…

5. Algas
Si no eres amigo de las algas ¿a qué estás esperando? ¿Qué pasa? ¿no te gustan? Buuuu! eso es tan aburrido como la cháchara de que si eres vegano no tomas suficiente proteína. Ponte al día, las algas “molan”, están buenas (más allá del sushi del restaurante chino-japonés de tu barrio) Hay una gran variedad, seguro que encuentras la tuya. Si todavía no te has sumergido en este maravilloso mundo, empieza de forma “light”, yo te recomiendo comprar copos de alga nori o una ensalada de algas e incorporarla en pequeñas dosis en tu ensalada. Si te gusta el sabor a mar que tienen, te reto a algo más “heavy”, remojar alga dulse y añadirla a tus ensaldas o también wakame, está muy muy buena.

Como las algas son un alimento apasionante (la comida del futuro, para muchos…) en este post no caben todas las propiedades que deberíamos destacar, así que muy por encima te diré, por ejemplo, que una cucharada sopera de alga hiziki, wakame o arame tiene más calcio que un vaso de leche de vaca; que la agar-agar, nori o hiziki tienen un alto contenido en hierro y eso sin mencionar el alga espirulina, que se usa más a nivel medicinal, esta tiene mucho, mucho hierro.

Bien, como puedes ver, hay muchas sorpresas escondidas detrás de una simple ensalada de acompañamiento, seguro que ya no te la vas a mirar de la misma manera después de lo que has leído. Yo, que soy muy fan de la ensalada, no puedo estar un día sin comerla, me falta un no sé qué… bien, en realidad sí que lo sé, me falta esa vida, ese frescor de los alimentos vivos y vibrantes.