Fase 1: Eliminar lo nocivo

Para no saturarte de información, vas a encontrar la Dieta que Cura dividida en diferentes post o fases que facilitan su comprensión y, además, te ayudarán a ir conquistándola poco a poco, creando cambios que puedas mantener en el tiempo, sin crearte stress y evitando el “efecto rebote”. Desde la primera etapa, vas a experimentar cambios que te llevarán a un estado de más salud y vitalidad, pero hay que ir poco a poco, con paso firme y seguro.

Empezamos con la primera fase, la de la eliminación de todo lo que nos quita salud. Entiende que antes de introducir alimentos que mejoren tu salud, es más importante que elimines aquello que te perjudica. Sentirás mayor cambio eliminado que añadiendo.

En realidad, es fácil y lógico, todos sabemos cómo deberíamos comer, aunque nos cuesta mucho dar el paso. De hecho, prácticamente todas las dietas saludables recomiendan esta fase, por eso hay tantas que funcionan, porque hay patrones que mejoran la salud de todos.

De forma general la primera etapa se centra en sacar de tu dieta lo siguiente:

1. Alimentos artificiales: excesivamente procesados y, desde el punto de vista nutricional, no sólo vacíos, sino perjudiciales. Incluimos aquí casi todo lo que puedes encontrar en tu supermercado habitual: todos los cereales, galletas, bollería, panes, enlatados, embutidos, mantequillas, leches, yogures, etc. Prácticamente todo lo que encuentres envuelto, embolsado, enlatado y que no tenga la etiqueta “bio”.

supermercado nocivo

2. Alimentos desvitalizados: frutas y vegetales que han crecido de forma antinatural, muchas veces desde semillas alteradas genéticamente, en suelos empobrecidos y sin la luz del sol y, por lo tanto, faltos de minerales y otros elementos esenciales. Infestados de pesticidas y productos químicos que aceleran su crecimiento y mejoran su aspecto, madurados de forma artificial, almacenados en cámaras frigoríficas por mucho tiempo, incluso meses.

Pasa lo mismo con los productos y derivados animales: carnes, leches, quesos… llenos de antibióticos, hormonas, etc. Pescados alimentados con piensos artificiales en piscifactorías o capturados en nuestros mares, altamente contaminados por los metales pesados.

3. Productos que alteran tu sistema y tu consciencia: el café, el alcochol, los refrescos azucarados, los zumos artificiales, el tabaco, las drogas, los medicamentos “sin receta” (analgésicos, antiácidos, antigripales,…) etc.

4.Cocciones artificiales y excesivas: Si vamos a obtener una mejor materia prima eliminando los productos de los dos puntos anteriores, cuida también cómo los cocinas. Intenta mantener los alimentos lo más frescos posible para poder beneficiarte al máximo de sus nutrientes, además, de esta manera favorecerás la digestión y absorción y le darás un descanso a tu sistema inmunológico, pero de esto ya hablaremos más adelante. Evita las frituras, los aceites sometidos a altas temperaturas o recalentados, los horneados largos y, sobretodo, deshazte del microondas.

5. La “plaga blanca”: vivimos en un mundo dominado por “venenos” blancos: el azúcar, la harina refinada y, aquí, yo incluiría la leche. El azúcar es totalmente adictiva y su consumo excesivo crea resistencia a la insulina y alteraciones del sistema nervioso, entre otras muchas enfermedades. La mayoría se personas consumen azúcar en exceso, aunque no te eches azúcar en el café, estás tomándola en prácticamente todos los alimentos industriales: refrescos, alcohol, cereales, pan, patatas chips, salsas de tomate y un largo etcétera.

Con la harina refinada pasa lo mismo, la alteración genética de los cereales y la búsqueda del máximo beneficio económico por parte de la industria, da como resultado un polvo blanco que poco tiene que ver nutricionalmente hablando con su materia prima. La verdadera problemática viene con la combinación de harina refinada + azúcar + grasa saturada, un cocktail que encontramos en el pan, la bollería, las galletas, las pastas, etc.

El consumo excesivo de refinados provoca grandes descargas de insulina, lipogénesis (almecenamiento de los hidratos de carbono en el cuerpo en forma de grasa) y aumento de los estrógenos (hormonas sexuales). Entre las mujeres, esto aumenta el riesgo a padecer un cáncer de mama, ovarios o útero. Y, para las que ya han pasado un cáncer, aumenta las probabilidades de recaer.

En próximas etapas de a dieta hablaremos más extensamente de este punto y también del problema de la leche y sus derivados.

Azucar-refinada

Esta primera etapa es la más “radical” ya que se centra en las prohibiciones. No te preocupes, porque en las etapas siguientes aprenderás cómo sustituir todos estos alimentos por opciones más saludables (y ricas!) y también qué debes añadir a tu dieta para brillar y estar rebosante de salud.

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