“Otra” crema de calabaza

Si pones en tu buscador “crema de calabaza” te aparecerán cientos de recetas, entonces ¿Qué tiene ésta de diferente?

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La primera diferencia es que esta crema no lleva lácteos, ni alimentos de origen animal (caldos animales), ni grasas saturadas. Es totalmente vegana y saludable. Pero quizás lo que marca la diferencia es su sabor: dulce, familiar pero con un toque distinto, producto de la combinación de los ingredientes. Por eso es importante que no cambies ninguno de ellos. Para empezar, utiliza la variedad de calabaza que te propongo, no te arrepentirás. 😉

Hokkaido Squash, una calabaza con personalidad
Esta variedad, la Hokkaido o Red Kuri, es una calabaza suave pero intensa. Puedes cocinarla con su piel, porque ni se nota. Sobretodo porque la vamos a triturar, pero si la haces al horno y la cortas finita, también es muy suave al comerla.

¿Qué más podemos decir de la Red Kuri?

  • Es Rica en betacarotenos (provitamina A) que favorecen la regeneración celular y la cicatrización, mantienen la salud ocular e intervienen en la síntesis de proteínas. Son imprescindibles para el crecimiento osteoarticular en la infancia. También intervienen en la fertilidad y la creación de hormonas sexuales. Pero quizás lo que más nos interesa es su capacidad antioxidante. Los betacarotenos son importantes neutralizadores de radicales libres, protegen frente a carcinógenos, la contaminación, metales tóxicos, aditivos químicos, drogas, fármacos, radiaciones… Protegen al pulmón de la contaminación atmosférica y del tabaco. El efecto antioxidante se relaciona con la protección contra numerosas enfermedades crónicas y degenerativas: cáncer, inflamación crónica, envejecimiento prematuro…
    Además de en la calabaza, encuentras betacarotenos en los vegetales anaranjados y rojizos y en las hojas bien verdes: zanahoria, boniatos, espinacas, acelgas…
  • Diurética: para la retención de líquidos, pero yendo un poco más allá, nos gusta porque mantiene todo el sistema renal y urinario en buen estado y porque ayuda a eliminar líquidos que se acomulan en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, causando dolor y deterioro de las articulaciones.
  • Rica en fibra: mejora la salud de la flora intestinal, controla los niveles de glucosa en sangre y de grasa en el sistema cardiocirculatorio.
  • Antiparasitaria: tanto la calabaza como, sobretodo, sus semillas se utilizan para acabar contra los parásitos intestinales.

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El hinojo, el toque aromático
Uno de los “secretos” de esta crema es el hinojo. Tiene un sabor anisado e intenso. O te encanta o lo detestas, no suele haber término medio. En esta receta, el hinojo tiene un papel secundario, pero imprescindible. No es un ingrediente muy popular en la cocina occidental, pero quizás, cuando conozcas sus propiedades, empieces a incorporarlo a tu día a día.

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  • Propiedades digestivas y carminativas: favorece la digestión y, sobretodo, es conocido por evitar las flatulencias e inflamación intestinal. Por eso puede usarse tanto el bulbo fresco como sus semillas para mejorar la digestibilidad, por ejemplo en platos de legumbres.
  • Propiedades diuréticas: tal y como pasa con la calabaza, el hinojo es útil para la drenar el organismo, eliminando toxinas y mejorando los síntomas de enfermedades que acumulan líquido en el cuerpo como la artritis.
  • Rico en minerales, vitaminas y aminoácidos: sobretodo el hierro, pero también magnesio y calcio (ayudan a reducir el colesterol). Rico en vitaminas como la C y aminoácidos como la histamina, metionina, arginina, alanina (favorece la creación de defensas)… que tienen un papel antioxidantes y antiinflamatorio, así como ser las piezas del puzzle que componen las proteínas.

Aun hay otro ingrediente secreto que diferencia esta crema de las demás: la manzana. ¿Te imaginas la combinación final? El sabor dulce y equilibrado que le dan estos vegetales junto con las especias cambiará por completo tu concepto sobre las cremas de calabaza.

Te recomiendo que no te saltes ni sustituyas ninguno de los ingredientes, porque precisamente la combinación de todos ellos es lo que le da ese toque diferente a esta crema.

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Ingredientes

  • 1 calabaza hokkaido o red kuri no muy grande
  • 1 hinojo pequeño o medio grande
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria grande o dos pequeñas
  • 1 manzana
  • 1 tira de alga kombu de unos 5-6 centímetros
  • 1 cucharada de postre de cúrcuma seca molida
  • 1/2 cucharada de postre de comino molido
  • 1/2 cucharada de postre de anís estrellado molido
  • 1 cucharada de postre de sal
  • aceite de coco o de oliva virgen extra de primera presión en frío

Preparación
Con un cepillo, raspa la calabaza debajo del grifo. Sin pelarla, trocéala y sácale las semillas.

Trocea también el puerro con su parte verde, la zanahoria y la manzana con su piel.

En una olla de fondo grueso rehoga el puerro y la zanahoria con un poquito de sal marina. Añade, pasado un par de minutos, la calabaza y la manzana. Con el fuego bajo, tapa la olla y deja que los ingredientes “suden”, removiendo a menudo.

Después de unos 5 minutos, añade agua filtrada hasta cubrir los alimentos y condimenta con el resto de ingredientes: el alga, la cúrcuma, el comino, el anís. No eches todavía el resto de sal, espera a que los sabores se potencien y se mezclen. Ten en cuenta que la kombu también va a salar un poquito.

Deja que la crema hierba a fuego medio durante aproximadamente unos 20 minutos. Pasado ese tiempo. tritura con la batidora de mano. Ahora es el momento de probar y rectificar de sal.

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La consistencia ha de ser ligera y sedosa, pero con cuerpo. Puedes, sin embargo, aligerar la consistencia añadiendo un poquito de agua o leche vegetal, yo te recomiendo de soja o cáñamo, por ser menos dulces que la de arroz o almendras (a no ser que sea casera). Se conserva en la nevera hasta 3 días.

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Lasaña vegana (cruda o semi cruda)

Dos recetas de lasaña vegana en una. Una pensada par las personas que tienen Artritis Reumatoide o que siguen la Fase 3 de la Dieta que Cura, también para aquellos que quieran evitar las solanáceas (tomate, pimiento, patata, berenjena…) o también si te apetece comer el plato tibio.

Lasaña sin tomate
Lasaña sin tomate

La otra receta, que contiene tomate, es más general, igualmente sanísima y nutritiva, además esta versión es completamente crudivegana.

Lasaña crudivegana
Lasaña crudivegana

Este es un plato más bien festivo. Es de esas recetas que has de preparar cuando tienes invitados en casa y quieres demostrarles que comer sano también es comer rico. Aunque, con un poquito de previsión, también puedes prepararlo más o menos rápido, en este caso, la clave, es que tengas listos algunos ingredientes de antemano, como el queso, el parmesano o la salsa de tomate o la de no tomate. Como son cosas que puedes tener en la nevera, el trabajo se reduce muchísimo, básicamente se queda en triturar y montar.

Como idea de menú, podrías ofrecer una sopita cruda de primero, como el gazpacho de sandía y remolacha y como complemento de la lasaña, el acompañante perfecto. Y si quieres conquistarlos del todo, puedes acabar con el pastel de chocolate saludable.

De momento, vamos a centrarnos en la lasaña. Aunque haya mucha explicación, cuando estés con las manos en la masa, verás que es bastante sencillo.

Ingredientes

PARA LA “PASTA”
2 calabacines

PARA LA CAPA DE CHAMPIÑONES
6 champiñones grandes
1 ajo
3 c.s. de tamari
1/4 taza de agua

PARA LA CAPA DE AGUACATE
1 aguacate maduro
1/2 cebolla tierna
2-3 arbolitos de brocoli
1 taza de espinacas frescas
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta

PARA LA CAPA DE TOMATE*
1 tomate grande maduro
3-4 tomates secos previamente hidratados
1 ajo (mejor tierno)
5 hojas de albahaca fresca
1 c.p. de orégano seco
1 c.s. de aceite de oliva
1 pizca de sal

*Para la versión sin tomate (adaptada para la RA) usa esta salsa

PARA LA CAPA DE QUESO
Usa el Queso que Cura y, si quieres, espolvorea un poco de Parmesano Vegano.

PREPARACIÓN
El primer paso es marinar los champiñones. Córtalos en láminas finas y mételos en un recipiente profundo junto al agua, el tamari, el ajo picadito muy fino. Déjalos un mínimo de 1 hora, lo ideal serían un par de horas o un poco más. Verás que irán perdiendo volumen y se quedarán más blandos. También puedes usar estos champis para darle un toque distinto a tus ensaladas o a tu crudi-pasta.

champiñones marinados

Si estás haciendo la versión sin tomate, en este punto has de preparar la salsa de no tomate. Mientras se cocina, seguiremos con el resto de la lasaña.

Ahora, preparamos las láminas de “pasta”. Con ayuda de una mandolina (si no tienes usa un cuchillo) corta los calabacines en tiras finas a lo largo. Colócalas con cuidado sobre un colador con un poquito de sal para que se vayan ablandando y suelten el agua.

calabacin lasaña

Para la capa de aguacate, mete todos los ingredientes en la procesadora de alimentos y tritura hasta que se incorporen. No te pases triturando, queremos que quede una pasta firme para darle más consistencia a la lasaña.

aguacate_espinacas

Si estás preparando la receta con salsa de tomate, mete ahora todos los ingredientes de la salsa en la procesadora de alimentos y tritura hasta tener una consistencia fina, pero sólida.

tomate salsa crudivegana

Ya tenemos todas las “capas” listas, ¡vamos a montarla! Puedes usar una fuente de cristal , como la que usarías para hacer una lasaña normal que iría a gratinarse al horno. Pero por experiencia te digo que, a la hora de servirla, se te desmontará toda. Lo más efectivo es montar lasañas individuales directamente sobre el plato en que se van a comer. Para ello, utiliza un molde y ve componiendo la lasaña dentro de él. Un aro de acero o también de forma cuadrada servirá, lo puedes comprar en cualquier tienda de utensilios de cocina o incluso en los “chinos”. En la foto, puedes ver que yo use un molde redondo; para que todos los ingredientes quedaran bien recortados en forma de círculo, lo único que hice fue, con ayuda del mismo molde, presionar sobre las tiras de calabacín colocadas una al lado de otra, para imitar la forma de la lámina de pasta de lasaña, tal y como si estuvieras preparando galletas con formas. Has de cortar todas las capas que necesitas (en este caso 4) y dejarlas en un platito en el orden exacto. Para poder ir traspansándolas al interior del molde y que todo cuadre.

El “tetris” a la hora de montar es este:

Capa 1: calabacín
Capa 2: champis (a los que habrás escurrido la líquido del marinado) + un poco de queso que cura
Capa 3: calabacín
Capa 4: aguacate
Capa 5: calabacín
Capa 6: tomate o salsa de remolacha
Capa 7: calabacín
Capa 8: una buena capa de queso que cura. Puedes acabar espolvoreando parmesano de avellanas y decorando con una hoja de albahaca.

Con cuidado, retira el molde y ¡volià! ya tienes tu lasaña lista.

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