Próximos talleres en Barcelona

Hola!

Hoy vengo a hablarte de los próximos talleres que estaré impartiendo en Barcelona durante Noviembre y Diciembre. Los tres muy diferentes entre sí pero todos con el objetivo de llevar una vida más saludable y feliz.

Como novedad estoy realizando talleres un poco más prácticos, con showcooking y degustaciones, para que puedas incorporar los conocimientos y aplicarlos más fácilmente en tu cocina.

Recuerda que es importante apuntarse previamente para llevar un control de las plazas disponibles. ¡No te quedes fuera!

Taller intensivo de Introducción a la Alimentación Saludable

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Sábado 12 de Noviembre de 16 a 19h

J¿Es más sana una persona vegetariana que una que come carne?
¿Por qué el gluten tiene tan mala fama?
¿Hay que tomar lácteos para tener unos huesos fuertes?
¿Las grasas son buenas o malas?
¿Cómo afecta el azúcar a mi estado de ánimo?

En este curso intensivo de 3 horas despejaremos éstas y otras cuestiones que todos nos hemos planteado alguna vez. Trataremos los pilares básicos de la alimentación saludable para poder incorporar cambios de forma segura en nuestro día a día. Repasaremos los grupos de alimentos principales aprendiendo un poco más sobre ellos, entendiendo para qué sirven y qué tipo son los más adecuados en una alimentación para la salud.


– Inversión: 15€ (plazas limitadas)
Incluye dossier explicativo y merienda saludable

Para apuntarte escribe a llavoretes.sants@gmail.com o 93 411 27 17

Alimentación y emociones: hambre real y hambre emocional

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Martes 22 de Noviembre de 20 a 21:30h

Cuántas veces en nuestra relación con la comida actuamos de forma contraria a la que nos gustaría. ¿Qué nos intenta decir este comportamiento? ¿Por qué a veces la comida nos despierta una satisfacción fugaz seguida de un profundo malestar?
¿Es posible que utilicemos la comida como “analgésico” para otros problemas de nuestra vida?

Además de mantener el cuerpo físico nutrido, es importante que estemos correctamente alimentados a nivel pisco-emocional. A veces tenemos la nevera llena, pero la despensa imaginaria vacía.

Las emociones son la conexión entre la mente y el espíritu y experimentamos esas emociones a través de los procesos fisiológicos del cuerpo, pero …

– ¿Qué le pasa al organismo cuando hay una emoción negativa recurrente?

– ¿Por qué la comida nunca es “sólo comida”?

– ¿Qué otras necesidades afectivas busco cubrir cuando como?

– ¿Cómo puedo interpretar las señales de mi inconsciente en relación a cómo me comporto al comer?

En este taller daremos respuestas a estas preguntas y hablaremos de cómo mejorar nuestra relación personal con la comida en todas sus vertientes. Más allá del cuerpo físico, aprenderemos a nutrir y restaurar nuestras emociones para sentirnos satisfechos y libres.

– Aportación: 8€
– Plazas limitadas, inscripciones en llavoretes.sants@gmail.com o en el 93 411 27 17

¡Te esperamos!

Taller-showcooking-celebración: Menús para una Navidad saludable

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Sábado 3 de Diciembre de 16 a 18:30h

Aprovechamos la proximidad de las fiestas navideñas para juntarnos una tarde y celebrar nuestra particular Navidad saludable en Llavoretes.
Este es un encuentro muy especial, cocinaremos “en directo” algunas de las propuestas de menú navideño y degustarás también otras delicias que traeremos preparadas de casa.
El objetivo es que seas capaz de preparar un menú completo de Navidad con platos nutritivos, limpios y deliciosos en su versión más festiva. Te propondremos alternativas saludables a recetas tradicionales de esta época, buscando siempre que sea posible opciones veganas, sin gluten y sin azúcares refinados.

Estos son algunos de los platos que incluiremos en el recetario de Navidad. Podrás probar alguno de ellos y ver cómo se preparan:

– “Govoba juha”: sopa de setas con crema de anacardos
– Ensalada festiva de invierno
– El pan que cura (sin harinas, ni gluten, ni levaduras)
– Calabacitas rellenas de tofu y algas
– Canelones veganos de pasta de calabacín con parmesano vegano
– Trufas navideñas
– Turron de semillas sin azúcares refinados
– …

Además del recetario con dos menús completos de Navidad, te entregaremos un vale con un 10% de descuento para tus compras navideñas en Llavoretes.

Precio: 20€

Las plazas son limitadas, te recomendamos que te apuntes lo antes posible, que se acaban!

Para inscribirte escribe a llavoretes.sants@gmail.com o en el telf. 934 11 27 17

Taller de introducción a la alimentación saludable y una receta de chocolate

¡Hola! ¿Qué tal va el comienzo de temporada? Yo estoy muy contenta y felizmente ocupada en todos los eventos de Comida Que Cura. Sin ir más lejos, este sábado inauguramos los talleres de Otoño con el curso de introducción a la alimentación saludable y para celebrarlo he decidido compartir la receta del tentempié que voy a ofrecer en él. Si no te apetece cocinar (aunque es muy fácil de preparar), puedes venir al taller y degustar lo que voy a preparar para todos los asistentes, quedan las última plazas (y que conste que esto no es una estrategia de marketing). Por si andas despistado/a, te recuerdo los detalles del curso:

CURSO DE INTRODUCCIÓN A LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

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Perfecto para empezar a cambiar tu dieta hacia una alimentación más sana y consciente. En este taller intensivo (una mañana) empezarás por el principio, aprendiendo las bases sobre las que construir una vida más saludable, despejando dudas y despertando tu creatividad en la cocina.

Hablaremos de los alimentos y las cantidades necesarias para llevar una dieta nutritivamente equilibrada y sin carencias. Repasaremos las preguntas más comunes, hablaremos de temas de actualidad como el gluten, la leche, los efectos emocionales de los alimentos… Todo para ofrecerte herramientas que te permitan construir tu propia dieta, para que seas autónomo y te sientas seguro en cada paso.

  • El 17 de Septiembre de 10 a 14h
  • En Planeta Terra Ecobotiga. Avd. de la Pineda 100 (Castelldefels)
  • Inversión: 20€ (plazas limitadas)
    Incluye dossier explicativo y tentempié saludable.

Para apuntarte contacta conmigo No te lo pienses mucho, ¡Estamos casi al completo!

 

A continuación te dejo la receta que ofreceré en el taller:

Bolitas de cacao y cacahuete crudiveganas

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Ingredientes

  • 10 orejones (albaricoques deshidratados)
  • 3 dátiles Medjool o 6 dátiles normales
  • 1/2 taza de cacahuetes tostados y no salados (puedes comprarlos crudos y tostarlos tú mismo en una sartén o en el horno)
  • 1 c.s.* de copos de avena finos
  • 1 c.s. de manteca de coco o 2 c.s. de aceite de coco
  • 1 c.s. de cacao puro sin azúcar + un par de cucharadas más para rebozar las bolitas
  • 1 c.p.* de algarroba (opcional pero muy, muy recomendable)
  • 1 pizca de sal marina

*c.s.= cucharada sopera
*.p.= cucharada de postre

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Preparación

Pon los orejones y, si no usas dátiles Medjool, también los 6 dátiles en remojo en agua caliente por un mínimo de 1/2 hora.

Mientras, en un procesador de alimentos, tritura los cacahuetes. Recuerda que han de ser cacahuetes tostados y no salados y que te recomiendo mucho que hagas este proceso manualmente en casa, en el horno o en una sartén. Vigila porque es fácil que se quemen, ¡has de estar bien atento!. Cuando los tritures, deja pequeños trozos para darle un efecto crujiente a las bolitas. Reserva los cacahuetes en un bol.

Tritura ahora los orejones y los dátiles, escurriendo previamente el agua del remojo. Busca que se forme una crema espesa, que se pegue a las paredes del procesador de alimentos, es posible que necesites añadir un poco de agua, pero no te pases, piensa que queremos manipular la pasta para hacer bolitas y si está muy clara no podrás.

Una vez bien triturado todo, añade los copos de avena, el cacao, la manteca o aceite de coco, la algarroba (si la usas) y la pizca de sal. Tritura hasta que se integren bien todos los ingredientes. Por último, añade los cacahuetes que previamente has triturado y pulsa sólo un poco en tu procesadora para que se integren sin triturarse demasiado.

Coloca la pasta en un bol o tupper y refrigera por unos 20 minutos en tu nevera.

Pasado ese tiempo será muy fácil formar las bolitas. Mójate un poco las manos y haz bolas del tamaño de una albóndiga (la comparación es un poco extraña, pero describe muy bien la medida). Refrigera por media hora más, puedes meter las bolas en el congelador para acelerar el proceso. Pasado ese tiempo, reboza las bolitas en cacao. Si las rebozas antes de refrigerar, la masa absorberá el cacao y te quedarán las bolitas mojadas. De esta manera, te aseguras de mantener el rebozado intacto.

¡Sólo te queda disfrutarlas!

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista con la Doctora en Genómica Nutricional Valentini Konstantinidou: “El estilo de vida que elijo es capaz de silenciar o de reforzar alguna predisposición que podría estar escrita en mi ADN”

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Este post es un poco distinto al que estamos acostumbrados, pero me ha parecido una gran oportunidad para dar un paso más allá. Un paso más en la Comida que Cura, ya que os voy a presentar a una persona que, lejos de los fogones, también está contribuyendo a que la a alimentación saludable se le dé la importancia que se merece. La doctora en Genómica Nutricional Valentini Konstantinidou es capaz de leernos por dentro (!!!), bien, en realidad de leer nuestro ADN y predecir, si se me permite la comparación, nuestro futuro en materia de salud.

Como ella lo cuenta mucho mejor que yo, os dejo una pequeña entrevista en la que explica todo de forma clara y para “no científicos”. Personalmente, he de confesar que estoy totalmente enganchada a la Genómica Nutricional, incluso sin entender prácticamente nada, porque es lo que da fundamento a la Comida que Cura y también lo que ha asentado algunas intuiciones que pensaba que eran sólo locuras mías… pero ¿Sabéis qué? La Comida que Cura es más que una foto bonita de una ensalada de quinoa, es un “seguro de vida”, una garantía de que nuestra vida puede ser mejor en materia de salud. Un “salvavidas” para aquellos que alguna vez han tenido que oír que esa enfermedad es para toda la vida o ese medicamento se toma (o se pincha) a diario hasta que nos muramos. Pues yo digo que no, que hay otro camino, largo y cuesta arriba en algunos momentos, pero definitivamente más soleado que el otro que nos quieren vender. Así que ¡preparaos para descubrir las maravillas de la nutrigenética!

¡Casi se me olvida! Si quieres vernos “en acción”, Valentini y yo ofreceremos una charla conjunta el próximo 22 de Septiembre, tienes toda la info aquí. Esta charla se enfoca a la importancia de la práctica de Yoga como otro de los pilares para mejorar o restaurar la salud y es que, como dice Valentini, los genes se han visto implicados y asociados no sólo a lo que comemos sino también a lo que nos movemos.

Os dejo con Valentini.


 

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Nací en Atenas, Grecia y vine a Barcelona por primera vez en el 2001, como becaria para una estancia corta de 3 meses en el instituto IMIM sobre los efectos antioxidantes del aceite de oliva virgen extra. Hoy, 15 años más tarde, junto con un Master en Investigacion Biomedica, un doctorado en Biomedicina de la UPF y 4 años de experiencia posdoctoral de genómica nutricional en los más prestigiosos laboratorios del mundo, aquí sigo, montando mi propia empresa DNANUTRICOACH® con el gran reto de transmitir a la sociedad todos los avances en genómica nutricional a los que hemos contribuido.

¿Qué es la nutrigenética y qué puede hacer por nosotros?

La nutrigenética junto con la nutrigenómica son las dos caras de una misma moneda llamada Genomica Nutricional. Es un campo científico que estudia cómo la comida afecta nuestros genes y como nuestros genes ¨se condicionan¨ por nuestra comida. La nutrigenética en concreto se enfoca en cómo mi perfil genético puede marcar las pautas de mi alimentación para conseguir mejor salud y bienestar por más tiempo. La nutrigenética puede informarme de los puntos fuertes o débiles que estan marcados en mi ADN para que yo sepa cómo tengo que adaptar mi alimentación para compensarlos o favorecerlos.

¿Por qué es importante conocer la información de nuestro genes?

Principalmente porque esa información es prevención. Sabiendo qué está ¨inscrito¨ en mis genes puedo tomar decisiones para favorecer mis puntos fuertes y compensar mis puntos débiles. El estilo de vida que elijo es capaz de silenciar o de reforzar alguna predisposición que podría llevar escrita en mi ADN.

Una vez leída esa información ¿qué pautas se proponen?

La nutrigenética puede darme información sobre mi metabolismo de lípidos, de hidratos de carbono complejos, de la vitamina D y B, del alcohol y de la cafeína y según esa información adaptar mi alimentación. También, el análisis nutrigenético me puede informar sobre la capacidad natural de mi organismo hacia los oxidantes, las toxinas y la inflamación y según esa información adaptar mi dieta. Por ejemplo, si no produzco todas las enzimas que participan en las fases de desintoxicación eso significaría que necesitaría porciones extra de alimentos adecuados para compensar esa falta y ayudar a mis defensas naturales. Es muy importante también nombrar que las pautas que se proponen no tienen que ver solamente con la alimentación sino también con el ejercicio físico. Esto se debe a que los mismos genes se han visto implicados y asociados no sólo a lo que comemos sino también a lo que nos movemos.

¿Qué enfermedades /patologías puede evitar /revertir el hecho de conocer nuestra información genética?

La mayoría de las enfermedades complejas y multifactoriales como la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares… tienen un factor genético y también un factor medioambiental que principalmente se puede controlar por la alimentación y el ejercicio físico, entre otros. La parte genética la heredamos, no la podemos cambiar. Pero la parte medioambiental depende de nosotros y sí tenemos elección de cambiar gran parte de ella.

¿Qué papel juega la alimentación saludable en todo esto?

Un papel principal. La alimentación es uno de los principales factores medioambientales que podemos cambiar e influenciar a lo largo de toda nuestra vida. Lo bueno también es que influenciamos nuestra alimentación varias veces por día, cada día, por toda nuestra vida. ¡Imaginad que podemos conseguir si esa influencia es beneficiosa!

¿Podrías darnos unas pautas generales sobre qué tipo de alimentos evitar y qué alimentos potenciar?

No estoy a favor de pautas generales porque cada uno de nosotros es único y se merece pautas personalizadas según su perfil genético y su actual fenotipo y estilo de vida. Pero como idea general podría decir que: todos los alimentos naturales y no procesados son buenos, la mayoría de nuestros problemas de salud vienen por cosas que no comemos, es decir, de insuficiencias o de malnutrición.

¿Crees que la nutrigenética es el futuro?

Si, de hecho, ya es el presente. Lo que todavía hace falta son profesionales expertos en leer toda esa información que está inscrita en nuestro ADN antes de recomendar pautas personalizadas y precisas. Exactamente ese vacío estamos llenando nosotros en DNANUTRICOACH®.

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Helado facilísimo con delicias de lúcuma (+ un taller para niños)

Hoy os traigo una receta… ¡de helado! con taller incluido, como últimamente viene siendo tradición. Es que estoy muy contenta de poder anunciar la segunda parte del taller de alimentación sana (y rica) para niños.

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Después del primer encuentro, las mamis me pidieron ampliar la información, enfocándola sobretodo a niños más pequeños, niños que están en plena transición hacia una alimentación sólida, que empiezan a descubrir sabores, texturas… Que, en definitiva, están formando su personalidad a nivel de gustos alimenticios. Así que este es un momento crucial, en el que el niño puede desarrollar hábitos saludables para toda la vida o en el que se pasa “al lado oscuro” y desarrolla el gusto por alimentos procesados, excesivamente dulces o salados, refrescos, etc. Como algunos padres ya sabréis, una vez el niño está ahí, es muy muy difícil traerlo de vuelta. ¿Cómo va a apreciar el sabor dulce de la fruta cuando ya ha probado dulces extremos como los yogures azucarados y artificialmente saborizados? El paladar se “atrofia” y es incapaz de percibir los sabores naturales para los que realmente está preparado. Quizás algunos sabéis de lo que hablo, si has pasado de una alimentación industrializada a una natural, seguramente te has sorprendido redescubriendo sabores o habrás sentido que algunos “alimentos” que antes tenían el punto justo de dulzor ahora son excesivamente empalagosos…

Así que en nuestras manos está que esos niños tengan más consciencia sobre lo que es una alimentación adecuada, a favor de la salud. Es nuestra responsabilidad como adultos (fijaos que no hablo sólo de los padres) que enseñemos a los niños a comer adecuadamente, que entiendan todo lo que implica la consciencia sobre la alimentación: desde estar saludables, hasta no contribuir a un modelo económico del derroche, desigualdad, dependencia… Porque aunque este no es el momento ni el lugar para abrir debate sobre esto, cada vez que decidimos comprar ecológico o a un pequeño comerciante, estamos contribuyendo a debilitar un poquito más a esos gigantes que lo controlan todo, desde lo que cae en tu plato, hasta las leyes que deciden los gobiernos. Si os interesa este tema, os recomiendo muchísimo esta lectura: Una dulce revolución de Josep Pàmies . No es una lectura densa, es muy amena y apasionante.

Volviendo al taller… Os dejo la info a continuación. Os recuerdo que las plazas son limitadas y que ya tenemos a las mamis del curso anterior apuntadas, así que quedan poquitas plazas libres.

Más detalles:

¿Cuándo?
Sábado 2 de Julio
de 11 a 12:30h

¿Dónde?
En la tienda ecológica Planeta Terra de Castelldefels.
Avd. de la Pineda 100
(Castelldefels)

¿Cómo me inscribo?
Llamando al 936 65 63 31
Escribiendo a planetaterraecobotiga@hotmail.com

Aportación 5€.

Y ahora, te presento el helado más fácil y sano que puedas preparar. Los “nicecreams” campan a sus anchas por internet, así que no te voy a presentar nada nuevo. Aunque sí que he intentado reducir la receta a su esencia más mínima, utilizando sólo 1 ingrediente. 😉

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Las bolitas que lo acompañan son otra cosa… No me malinterpretes, no es nada complicado de preparar, sólo tienes que meter todos los ingredientes en la procesadora de alimentos y ya. Pero sí que son algo que quizás no hayas probado nunca, por su textura, su dulzor natural… Son totalmente kids friendly, es decir, ¡que a los niños les van a gustar mucho! Te recomiendo que se la des a niños que ya estén masticando los alimentos y controlen un poquito el tragar, porque contiene pequeños trocitos de frutos secos, que también empiezan a incorporarse a partir del año de edad.

Antes de pasar al método, quiero hablarte un poco de la lúcuma, un superfood delicioso que también puedes darle a tu hijo. A veces los padres me preguntan si no es peligroso darle a los niños superfoods, la respuesta siempre es “depende”. Depende del niño, del tipo de superfood, de la cantidad que le das… Hay que recordar que los superfoods son alimentos, no medicamentos. Y a veces me sorprendo de que nos preocupemos tanto por los efectos de un alimento que suele ser natural, ecológico… y no nos horroricemos cuando le damos a un niño un helado procesado o un bollo industrial o un bocadillo de mortadela y pan “bimbo”… Sí es cierto que no es para nada necesario darles superfoods a los niños, la comida natural en proporciones correctas es totalemente suficiente para que el niños esté perfectamente sano y con las necesidades nutricionales cubiertas, hablo de verduras y frutas, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos, algún lácteo de buena calidad si se desea, (aunque no es imprescindible) y también proteína animal esporádicamente de buena calidad. Es verdad que si queremos hacer un dulce especial, podemos tirar de superfoods para darles ese toque festivo. Por ejemplo, la lúcuma tiene un sabor naturalmente dulce que puede sustitutir el azúcar o ayudar a que useos menos endulzantes, aunque sean naturales. Lo mismo ocurre con otros superalimentos como el cacao, la algarroba, el azúcar de coco…

Pero ¿qué me aporta la lúcuma? (y qué le aporta a mi hijo)

La lúcuma es un fruto típico de la zona andina. Se usa para preparar dulces y helados, aunque en otras zonas del mundo como Europa, no se conoce demasiado.

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Entre sus beneficios destacamos el aporte de fibra, de batacarotenos, pero también el ser muy rica en hierro y en vitamina B3. Esta vitamina es imprescindible para muchas funciones del organismo, como la correcta metabolización de la proteína o de la glucosa, ya que la B3 regula la glucemia en sangre. Otro beneficio es su efecto energizante, como podría ser también la maca. Es cardiocirculatoria y vasodilatadora periférica, es decir que mejora la circulación, además de reducir el contenido de grasa en sangre. Como el resto de vitaminas del grupo B, la niacina o vitamina B3 contribuye al correcto funcionamiento del sistema nervioso. Como ves, la B3 es muy importante para el desarrollo del niño en crecimiento, pero no te engañaré, puedes encontrarla en muchos otros alimentos como los cereales integrales (si no lo son no hay prácticamente vitaminas) Entonces, ¿por qué insisto en usar la lúcuma en esta receta? Pues porque otra de sus virtudes… ¡Es que está muy rica! Pero podrías usar otros ingredientes para rebozar las bolitas (tienes ideas en la explicación de la receta).

Ahora sí, ¡vamos a cocinar!

Helado de plátano con delicias de lúcuma

Ingredientes

PARA EL HELADO

  • 2 tazas de plátano congelado, cortado a rodajas.
  • Cacao nibs para decorar

PARA LAS BOLITAS DE LÚCUMA

  • 1 taza de dátiles (Medjool o de los que quieras, ¡pero sin azúcar añadida!)
  • 1/4 de taza de anacardos sin tostar
  • 2 cucharadas de nueces
  • 1/4 de taza de coco rallado
  • 1/2 taza de copos de avena integrales finos
  • 1 pizca de sal
  • agua (si necesario)
  • Lúcuma para decorar

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Preparación
Antes de nada, deshuesa los dátiles y ponlos en remojo en agua caliente. Si vas a usar dátiles de la variedad Medjool sáltate este paso. Remoja también los anacardos.

Ahora vamos a preparar el helado.Te recomiendo que hayas cortado el plátano a rodajas antes de congelarlo, así es más fácil de usar. También te recomiendo que uses plátanos ecológicos, aunque los pelemos, el plátano no ecológico está sometido a muchos productos químicos, de hecho, crecen dentro de una especie de bolsas que son rociadas con químicos para evitar que algunas plagas acaben con ellos. Qué feo suena esto, ¿verdad? Bueno, continuemos con nuestra receta… Si no tienes una procesadora de alimentos muy potente o una batidora tipo Vitamix, saca el plátano unos 10 -15 minutos antes para que la máquina pueda triturar. Separa los trocitos de plátano tanto como puedas, colócalos en la procesadora y tritura con paciencia. Seguramente tendrás que ir llevando el helado hacia las cuchillas con ayuda de una cuchara, porque suele pegarse a las paredes de la procesadora. Si necesitas, puedes incorporar un poquito de agua, hazlo a cucharadas, ya que como te pases, ¡nos quedamos sin helado! Pero si tienes paciencia, seguramente no necesites agua.

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Cuando lo tengas, ponlo en los recipientes donde los quieres servir y mételos en el congelador mientras preparas las bolitas.

Limpia el procesador y añade los dátiles y los anacardos (escurre el agua). De nuevo, ten paciencia porque la pasta se acumulará en las pareces de la procesadora y tendrás que ayudarla. Deja que se forme una pasta más o menos homogénea, no pasa nada si no se tritura perfectamente, está bien que la bolita quede con un poquito de textura. Añade las nueces, el coco, la avena y la sal y tritura un poquito más, tú eliges la textura. Si ves que necesitas un poco de agua, añade, de nuevo, agua a cucharadas, ¡no te pases! Ha de quedar una masa manipulable, con la que puedas formar bolas. Para formarlas, mójate un poquito las manos para que no se pegue demasiado la pasta, haz bolitas y rebózalas en lúcuma (prepara un bol con un poquito de lúcuma y pásalas por él) Siempre puedes usar cacao, algarroba, coco… o incluso té verde matcha… Pero con lúcuma quedan riquísimas y son muy nutritivas.

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Puedes guardar las bolitas en un recipiente hermético en la nevera, comerlas como snack saludable o llevarlas a un picnic, ahora que hacer buen tiempo. Son geniales como merienda especial a la salida del cole, aunque ya sabes que siempre te recomiendo fruta fresca en esas ocasiones…

Otra opción es comerlas acompañadas del helado de plátano que tenías esperando en el congelador, de esto iba la receta, no? 😀 Puedes combinarlas como te presento yo en la foto, está absolutamente rico y ¡gusta a todos los públicos!

Si quieres más ideas, nos vemos el sábado 2 de Julio en la Ecobotiga Planeta Terra de Castelldefels.

 

Hamburguesas veganas para carnívoros

He de confesar que las hamburguesas no me salen especialmente bien. Además, no disfruto nada preparándolas. Entonces ¿por qué han acabado en el blog? Primero porque estas en concreto son las hamburguesas más ricas y rápidas que he preparado y, eso, para mi, ya es motivo suficiente. También porque es una manera de aprovechar los restos de hacer zumo y porque son una opción muy socorrida para tener en el congelador y usar cuando no tienes tiempo de cocinar. Así que yo uso estas hamburguesas de “salvavidas”, como estas otras recetas e ingredientes. Hago muchas y las congelo para tener una opción rápida, incluso cuando se apunta alguien a comer o cenar, o para llevarme de tupper. La manera adecuada de descongelarlas es sacarlas del congelador unas horas antes y meterlas en la nevera. Una vez descongeladas, las paso de nuevo por la sartén para darles un poco de “chispa”. Es que han de cocinarse antes de congelar, pero eso te lo cuento más adelante.

hamburguesas veganas

Algunos diréis que eso de congelar no es demasiado saludable. Y decís bien, ya que perdemos la “energía” de los alimentos. Aunque a diferencia de lo que se piensa, no se pierden excesivamente los nutrientes. Aunque todo depende de los nutrientes, claro… Por ejemplo, las vitaminas son las más afectadas, sobretodo la vitamina C, que es la más delicada y se pierde incluso exponiéndola a la luz. Pero otras sustancias como las ácidos grasos o las proteínas o algunos minerales, no se ven demasiado alterados. De hecho, es peor cocinarlos excesivamente que congelarlos. Lo que quiero decir con esto, es que mejor no congelar los alimentos y consumirlos lo más frescos posible, pero que, si por nuestro ritmo de vida o por comodidad tenemos que hacerlo de forma puntual, tampoco hay que obsesionarse. Lo que sí te recomiendo es que no compres productos congelados y procesados: lasañas, patatas fritas, verduras… Si has de consumir algo congelado, que sea algo que has preparado tú mismo.

¿Qué tienen de bueno estas hamburguesas?

Antes de pasar a enumerarte las virtudes de los ingredientes, te cuento que estas hamburguesas tienen un pequeño secreto que le da un toque especial: unas hojitas de menta picadas. Sí, has leído bien, no llevan perejil, ni cilantro, ni siquiera albahaca. Llevan menta. Pruébalo y sorpréndete.

De todos los ingredientes, hago mención especial de la proteína de guisante. Quizás, depende de donde vivas, te cueste un poco encontrarla. Si no estás siguiendo la Fase 3 de la Dieta que Cura, puedes sustituirla por proteína de soja o lo que también se llama “soja texturizada”. Como siempre, te recomiendo que sea ecológica, hay que vigilar con la soja, que suele ser transgénica. Lo bueno de usar soja es que ya estás consumiendo proteína completa. En el caso del guisante, deberíamos completarlo con un poquito de cereal (Si todo esto te suena a chino, ponte al día aquí). En esta receta la proteína de guisante o soja le da consistencia a la hamburguesa, creando una textura similar a la de la carne. Aunque, créeme, no es mi objetivo imitar productos cárnicos… Sin embargo, creo que es una receta que puede agradar a personas que comen carne, por la textura y también por el sabor.

La remolacha como aliada de la Artritis Reumatoide
Otro de los ingredientes dignos de mencionar es la remolacha que, además del color “carnívoro”, nos aporta muchos nutrientes básicos para mantener a raya patologías inmunitarias. Básicamente por dos cosas: su poder atioxidante y su (científicamente probada) capacidad antiinflamtoria. Además de muchos otros nutrientes que hacen sinergía entre ellos para cuidar de nosotros desde dentro. A continuación te cuento un poco más sobre ellos:

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  • Flavonoides: su capacidad antioxidante confiere un gran potencial terapéutico en enfermedades como el cáncer, patologías cardiovasculares, hepáticas o autoinmunes. Pero, como Comida Que Cura va, entre otras cosas, de Artritis Reumatoide, te cuento que los flavoniodes pueden inhibir las prostaglandinas y la proteína C reactiva, que son enzimas inflamatorias que se “disparan” en patologías como la artriris. Esto quiere decir que una dieta rica en bioflavoniodes hará que tu inflamación se modere.
  • Folatos: vitales para el buen funcionamiento del ADN y ARN. Intervienen en la creación y protección de las células, por ejemplo de las células del sistema inmune, pero también de la sangre, es decir, de los hematíes o glóbulos rojos.
  • Vitaminas: grupo B, provitamina A, y vitamina C. En general, influyen en el buen funcionamiento del sistema nervioso, mejoran la salud de la piel, de las mucosas… Aunque podría explicártelo muy extensamente, quédate con que la remolacha nos aporta vitaminas necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Vitaminas que a veces no tienen reserva en el cuerpo y hay que ir tomando de forma diaria a través de los alimentos. Otra vez te recuerdo que si no consumes alimentos ecológicos, tampoco consumes vitaminas ni minerales, pero sí pesticidas, fertilizantes, etc.
  • Minerales: hierro, sobretodo. Pero también magnesio, fósforo y cobre.
  • Fibra soluble: además de mejorar nuestra flora intestinal y ser ligeramente laxante. Ayuda a bajar los niveles de colesterol en sangre protegiendo todo el sistema cardiovascular.

La cara “oscura” de la remolacha, los oxaltaos.
La remolacha y otras verduras como las acelgas y las espinacas, contienen oxaltaos que inhiben la absorción de minerales como el hierro, el magnesio o el calcio. Y que pueden causar problemas a nivel renal y, desde ahí, a otros sistemas como el cardiocirculaorio. Pero… no hay que tirarse de los pelos, la naturaleza se regula ella solita. La mayoría de plantas y algunos pseudocereales como la quinoa o el amaranto contienen oxaltaos, aunque en proporciones muy pequeñas. Si comiéramos como debemos, respetando los alimentos de temporada, todo estará en su sitio, ya que no consumiríamos cantidades demasiado grandes de productos ricos en oxaltaos. Pero volviendo al tema de la sabiduría de la naturaleza… ¿Te has parado a pensar por qué la remolacha es rica en hierro y a la vez en oxaltaos? Pues porque tampoco sería bueno tener demasiado hierro en sangre. O lo mismo pasa con el calcio, si no existieran alimentos que regulan la absorción de algunos minerales y vitaminas, podríamos también cursar anomalías como, en el caso del calcio, la hipercalcemia. Lo que quiero decir (y ya es la segunda vez en este post) es que no hay que obsesionarse. A veces perdemos la realidad de vista, nos prohibimos algunos alimentos sin saber muy bien por qué. Los único que deberías “prohibirte” (y ni siquiera me siento muy cómoda utilizando esta palabra) es todo lo que te conté aquí. Pero una dieta equilibrada, (incluso aunque tengas que ponerte estricto utilizando tu dieta como medicina y, en este caso, evitar algunos alimentos durante un tiempo) no tiene que ver con limitaciones y prohibiciones, tiene que ver con la moderación y el sentido común. He dicho.

Nota: En el caso que tengas tendencia a la anemia ferropénica sólo ten en cuenta no ingerir en la misma comida alimentos ricos en hierro junto con otros que sean ricos en oxaltaos. Por ejemplo, no tomar espinacas y algas hijiki (súper ricas en hierro) en la misma ingesta. Así aprovecharás todo el hierro sin que los oxalatos te lo roben.

hamburguesas para carnivoros

Azuki
Son unas judías maravillosas que si aun no conoces, van a cautivarte en pocos segundos.
Tienen un sabor suave, dulzón, y una textura cremosa pero firme a la vez. Son un alimento que centra, que da estabilidad, lo que en macrobiótica se denomina un alimento con energía yang. Entre sus propiedades podemos destacar el aporte de fibra, que ayuda al tránsito intestinal y a regular los niveles de azúcar en sangre, incidiendo también a la salud del sistema cardiovascular. Otro de los puntos fuertes de las azuki es su función como prebiótoco, de nuevo por su fibra, que sirve de “abono” del intestino para que los probióticos crezcan fuertes y frondosos. Pero quizás una de las propiedades más conocidas y destacables es la de ser una gran desintoxicante del riñón. ¿Has visto que tienen forma de mini riñón? Así que… ¡Sorpresa! Su efecto sobre este órgano ayuda a contrarrestar los posibles efectos nocivos derivados de los oxalatos de la remolacha (aunque ya te he dicho que deberías comer mucha mucha remolacha para notarlos). Pero, por si acaso, así te quedas más tranquilo. 😉

Bien pues vamos ya con la receta, antes de que se me ocurra algo más que contarte sobre estas hamburguesas…

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INGREDIENTES
(Para unas 10 hamburguesas)

  • 1 taza de pulpa de remolacha de hacer zumo. Puedes usar remolacha rallada, pero tendrás que usar menos cantidad para conseguir la misma consistencia en tus hamburguesas (ya que tendrás más jugo). También puedes usar más proteína de guisante o soja para compensar la humedad.
  • 1 bote de judías azuki ecológicas (colando el líquido)
  • 2 tazas de proteína de guisante texturizada (no en bolas) o también soja texturizada (no transgénica)
  • 1 c.s. de ajo en polvo
  • 1 c.s. de pimienta
  • 1 c.s. de pimentón dulce ahumado
  • 1 c.s. de sal del himalaya
  • Truco secreto: unas hojas de menta picadas. Aproximadamente una cucharada sopera rasa.
  • Aceite de coco o de oliva (siempre virgen extra de primera presión en frío) para hacerlas en la sartén.

PREPARACIÓN
Con la batidora de mano o con una batidora de vaso, tritura las azuki hasta que se haga una pasta. Puede llevarte un rato ya que la pasta se pega a las cuchillas y los bordes del recipientes y hay que ir despegándola.
Mezcla en un bol bien grande todos los ingredientes de la receta junto con las azuki que acabas de triturar. Deja que todos los ingredientes se integren bien. Prueba y rectifica de sal, pimienta o lo que sea.
Mójate las manos y forma hamburguesas del tamaño que prefieras.

hamburguesas_remolacha
Calienta una sartén con un poquito de aceite de oliva o coco y pasa tus hamburguesas para que se doren un poco por fuera y cojan más consistencia. Las cocinamos antes de congelar para que mantengan estas consistencia cuando las vuelvas a descongelar. Es un buen truco si vas a incorporar las hamburguesas “salvavidas” en tu rutina.

 

Veganismo y proteínas: mitos y leyendas

Una de las primeras cosas que tienes que oír cuando decides no comer carne, es que no te alimentas bien. Que si las verduras no tienen “alimento”, que si no comes suficientes proteínas, que si te falta B12, … Es normal. No nos gusta lo desconocido, lo ajeno. Y, consciente o inconscientemente, reaccionamos. También les pasa a los vegetarianos, veganos y demás, no es cosa sólo de carnívoros.

proteina y veganismo

Yo sé cómo me alimento y también cómo me he alimentado. Mirando atrás (y no hace falta ir muy lejos en el tiempo) me doy cuenta de errores que he cometido y que, seguramente, también cometo ahora (y espero corregir en un futuro). En concreto, recuerdo que hace unos meses compartí esta foto en mi Facebook:

proteinas en vegetales

Al ver esto pensé que todos se equivocaban y que había una especie de complot en contra del mundo vegetal, que una minoría silenciosa nos escondía la verdad sobre las proteínas, incitándonos a consumir leche y carne por intereses económicos y poderosos. Aunque la última parte no sea del todo falsa… mi reacción fue bastante naive. Vamos por partes, realmente si te ciñes a lo que se ve en la foto, no hay nada incorrecto. Es verdad que las verduras contienen un cierto tipo de proteínas en gran proporción, pero vamos a ver por qué “no nos sirven”.

Para esto, necesitamos un poco de teoría:

1. Al organismo le da igual de dónde sacas las proteínas. Bioquímicamente, si ingieres un filete o unas lentejas con arroz el resultado es el mismo. El cuerpo usa esa proteína para sus labores que, básicamente, son estructurales o plásticas, es decir, que usamos las proteínas como “ladrillos” para construir los órganos, tejidos, células, huesos… pero no vamos a profundizar en esto ahora. Lo que interesa es que tengamos claro que necesitamos proteína completa a diario, sea cual sea su fuente de origen. La proteína no se almacena por mucho tiempo, no tenemos reserva, lo que no se usa en el día, se elimina básicamente por la orina.

2 ¿Qué es la proteína completa? Aunque para entender el funcionamiento del organismo debamos sintetizar mucho, lo que nos pasa cada día por dentro podría calificarse de “mágico”. Cuando comemos algo, el cuerpo procesa un montón de información: capta todos los componentes de los alimentos y los clasifica de forma perfecta. Simplificando mucho, podríamos decir que cada componente va a parar al “departamento” que se encarga de clasificarlo, procesarlo y darle un trabajo. Nunca se traspapelan componentes o uno hace un trabajo que no le toca, somos una máquina de alta precisión.

Dentro de esta complejidad, las proteínas están compuestas por varias decenas de aminoácidos. La mayoría las crea el propio cuerpo, pero hay 9 que son esenciales (que debemos ingerir a través de la dieta). La proteína completa es aquella que contiene los 9 aminoácidos esenciales. Aquí está la clave de la alimentación en lo que a proteína se refiere y, también, la trampa de la foto: proporcionalmente, el brócoli puede tener más proteína que un trozo de pollo, pero esa proteína no es completa, no está formada por los 9 aminoácidos esenciales y por lo tanto, no tiene alto valor biológico.

3. El alto valor biológico. Es un baremo para medir la cantidad de proteína asimilable que contiene un alimento. Como pasa con otros elementos como los ácidos grasos esenciales, la proteína de origen animal es la más fácil de asimilar por el organismo, la más aprovechable. No quiere decir que sea la mejor, ¡para nada! pero sí es la que nos permite ser un poco más vagos y no tener que preocuparnos demasiado por lo que comemos. La cosa está en que la carne, además de proteínas, tiene muchas otras “-inas” como son toxinas, purinas, … básicamente cosas que el animal que te comes no ha podido desechar antes de que lo sacrificaran y están ahí, camufladas en tu filete o tu salchicha.

4 Entonces ¿cómo podemos obtener proteínas de alto valor biológico y, además, saludables para el organismo?
Pues muy fácil: aprendiéndonos este cuadrito o imprimiéndolo y pegándolo en la nevera. Puedes clickar sobre la imagen para hacerla más grande.

combinacion-de-proteina-vegetal

NOTA: recientemente se ha demostrado que el garbanzo contiene los 9 aminoácidos esenciales, es decir, que es proteína completa.

En el cuadro verde tienes los alimentos de origen vegetal que son proteína completa, que tienen los 9 aminoácidos esenciales. El resto de cuadros muestran alimentos a los que les falta un aminoácido o no lo contienen en la proporción adecuada. El aminoácido que falta o no se encuentra en proporción suficiente en un alimento, se llama aminoácido limitante.
Para que te quede un poco más claro: los aminoácidos limitantes del arroz integral son la lisina e isoleucina, para obtener proteína completa deberíamos combinarlo con algún alimento que tuviera una buena proporción de esos dos aminoácidos, por ejemplo, las lentejas. Normalmente no lo hacemos así, pero en vez de lentejas con arroz, deberíamos comer arroz con lentejas, la cantidad de cereal debería de ser 3 veces mayor que la de legumbre, así el plato está equilibrado nutricionalmente.

2. La paciencia de las proteínas
Ya tenemos claro que las proteínas de origen vegetal nos “sirven”igual que las de origen animal y, además, son mucho más limpias y saludables, sólo debemos aprender el arte de combinarlas adecuadamente.
Quizás al leer este post te hayas estresado un poco, puede llegar a ser bastante pesado eso de que pensar constantemente en la combinación adecuada de proteínas. Pero como la naturaleza es sabia y nos hace la vida más fácil, el cuerpo tiene un mecanismo propio para asegurarse su dosis diaria de proteínas. He titulado este apartado la paciencia de las proteínas, justamente porque se “esperan” a que les lleguen los aminoácidos que las completan. Si tomas un alimento que no contiene proteína completa, los aminoácidos que has ingerido a través de él se van a esperar a que comas cualquier otra cosa que contenga el resto de aminoácidos que los complementan. Tienes de margen todo el día para complementar la proteína, no hace falta que lo hagas en cada comida. Sólo ten en cuenta que pasadas unas 12 horas, si no ingerimos los aminoácidos complementarios, empezaremos a eliminar la proteína que se ha quedado a medias.

Para que te hagas una idea, te doy un ejemplo de menú vegano correcto desde el punto de vista de la proteína completa.

Desayuno: un batido o bol saludable + frutos secos o granola + infusión o café de cereales. Si no sigues la Dieta que Cura, puedes tomar pan de espelta o alguna galleta de buena calidad, sin azúcar ni grasas hidrogenizadas ni cosas agenas a nuestro organismo.
Media mañana: fruta o algún snack saludable
Comida: arroz integral con aguacate, brocoli, pistachos y algas (¡receta muy pronto!) + una ensalada para acompañar
Merienda: fruta o frutos secos o un batido o zumo
Cena: verdura al vapor o gazpacho de sandía y remolacha + hummus con cruditiés. Si quieres puedes añadir también cereal. Dependiendo de la fase en la que estés puedes combinar distintos alimentos. Aquí te doy más ideas de cómo sustiuir e incorporar ingredientes más sanos a tu dieta.

Con esta propuesta, desde el punto de vista de la proteína, los aminoácidos que le faltaban a algunos alimentos o que no se encontraban en la proporción adecuada, se van incorporando durante el día. Piensa que los vegetales también suman, aunque no tengan alto valor biológico, también contribuyen con su humilde aporte.

Conclusión
¿Se puede ser vegano y obtener proteínas de alto valor biológico? ¡Sí! Sólo hace falta combinar los alimentos de forma adecuada.
¿Se puede ser vegano y tener déficit de proteínas y otros nutrientes como vitaminas o minerales? ¡Sí! De hecho, por desgracia, hay muchos casos de dietas veganas deficitarias. Yo siempre defiendo la sabiduría. Cuando empecé a tratar la Artritis Reumatoide con la alimentación me di cuenta en seguida de que tenía que estudiar. Sólo entendiendo cómo funciona el organismo en relación a la dieta, puedes explotar al máximo sus posibilidades. Por eso siempre os animo a que estudiéis, no hace falta liarse mucho, hay libros estupendos que ya iluminarán un poco tu dieta.
¿Se puede comer de todo y tener déficit de proteínas y otros nutrientes como vitaminas y minerales? ¡Sí! ¡Por supuesto! Comer de todo no siempre funciona. Tu dieta puede estar basada en alimentos vacíos, que no te aporten nada a nivel nutricional, o aun peor, alimentos que te perjudican y restan salud. También puede ser que si tu organismo está muy congestionado por el tipo de dieta que sigues, no puedas absorber o metabolizar los nutrientes que ingieres con los alimentos.
¿Qué más factores pueden “robarme” proteínas y otros nutrientes? Todos los pseudoalimentos que se enumeran en la fase 1 de la Dieta que Cura. Y también medicamentos, esto va para los que estáis interesados en usar la Dieta que Cura como tratamiento complementario a la medicación.

Entonces, es muy fácil: come lo más natural posible.
– Cuando vayas al supermercado, pregúntate si ese producto que tienes delante existe en la naturaleza.
– Lee los ingredientes de lo que compras.
– Evita los “E” (E-300, E-330…) y los pseudoalimentos como la Coca-Cola.
– A la hora de cocinar, imita la cocina de nuestros abuelos, más legumbres y cereales enteros (combinados de forma adecuada para obtener proteína completa), más fruta y verdura fresca y menos cantidad de comida.

Alimentarse y nutrirse es fácil, la mayoría de veces, somos nosotros los que nos complicamos. =)

El acompañante perfecto

Hay tantas combinaciones, infinitas, que una ensalada puede ser un plato principal, nutricionalmente completo y muy satisfactorio. Pero si no la tomas de esta manera, igualmente no te olvides de ella, acompaña tus comidas con una ensalda, observa las propiedades de tu plato principal y, si ves alguna carencia, quizás puedas compensarla en los ingredientes de tu ensalada de acompañamiento.

ensalada que cura

Pero a partir de hoy, ya no te vas a olvidar más de la ensalda. Hay otro motivo por el que tienes que intoducirla en tu rutina diaria: la leucocitosis digestiva.

¿Qué es la leucocitosis? De forma muy, muy breve, te lo explico:

La leucositosis es el aumento de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre. Este fenómeno se da cuando el organismo identifica un agente extraño: infección, intoxicación, etc. y quiere protegerse de él. En 1894 Wirchow definió la leucocitosis como algo “normal” ya que toda las personas la presentaban. Unos años después, Paul Kouchakoff descubrió que la leucocitosis ocurre sólo cuando tomamos alimentos excesivamente cocinados o procesados. El alimento en su estado natural, sin cocinar ni desnaturalizar, no dispara la alarma del sistema inmune.

Por eso es importante que comas lo más natural posible. Es una pena que, en términos generales, la dieta “normal” de la mayoría de personas se componga de alimentos venenosos, alimentos que realmente nos van quitando vida bocado a bocado. Y esto es así simplemente por intereses económicos. La dieta “normal” debería ser la natural: alimentos sin procesar, ni modificados genéticamente ni desnaturalizados. Deberíamos etiquetar a las verduras tratadas químicamente como alimentos artificiales y considerar “normales” a aquellos que ahora llevan la etiqueta ecológica. Pero este es otro tema, así que volviendo a la leucocitosis… Si tomas alimentos cocinados de forma adecuada (hervidos, cocinados al vapor, horno muy suave, todo por debajo de los 100º) y sobretodo, si tomas más alimentos crudos, tal y como te los da la naturaleza, eviatarás que tu sistema inmune se dispare cada vez que comes.

Quizás te preguntarás qué tiene que ver todo esto con la ensalada. Pues tiene mucho que ver. P. Kouchakoff también descubrió que si combinas alimentos cocinados con alimentos crudos, por ejemplo, con una ensalda, no se produce leucocitosis digestiva. Aquí tienes la ensalda 🙂

Muy bien, después de este descubrimiento, profundicemos un poco más en la ensalada. En este post en concreto, en los ingredientes que no pueden faltar en tu combinación diaria:

1.Hoja verde

Intenta no comer siempre la misma, ve variando porque las diferentes verduras nos aportan diferentes cosas. Así te aseguras que no te falte de nada.

Para que te hagas una idea, te adjunto una lista con las verduras verdes más comunes y lo que nos aportan:

NOTA: si la verdura que utilizas no es ecológica, no vas a obtener prácticamente nada de todos los minerales, vitaminas, etc. que se describen a continuación. Por el contrario, estarás consumiendo herbicidas, pesticidas, fertilizantes que alimentan las enfermedades y la muerte celular. Aunque tú no lo notes, por dentro, ¡todas esas cosas están pasando! Las buenas y las malas.

Lechuga romana: nos aporta fibra y agua. Vitamina A, B1, B2, B3, C. Minerales: potasio, calcio, magnesio, sodio, azufre, hierro, alumninio, cobre, cobalto… También ácido fólico, aminoácidos no esenciales (que el cuerpo puede sintetizar por sí mismo) y en baja proporción, también ácidos grasos.

Escarola: Similar a la lechuga, nos aporta vitaminas hidrosolubles (A, algunas del grupo B y C), aminoácidos, y minerales, sobretodo el potasio. Destacamos el alto contenido en folatos (ácido fólico) que ayuda en la creación de glóblos rojos y blancos, mejorando los anticuerpos del sistema inmune. Muy útil para dietas de desintoxicación del hígado, como pasa con la mayoría de vegetales que tienen sabor amargo: col, endivias, coles de bruseas, brocoli, alcachofa, rúcula, berros, diente de león, …

Espinacas: aunque pensmaos que la vitamina A (buena para la vista) se encunetra en gran proporción en la zanahoria, la espinaca contiene más betacaroteno que este tubérculo. También destaca en la espinaca el ácido alfa-lipoico, un potente antioxidante. También contiene vitamina K y, como la mayoría de hojas verdes, ácido fólico. La leyenda del hierro en las espinacas de Popeye es más bien, eso, ya que hay muchas otras fuentes de verdura verde y sobretodo, germinados, en los que podemos encontrar una mayor concentración de hierro. Los vamos a ver un poco más adelante.

Diente de león: esta sí que tiene mucho hierro, pero también muchos betacarotenos (vitamina A), de nuevo más que la zanahoria. Rica en vitaminas del grupo B y potasio. Como ya he adelantado antes, su sabor amargo ayuda a desintoxicar el hígado, aunque cuando es el momento perfecto para este tipo de desintoxicaciones, la Primavera, el diente de león ya escasea.

2. Germinados
Literalmente son comida viva. Por este motivo, tienen una gran concentración de nutrientes. Son un alimento potentísimo que desintoxica, regula (comabate los radicales libres, favorece la regeneración celular…) y nutre de forma más eficiente el organismo. Para que te hagas una idea, si a una lenteja seca le diéramos un valor nutricional de 1, al activarla (remojarla durante unas horas) aumentaríamos su valor nutricional hasta un 70-80 y, al germinarla, multiplicaríamos hasta 600 el valor de algunos de sus nutritientes.
Te dejo unos ejemplos de germinados, pero puedes tomar (y preparar tú mismo) brotes de lo que tú quieras: de semillas de girasol, sésamo, daikon, remolacha, trigo, de arroz, quinoa, trigo sarraceno, mostaza…

Alfalfa: contiene muchísimas vitaminas y minerales, destacamos el alto contenido en hierro, calcio y en clorofila, y vitaminas como la A (betacarotenos), pero también la C y las del grupo B. La clorofila es indispensable para la regeneración celular, en realidad, ¡para la vida! Piensa que es el equivalente a la hemoglobina. Los brotes de alfalfa junto con los de trigo son de los más recomnedables.

Brocoli: con un puñadito de germinados obtienes la misma canitdad de nutrientes que si te comieras media cabeza de brocoli de una tirada. Mucho más fácil y ligero, no? Te aportan vitaminas, calcio y otros minerales. Se considera un alimento anticáncer.

Lentejas: al germinarlas, favorecemos la aparición de enzimas que favorecen su digestión, por eso se recomiendan para las personas a las que no les sientan bien las legumbres. Muy potentes en cuanto a aporte de hierro y minerales.

3. Fermentados
Básicamente puedes añadir a tu ensalada col fermentada o chucrut, una pequeña cantidad es suficiente para asegurarte una buena digestión. Un truco es tomar una cucharadita antes de comer, más o menos media hora antes.

Otra opción es tomar kimchi, y este te lo puedes preparar en casa sin mucho jaleo.

También sirven encurtidos o pickles de lo que quieras: rabanitos, pepinillos, zanaorias… prácticamente cualquier verdura. Te recomiendo que te los prepares tú, el proceso es muy simple, la receta del kimchi te da una base para hacer encurtidos de cualqueir cosa, aunque también lo puedes hacer mucho más fácil, haciendo una conserva de agua con sal.

4. Semillas
Según mi criterio, mejor que las consumas activadas, pero no está mal si quieres tomarlas más estilo macrobiótico, tostándolas ligeramente tú en casa. No las compres ya tostadas, ahí sí que estás perdiendo todas sus propiedades. Utiliza de forma habitual sésamo, lino, girasol, calabaza, cáñamo, amapola… para aportar ácidos grasos esenciales, calcio, proteína, vitaminas, minerales…

5. Algas
Si no eres amigo de las algas ¿a qué estás esperando? ¿Qué pasa? ¿no te gustan? Buuuu! eso es tan aburrido como la cháchara de que si eres vegano no tomas suficiente proteína. Ponte al día, las algas “molan”, están buenas (más allá del sushi del restaurante chino-japonés de tu barrio) Hay una gran variedad, seguro que encuentras la tuya. Si todavía no te has sumergido en este maravilloso mundo, empieza de forma “light”, yo te recomiendo comprar copos de alga nori o una ensalada de algas e incorporarla en pequeñas dosis en tu ensalada. Si te gusta el sabor a mar que tienen, te reto a algo más “heavy”, remojar alga dulse y añadirla a tus ensaldas o también wakame, está muy muy buena.

Como las algas son un alimento apasionante (la comida del futuro, para muchos…) en este post no caben todas las propiedades que deberíamos destacar, así que muy por encima te diré, por ejemplo, que una cucharada sopera de alga hiziki, wakame o arame tiene más calcio que un vaso de leche de vaca; que la agar-agar, nori o hiziki tienen un alto contenido en hierro y eso sin mencionar el alga espirulina, que se usa más a nivel medicinal, esta tiene mucho, mucho hierro.

Bien, como puedes ver, hay muchas sorpresas escondidas detrás de una simple ensalada de acompañamiento, seguro que ya no te la vas a mirar de la misma manera después de lo que has leído. Yo, que soy muy fan de la ensalada, no puedo estar un día sin comerla, me falta un no sé qué… bien, en realidad sí que lo sé, me falta esa vida, ese frescor de los alimentos vivos y vibrantes.

Guacamole de remolacha salva-vidas

Cuando quieres comer bien y rico, no te voy a engañar, has de dedicarle muchas horas a tu alimentación. Si tienes suerte y te encanta este mundillo, vas a disfrutar mucho. Pero… no nos engañemos, incluso aunque estés muy motivado, hay días en los que no llegas a todo. Aunque en el blog esté todo my ordenado y perfecto, te confieso que yo también tengo días en los que me pilla el toro, pero como también soy un poco “controladora” con la comida (y, dejando a un lado la broma, cuando la alimentación es tu medicina, has de serlo) pues siempre tengo recursos en el fondo del armario.

guacamole-remolacha

En este post te he dejado un listado de ingredientes básicos de la Comida Que Cura para tu cesta de la compra, puedes imprimirloy tenerlo en colgado en la nevera. Pero aquí te hago un pequeño listado de alimentos “salva-vidas” para tu despensa:

1. Legumbres en vidrio: lentejas, judías (frijoles) sobretodo azukis, garbanzos… Por supuesto, todo ecológico.

2. Frutos secos, semillas y frutas deshidratadas: anacardos, pipas de girasol, de calabaza, almendras, sésamo, piñones, pistachos, avellanas… Los que más te gusten. Si puede ser, activados y deshidratados. Ten siempre a mano coco rallado, dátiles, pasas, albaricosques, higos… Desecados, sin sulfatos y, en el caso de los higos, cuida que no estén cubiertos de harina blanca.

3. Copos de mijo (o si no te importa que contenga gluten, también puede ser de avena). Los puedes usar en un porridge, tal y como harías con los copos de avena, o usarlos para la base de una tarta crudi-vegana o para hacer pancakes… Ui!¡Cuántas ideas! Cuántas recetas pendientes…

4. Patés: como por ejemplo, la olivada, que está buena con cualquier cosa. Yo compro también un paté de setas shitake de la marca “Els Eco’s de Onyar” que es buenísimo y no tiene ni gluten, ni tofu, ni azúcar.

5. Mantequilla de cacahuete y tahine: un clásico que en un plis-plas te soluciona un desayuno: mezcla un poquito de cualquiera de las dos pastas, añade un endulzante de buena calidad (dátiles, pasas, estevia, azúcar de coco, sirope de agave, melaza…), un poquito de sal, tritura todo con un chorrito de agua o leche vegetal y cómetelo untado en una manzana o en cualquier otra fruta neutra. También te sirven para hacer recetas saladas, humus o como base de patés.

6. Conservas: aquí quería llegar yo, la receta de hoy va de esto. Como ya he dicho antes, todos estos alimentos han de ser de buena calidad y libres de químicos. Ten a mano alguna conserva de aceitunas, de setas y de remolacha. La remolacha es un salva-vidas porque puedes usarla como sustituto de la salsa de tomate en caso de apuro. Te recuerdo, si no estás “al día” en el blog, que la Fase 3 de la Dieta que Cura tiene como alimento a evitar el tomate. Personalmente, he empezado ausarlo de vez en cuando, de forma muy puntual y parece que tengo la suerte de no ser intolerante a ese alimento, pero no quiero pasarme ni apresurarme. Si acabas de empezar con la dieta no lo comas todavía, dale tiempo al cuerpo para limpiarse. Y no te preocupes, porque la receta de hoy va de cómo sustituir el sabor del tomate, y el siguiente post que voy a preparar, también irá por ahí.

Volviendo a la remolacha en conserva. Nutricionalmente no es lo ideal, lo mejor de todo es que te comas la remolacha fresca, ya sea en un licuado o en una enslada o sopa de verano. Pero hoy estamos con los salva-vidas, no? Pues relájate, eso también es importante, que un día puedas olvidarte de la comida o cena, hacer cualquier otra cosa que te apetezca y llegar a casa sin estrés y montarte una receta con ingredientes salva-vidas. Además, te cuento una cosa, las conservas de remolacha, suelen llevar vinagre y, si quieres hacer una salsa de tomate sin tomate (tranqui, que pronto habrá receta aclaratoria) pues siempre queda mejor esa versión un poco más avinagrada que la versión fresca.

¿Qué vamos a preparar hoy? Algo fácil, bueno y un poco distinto: un guacamole con un giro inesperado, para darle chispa a tus comidas, sobretodo si no eres muy creativo (todavía) y te has quedado atrapado en el bucle del humus y el guacamole. Para la receta de hoy, he usado una remolacha en vinagre y el sabor de fondo recordaba a una salsita de tomate. Un ingrediente imprescindible para darle ese toque es la pasta de umeboshi. Si quieres saber por qué es tan buena la umeboshi, tengo una amiga con un blog muy interesante sobre comida macrobiótica que lo explica mucho mejor que yo. Sólo tienes que seguir el link.

¿Vamos con el guacamole?

INGREDIENTES

1 aguacate grande y maduro
3 c. s.* de remolacha en conserva (rallada o cortada a laminitas)
1 c. p.* de pasta de umeboshi
1 cucharada de postre de vinagre de umeboshi
1 cucharada de postre de vinagre de manzana sin pasteurizar
1/4 cucharada de postre de estevia en polvo (sin refinar, ha de ser de color verde amarronado)
Cilantro picado al gusto
1 pizca de pimienta recién molida
Semillas de cáñamo para decorar

*cucharada sopera
*cucharada de postre

Antes de empezar, prueba tu remolacha. Si es muy avinagrada, lávala un poquito con agua en un colador debajo del grifo. Escurre bien. En un procesador de alimentos, tritura todos los ingredientes menos las semillas de cáñamo. Prueba y rectifica de sabor, si lo notas poco salado, añade un poquito más de vinagre de umeboshi. Si te has pasado y está muy intenso, tendrás que añadir más aguacate.
Decora con las semillas de cáñamo. Cómelo con bastoncitos de zanahoria, pepino, calabacín, brócoli… o con crackers o cualquier pan de buena calidad si estás comiendo gluten.

¡Ya está!¡Te liberaste de la rueda kármica del humus de garbanzos y el guacamole mexicano! Ya no tienes excusa la próxima vez que te inviten a un pícnic =)

¡Locos por el remojo!

¿Remojar es lo mismo que activar? ¿Por qué remojar? ¿Qué se debe remojar? ¿Cuánto tiempo necesito? ¿Y qué es eso de la germinación? Qué lío, ¿verdad? Yo también me hice estas preguntas y seguramente, muchas otras… Pero con un poquito de entrenamiento es fácil tenerlo todo claro.

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Vamos pregunta a pregunta:

¿Remojar es lo mismo que activar?
Básicamente sí, pero, a veces, si no estás muy metido en el raw food o empiezas justo ahora, te puede sonar a chino eso de activar. En realidad, si remojas estás activando, estás haciendo que la vida que hay dentro de los granos, frutos secos y semillas despierte.

¿Por qué remojar?
La naturaleza es sabia. ¿Te has parado a pensar por qué algunas semillas, legumbres, etc. no empiezan a mutar para convertirse en plantas en tu despensa? Pues porque esos granos están dotados de una enzima que inhibe su crecimiento hasta que haya un medio adecuado (agua, tierra, luz del sol…) para convertirse en un brote. Si comemos estos granos sin activarlos, esos inhibidores enzimáticos intervienen en la digestión, haciendo que nuestras propias enzimas digestivas se vean bloqueadas: no podremos digerir correctamente ni absorber nutrientes muy preciados para nuestra salud.
Además, el remojo le da más poder vital a la semilla/grano, piensa que es una planta en potencia, con toda la fuerza de la vida dentro de ella.

¿Qué se debe remojar?

Semillas: calabaza, girasol, sésamo, … También deben activarse las semillas de lino y de chía, pero es este caso, se usará sólo la cantidad que se vaya a necesitar en el momento, ya que a causa de los mucílagos, dejan el agua con una textura gelatinosa y no se pueden secar/deshidratar.
Legumbres: judías (rojas, blancas, azukis…), garbanzos, guisantes, soja, etc. Y todas las legumbres que se te ocurran.
Cerelaes: arroz, quinoa, trigo sarraceno, cebada, centeno, mijo, amaranto, canihua…
Frutos secos: almendras, nueces,…

Hay frutos secos que no tienen inhibidores enzimáticos, como las avellanas, los pistachos, las macadamias, los piñones o las nueces del brasil. Los anacardos que compramos no son crudos, ya que se someten a un proceso de calor para separar su cáscara, que es muy tóxica. En cualquiera de estos casos, podemos remojar para conseguir una textura más crujiente o más cremosidad si se van a triturar.

¿Cuánto tiempo necesito?

Depende de lo que tengas que activar. Te dejo una lista orientativa de lo que más vamos a usar en la Dieta que Cura:

Frutos secos:
almendras 8-12 horas, nueces: 4-6 horas.
Semillas: de girasol 2 horas, de calabaza 8 horas, de sésamo 5 horas
Cereales: quinoa 2-4 horas, trigo sarraceno 6-8 horas, arroz integral 10-12 horas.
legumbres: son las que más tiempo necesitan, unas 8-12 horas. Aunque las lentejas, necesitarán menos, con unas 6-8 horas es suficiente.

¿Y qué es eso de la germinación?

Germinar es dar un paso más. Los germinados son pura vida, por un lado, son muy digestivos ya que nos hemos liberado de los inhibidores enzimáticos y hemos roto la cáscara (fibra) del grano, y por otro lado, son altamente nutritivos: nos aportan una gran cantidad de aminoácidos y vitaminas (A,C, E, K y del grupo B), calcio, potasio, hierro y clorofila, que es básica si tienes una enfermedad autoinmune. La clorofila activa el metabolismo celular, mejora el sistema inmune, participa en la capacidad regeneradora de las células, depura la sangre y equilibra la relación ácido-base en el organismo. Te recomiendo que consumas de forma habitual hierba de trigo, chlorella y espirulina, así como hojas bien verdes. En la receta que te voy a enseñar hoy, no hay mucha clorofila, ya que paramos el proceso de germinación nada más empezar, pero puedes germinar muchas otras cosas. Venden semillas para germinar en muchos sitios orgánicos, te enseño unas de daikon que germiné hace poco:

germinados de daikon

Volvamos a la receta. ¡Vamos a activar y germinar!

Te pongo el ejemplo del trigo sarraceno, pero siguiendo la tabla de tiempo de remojo, puedes activar lo que quieras. En este caso, voy a enseñarte todo el proceso: activación, germinación y deshidratación.

Ingredientes y utensilios
1/2 kilo de trigo sarraceno
Agua
Alga kombu (para romper las fibras del cereal y remineralizar)
1 bote grande de cristal
Germinador (si no tienes, lee este post para fabricarte uno)

Preparación

Lava muy bien el trigo sarraceno y ponlo en remojo con el alga kombu por 6-8 horas. Pasado ese tiempo, desecha el agua (será un poquito viscosa, es normal), lava de nuevo el trigo sarraceno. Ahora toca ponerlo a germinar. El trigo sarraceno brota muy pronto, y queremos parar el proceso justo cuando empieza, así que pasadas unas 24 horas verás que le sale un rabito muy pequeñito, de apenas un milímetro, como ves en la foto.

trigo_sarraceno_germinado

Ahora toca secar los granos germinados. Si tienes deshidratadora, pon el trigo sarraceno a sacarse durante unas 8-12 horas a unos 42º-47º. Si pasado ese tiempo no está completamente seco, muévelo un poquito y déjalo un tiempo más, tiene que estar bien seco para poder almacenarlo sin que se pudra.

Si no tienes deshidratadora, puedes secarlo con el horno, pero ten mucho cuidado de no pasarte con la temperatura, ya que toda la vida que hemos generado activando y germinando puede destruirse con el calor. Pon el horno al mínimo y, si tu horno lo tiene, activa el aire, si no, deja la puerta entre abierta. En este caso, necesitarás menos tiempo, pero depende mucho de tu horno, así que te recomiendo que estés atento.

Puedes guardar el trigo sarraceno en un bote hermético por bastante tiempo. Lo puedes consumir tal cual, usándolo en granolas y mueslis, ya que es bien crujiente. También puedes usarlo para cocinar, sólo tienes que hidratarlo previamente por una par de horas.

Kimchi, la salud en conserva

El Kimchi es originario de Corea y, además de estar delicioso, es un producto redondo: nutritivo, depurativo, probiótico ¡y fácil de preparar!
En mi humilde opinión, debería considerarse un “superfood”. Tiene tal concentración de nutrientes importantes para nuestra salud, que deberíamos consumir un poquito de kimchi cada día.

Entre sus muchas virtudes, destacamos:

1. Pre y probiótico:
la fibra proveniente de las verduras prepara el intestino para que los probióticos lo limpien de “bichitos” peligrosos y aumenten la cantidad de los que nos protegen. Tu flora intestinal estará bien frondosa y tu intestino será menos permeable, de esta manera, no sólo absorberemos mejor todos los nutrientes, sino que fortaleceremos nuestro sistema inmune. Por eso, te recomiendo el Kimchi si tienes Artritis Reumatoide u otra autoinmune.

2. Nutritivo:
al no cocinar las verduras, los nutrientes de sus ingredientes quedan intactos. Nos aporta calcio, hierro y vitaminas como la C, la E, la A, la B1 y la B2.

3. Depurativo:
el kimchi es muy bajo en calorías, pero además te ayuda a eliminar toxinas del cuerpo, como el “colesterol malo”. Además es muy antioxidante y también se dice que es anti-tumoral.

4. Digestivo:
aunque las verduras estén crudas, en realidad están “predigeridas” gracias al proceso de los probióticos. Tomar un poquito de kimchi antes de comer facilita el proceso digestivo y nos pone un poquito más contentos! =)

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Vamos a prepararlo! Ten en cuenta que el kimchi es muy, muy versátil, puedes poner prácticamente todas las verduras que encuentres en tu nevera. Por ejemplo: pimiento, escarola, pepino, calabacín, calabaza, ajo, chirivía, perejil …

Ingredientes y utensilios
1/2 col redonda o col china
3 zanahorias grandes
1 colinabo
1 remolacha
1 nabo daikon
1 trocito de jengibre
1 manzana
1 cebolla (fresca o seca)
1 rama de apio con sus hojas
1 bote de cristal de un par de litros de capacidad o varios botes más pequeños.

ingredientes_kimchi

Ingredientes para el aliño
Te recomiendo que lo pruebes y ajustes los ingredientes. El sabor tiene que ser intenso pero “soportable”. Si no tienes AR puedes añadir también zumo de limón.

1/2 vaso de vinagre de manzana sin pasteurizar
1/4 vaso de sirope de agave o miel
1 cucharada sopera de cúrcuma
1/2 cucharada sopera de curry picante
1/2 cucharada sopera de chili en copos
1/2 cucharada sopera de comino
2 cápsulas de probióticos lactobacillus (si no tienes, no pasa nada)

ingredientes_aliño

Preparación
Lava y corta la col bien pequeñita, como tienes en la foto. También corta pequeño el apio.

col_cortada

Ralla el resto de ingredientes. Yo lo hice con un robot de cocina que tiene varias cuchillas: para rallar, hacer lonchas finas, etc. Utilicé el accesorio que ralla más grueso. Pero si no tienes, puedes hacerlo a mano. Todo tiene que quedar muy pequeñito. Ah! y no vale triturarlo con la cuchilla normal, porque te quedará una textura muy rara…

ingredientes_cortados

Para hacer el aliño, mezcla todos los ingredientes en un bote de cristal. Recuerda que hay que abrir las cápsulas y echar el polvito, no las pongas enteras! Agita bien el bote y, si necesitas, añade un poco de agua.

alino_kimchi

Mezcla todas la verduras cortadas en un bol, para que se repartan bien. Reserva.bol_kimchi

Esteriliza el bote de cristal llenándolo con agua hirviendo

mason_jar

Desecha el agua y mete las verduritas, apretando bien. Añade ahora el aliño y acaba de rellenar el bote con agua hasta arriba. bote_kimchiGuarda el bote en un armario de la cocina o en algún lugar oscuro y con temperatura cálida y estable. Después de unos 3-4 días ¡el kimchi está listo! Guárdalo en la nevera.