Pautas para un detox post navideño fácil y una ensalada simplemente deliciosa

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Año nuevo, vida nueva. Es un tópico que se repite cada primero de Enero, desde los clásicos como apuntarse al gimnasio, ponerse a dieta, dejar de fumar… Hasta cualquier otro deseo secreto que nos proponemos cumplir a cualquier precio aprovechando el cambio de año. La mayoría de veces, los buenos propósito, se quedan precisamente en eso, propósitos que no llegamos a cumplir más de unos cuantos días. El secreto del fracaso es muy simple: los extremos no funcionan, el sufrimietno no puede sostenerse en el tiempo (es incompatible con la naturaleza humana) y también que el ser humano busca el placer de forma innata. Por eso, si tu propósito es comer de forma más saludable en este 2016, te propongo que te pongas en marcha haciendo, primero, un cambio de actitud. Aunque parece muy simple y muy obvio, es necesario tener presentes estas pequeñas premisas que te ayudarán a hacer cambios sostenibles en el tiempo. A partir de ahí hay algo imprescindible que explica muy bien el bueno de Eisntein:

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Albert Einstein

Si ya estás ahí: tienes voluntad, paciencia, creatividad, ilusión… Te mereces que te lo pongan un poco más fácil. Y yo, desde Comida que Cura, quiero aportar mi granito de arena para que puedas empezar el año de forma más saludable y deliciosa. Porque al contrario de lo que muchos piensan, comer sano no quiere decir estar a régimen ¡Para nada! O sino echa un vistazo a estos dulces.

Ensuciar y limpiar
Aunque lo ideal es mantener una dieta y costumbres saludables de forma cotidiana, es cierto que en algunos momentos, nos dejamos llevar. Pasa en Navidad, cuando no contamos las calorías o comemos esas cosas que sabemos que no nos hacen demasiado bien. Pero es cierto que, en algunos casos, hace más mella la culpa de comer algo “prohibido” que el efecto real de ese alimento. Así que si te has pasado durante las fiestas, es momento de re-equilibrar.

No creo en las dietas milagrosas ni estrictas, creo en la salud desde la sensatez. No tiene sentido hacer un ayuno severo para adelgazar esos kilos de más o para rebajar la culpabilidad, porque aunque lo “aguantes”, seguramente tendrás efecto rebote al acabarlo. Es mejor ser moderado, incluso en la limpieza, de esa manera podrás depurar el organismo de forma más prolongada y profunda y sin castigar el cuerpo con cambios extremos.

Algunas pequeñas cosas que puedes hacer (si es que no las haces ya):

  • Tomar agua tibia con limón por la mañana. Si quieres ir un poco más allá, añade una cucharadita de hierba de trigo en polvo al agua durante 15 días.
  • Desayuna un zumo verde o en su defecto un batido verde. Aquí puedes descargarte mi ebook con recetas de zumos y batidos.
  • Evita durante unas 3 semanas harinas (también integrales), dulces y lácteos (puedes tomar algo de kefir o yogur ecológico)
  • Haz más ejercicio del que haces habitualmente, aunque sea añadir 1/2 hora más al día.
  • Sustituye una de las comidas por una ensalada o crema de verduras.
  • A media mañana o para merendar, toma fruta de un solo tipo.
  • Añade infusiones depurativas 3 veces al día usando alguna de estas plantas:
  1. Diuréticas: abedul, alcachofera, bardana, brezo, cola de caballo, esparraguera, fresno, fumaria, gatuña, grama de las boticas, maíz, ortiga mayor, saúco, vara de oro.
  2. Para la piel: abedul, caléndula, fresno, fumaria, pensamiento, zarzaparrilla.
  3. Para la sangre: diente de león, fresno, fumaria, grama de las boticas, ortiga mayor, ortosifón, vara de oro.
  4. Para las articulaciones: abedul, cola de caballo, diente de león, fresno, gatuña, grosello negro, ortiga mayor, saúco, vara de oro, zarzaparrilla.
  5. Para el hígado: alcachofera, cardo mariano, diente de león, grama común, ortiga mayor
  6. Para el riñón: fresno, diente de león, gatuña, ortiga mayor, ortosifón,
  7. Para los pulmones: marrubio, saúco, eucalipto, tomillo, zarzaparrilla.
  8. Para el sistema digestivo: alcachofera, caléndula, fresno, fumaria, marrubio, ortiga mayor.

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Lo ideal es combinar 3-4 plantas según tu intención. Siempre te recomiendo tener en cuenta la limpieza hepática, ya que ahí, en el hígado, empieza todo. 😉

Una ensalada sin complicaciones
Aunque la ensalada que te traigo hoy es muy facilita, es una receta arriesgada. Primero porque es una ensalada y estamos en Enero, así que apetece menos que una sopita caliente; luego porque muchos asociamos la ensalada con 3 hojas de lechuga iceberg, dos trozos de tomate y un puñado de olivas rellenas; y para acabar, porque quizás el ingrediente base es totalmente desconocido para ti: el kale.

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A mi favor te diré que, aunque estoy un poco obsesionada con las ensaladas, mi obcecación tiene un motivo: los vegetales y frutas crudos son los alimentos que más nos depuran y nos aportan vitaminas y minerales (entre otros macro y microelementos) y son los únicos alimentos que no ponen en alerta nuestro sistema inmune. Como ventaja secundaria, pero nada despreciable, te diré que las ensaladas están deliciosas. Hay vida más allá de la lechuga iceberg.

Kale hasta en la sopa

En los últimos años la col rizada o kale se ha convertido en la más cool de las verduras. La culpa la tienen las celebrities, las revistas de moda y la globalización. Pero, más allá de ser un vegetal mainstream, la kale tiene unas propiedades dignas de mención.

  • Fitonutrientes: que le otorgan un papel antioxidante y antiinflamatorio, muy útil para enfermedades autoinmes, ya que también refuerza el sistema inmune. Los antioxidantes son de vital importancia a la hora de prevenir el cáncer o como refuerzo en tratamientos como la quimioterapia.
  • Minerales y oligoelementos: hierro, aunque no fácilmente asimilable por el organismo. Calcio, en este caso sí que es interesante ya que debido a su contenido en potasio y magnesio nos ayuda a mantener una buena absorción y metabolización del calcio.
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Ilustración: Erin Sparler
  • Vitaminas: 70 gr de kale nos aporta:
  1. 600% de la C.D.R. (cantidad diaria recomendada) de Vitamina K. Aunque para no engañar a nadie (hay que leer estas cosas con lupa) os recuerdo que la vitamina K se sintetiza (crea) en el intestino humano, aunque de forma insuficiente, por eso esta cantidad es tan elevada, porque necesitamos muy poco aporte para cubrir nuestras necesidades. La vitamina K es importante para el correcto funcionamiento de las plaquetas y la sangre en general, sobretodo en el papel de coagulación y regeneración ante una hemorragia.
  2. 200% de la C.D.R. de vitamina A. Siempre que tomemos la verdura cruda o el jugo prensado en un máquina de extracción lenta. Esta vitamina es imprescindible para metabolizar las proteínas, además te ayudará a tener la piel más saludable, así como protege el sistema inmune y el sistema reproductor. De igual manera es de vital importancia en niños en edad de crecimiento. Todos los vegetales con hojas verde oscuro contiene vitamina A, ya que la clorofila (el color verde) enmascara la vitamina A.
  3. 130% de la C.D.R. de vitamina C. De nuevo os cuento el “engaño” detrás de este dato, la OMS recomienda una ingesta diaria de 80mg, esta cantidad es ridícula. Sobretodo teniendo en cuenta que la mayoría vivimos en lugares llenos de polución e ingerimos alimentos artificiales y contaminados con pesticidas y fertilizantes. Deberíamos ingerir unos 500mg de vitamina C diaria y, si eres fumador, ten en cuenta que deberías aumentar el consumo de vitamina C entre 25 y 100 mg por cigarrillo). La vitamina C es imprescindible para la formación de colágeno, para el corecto funcionamiento del sistema inmune y es un potente antioxidante celular.
  4. Fibra: las hojas de kale tiene un alto contenido en fibra, que no sólo regularán el tránsito intestinal, sino que tiene un papel hipolipemiente (baja los niveles de grasa en sangre).
  5. Clorofila: tal y como pasa con las algas o los germinados, las hojas verdes tiene un alto contenido en clorofila. Ésta es de vital importancia para regenerar y limpiar la sangre, por lo tanto, es un gran coadyuvante en enfermedades degenerativas que tienen que ver con la permeabilidad intestinal, como la artiritis reumatoide. Si no sabes de qué va esto, te recomiendo que leas los pasos de la Dieta que Cura tranquilamente.

Ahora que ya os he presentado, espero que te animes a incorporar la kale en tu dieta. Una buena opción es probarla en esta ensalada. Lee atentamente los pasos a seguir, ya que disfrutar plenamente de esta col, tiene sus pequeños trucos.

ENSALADA DE KALE SIMPLEMENTE PERFECTA

Es una ensalada muy versátil, puedes ponerle casi cualquier ingrediente que tengas por tu nevera. Yo te comparto la variante que más estoy preparando últimamente, pero, como puedes ver, en la primera foto de este post, tienes otra ensalada de kale con algún ingrediente distinto. ¡Sé creativo!

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Ingredientes

Para la ensalada

  • Unas 5 hojas de kale (puede ser de cualquier tipo, yo usé col kale rizada)
  • Un puñandito de germinados al gusto: alfalfa, lentejas, rabanillos…
  • Unas 7 avellanas tostadas (preferiblemente en el horno de casa)
  • Una cucharada sopera rasa de pasas
  • Una cucharada sopera de coco rallado
  • Una cucharadita de copos de alga nori
  • Opcional pero delicioso: una cucharada de postre de rábano picante rallado (horseradish en inglés)

Para el aliño

  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva de primera presión en frío
  • 1 cucharada sopera de vinagre balsámico (preferiblemente sin azúcar, endulzado, por ejemplo, con zumo de uva)
  • 1/2 cucharadita de ajo rallado en polvo
  • 1 cucharadita de concentrado de manzana o agave o miel
  • 1/2 cucharadita de anís molido en polvo
  • 1 cucharadita de vinagre de umeboshi (o en su defecto una pizca de sal)

Preparación

Primero preparamos el aliño: en un bote de cristal con tapa, mezcla todos los ingredientes, tapa el bote y agita bien. Puedes añadir un poquito de agua si ves que queda un poco espeso.

Para la ensalada, lava y escurre el kale, trocéalo quitando los troncos más duros, puedes guardarlos para el zumo o añadirlos a una sopa a trocitos. Pasa ahora el kale troceado a un bol grande, aquí viene la parte divertida e imprescindible para que las hojas pasen de ser gomosas e incomibles a tiernas y jugosas: masajea el kale con las dos manos, cógelo y literalmente “sóbalo” para romper las fibras y hacerlo más tierno. Dedica unos 5 minutos a este paso, porque es el pequeño truco que marca la diferencia.

Incorpora ahora los germinados que has elegido para tu ensalada e intenta mezclarlos bien repartiéndolos entre todas las hojas de kale, te recomiendo volver a usar las manos en este paso. Añade ahora el coco rallado y, si vas a usarlo, también el rábano picante rallado.

Otro pequeño truco para que tu ensaladas tengan un mejor sabor es añadir un poco del aliño cuando tengas la “base” del plato, que suele ser la hoja verde y algún otro ingrediente que quieras mezclar. En la ensalada de hoy, este es el punto en el que añades, más o menos, la mitad del aliño y mezclarás de nuevo bien para integrar los sabores.

Pasa la ensalada a la fuente o al plato en la que la comerás y acábala añadiendo las avellanas troceadas, las pasas y los copos de alga nori. Acaba de aliñar y disfrútala.

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