Tomato wannabe: salsa de tomate sin tomate

Esta es la receta que agradeces infinitamente cuando estás tratando tu Artritis Reumatoide (RA) a través de la Fase 3 de la Dieta que Cura, y te enteras de que el tomate ha de desaparecer de tus comidas. Puede ser que para ti esto sea fácil. En mi caso, tengo una seria dependencia del tomate. Me encanta. Pero esta receta de hoy o “cheat meal” (comida con trampa) cubrirá tu “dosis” necesaria de tomate.Salsa de no tomate

Esta salsa, está basada en la receta de Cocina Macrobiótica Mediterránea, de quien he aprendido (y sigo aprendiendo) mucho. Pero yo he hecho algunos pequeños cambios, he eliminado algunos ingredientes y añadido el vinagre, que a mi parecer, hace que el sabor de la salsa sea más parecida a la el tomate “real”. La puedes usar como fondo de muchas recetas: para pasta (sin gluten), arroz o cualquier cereal, lasaña, como base de otroas salsas o patés… Yo he hecho hasta conservas, para tener siempre a punto mi salsa de tomate wannabe.

Ingredientes
1 bote de remolacha ecológica o 2 remolachas hervidas o frescas
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 tira de alga kombu de unos 2-3 cm.
1 c.p. de pasta de umeboshi
1 c.s. orégano seco
1 c.s. de vinagre de manzana (sólo si no usas remolacha en conserva)
1/4 taza de agua
Para cocinar: aceite de coco (insaboro) o aceite de oliva, sésamo…

Preparación
Para empezar, si utilizar remolachas frescas, pélalas y hiérvelas hasta que queden blanditas. En este caso, añadirás a tu receta una cucharada sopera de vinagre de manzana que incorporarás a la hora de triturar. Si usas remolacha previamente hervida (las que venden peladas y entereas, envasadas al vacío) sólo tendrás que cortarlas y reservar. Si usas remolacha en conserva, primero pruébala, para ver si está demasiado avinagrada, si la encuentras muy fuerte de sabor, lávala un poquito con ayuda de un colador. Aquí te explico por qué me gusta usar remolacha en conserva para las recetas que quieren imitar el sabor del tomate. Seguidamente, corta la cebolla a cubitos y reoga en una sartén junto con el aceite que utilices (coco, oliva, sésamo…) y un poquito de sal. Te recomiendo que cada vez que tengas que reogar cebolla lo hagas al estilo mecrobiótico: primero, con un fuego medio-alto, pero sin pasarte, luego es importante que constantemente remuevas la cebolla con una cuchara de madera, lo que en macro llaman “yanguinizar”, no voy a entrar en detalles, pero es interesante desde el punto de vista energético de los alimentos y también para que nuestra cebolla quede perfecta. Cuando la cebolla empiece a estar transparente, añade los ajos picados y sigue removiendo. Después de unos 3 minutos añadiremos la remolacha, el agua, la tira de kombu y el orégano y dejaremos que todo se cocine a fuego medio-bajo y con tapa por unos 10 minutos. Pasado ese tiempo, añade la mezcla al vaso de la batidora y tritura junto a la cucharadita de pasta de umeboshi y, si no has utilizado remolacha en conserva, también la cucharada sopera de vinagre de manzana.

¡Esto es todo! Consérvala en botes de cristal en la nevera. También puedes hacer conservas poniendo los botes al baño maría durante media hora y luego dejar que se enfríen boca abajo.



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