Guacamole de remolacha salva-vidas

Cuando quieres comer bien y rico, no te voy a engañar, has de dedicarle muchas horas a tu alimentación. Si tienes suerte y te encanta este mundillo, vas a disfrutar mucho. Pero… no nos engañemos, incluso aunque estés muy motivado, hay días en los que no llegas a todo. Aunque en el blog esté todo my ordenado y perfecto, te confieso que yo también tengo días en los que me pilla el toro, pero como también soy un poco “controladora” con la comida (y, dejando a un lado la broma, cuando la alimentación es tu medicina, has de serlo) pues siempre tengo recursos en el fondo del armario.

guacamole-remolacha

En este post te he dejado un listado de ingredientes básicos de la Comida Que Cura para tu cesta de la compra, puedes imprimirloy tenerlo en colgado en la nevera. Pero aquí te hago un pequeño listado de alimentos “salva-vidas” para tu despensa:

1. Legumbres en vidrio: lentejas, judías (frijoles) sobretodo azukis, garbanzos… Por supuesto, todo ecológico.

2. Frutos secos, semillas y frutas deshidratadas: anacardos, pipas de girasol, de calabaza, almendras, sésamo, piñones, pistachos, avellanas… Los que más te gusten. Si puede ser, activados y deshidratados. Ten siempre a mano coco rallado, dátiles, pasas, albaricosques, higos… Desecados, sin sulfatos y, en el caso de los higos, cuida que no estén cubiertos de harina blanca.

3. Copos de mijo (o si no te importa que contenga gluten, también puede ser de avena). Los puedes usar en un porridge, tal y como harías con los copos de avena, o usarlos para la base de una tarta crudi-vegana o para hacer pancakes… Ui!¡Cuántas ideas! Cuántas recetas pendientes…

4. Patés: como por ejemplo, la olivada, que está buena con cualquier cosa. Yo compro también un paté de setas shitake de la marca “Els Eco’s de Onyar” que es buenísimo y no tiene ni gluten, ni tofu, ni azúcar.

5. Mantequilla de cacahuete y tahine: un clásico que en un plis-plas te soluciona un desayuno: mezcla un poquito de cualquiera de las dos pastas, añade un endulzante de buena calidad (dátiles, pasas, estevia, azúcar de coco, sirope de agave, melaza…), un poquito de sal, tritura todo con un chorrito de agua o leche vegetal y cómetelo untado en una manzana o en cualquier otra fruta neutra. También te sirven para hacer recetas saladas, humus o como base de patés.

6. Conservas: aquí quería llegar yo, la receta de hoy va de esto. Como ya he dicho antes, todos estos alimentos han de ser de buena calidad y libres de químicos. Ten a mano alguna conserva de aceitunas, de setas y de remolacha. La remolacha es un salva-vidas porque puedes usarla como sustituto de la salsa de tomate en caso de apuro. Te recuerdo, si no estás “al día” en el blog, que la Fase 3 de la Dieta que Cura tiene como alimento a evitar el tomate. Personalmente, he empezado ausarlo de vez en cuando, de forma muy puntual y parece que tengo la suerte de no ser intolerante a ese alimento, pero no quiero pasarme ni apresurarme. Si acabas de empezar con la dieta no lo comas todavía, dale tiempo al cuerpo para limpiarse. Y no te preocupes, porque la receta de hoy va de cómo sustituir el sabor del tomate, y el siguiente post que voy a preparar, también irá por ahí.

Volviendo a la remolacha en conserva. Nutricionalmente no es lo ideal, lo mejor de todo es que te comas la remolacha fresca, ya sea en un licuado o en una enslada o sopa de verano. Pero hoy estamos con los salva-vidas, no? Pues relájate, eso también es importante, que un día puedas olvidarte de la comida o cena, hacer cualquier otra cosa que te apetezca y llegar a casa sin estrés y montarte una receta con ingredientes salva-vidas. Además, te cuento una cosa, las conservas de remolacha, suelen llevar vinagre y, si quieres hacer una salsa de tomate sin tomate (tranqui, que pronto habrá receta aclaratoria) pues siempre queda mejor esa versión un poco más avinagrada que la versión fresca.

¿Qué vamos a preparar hoy? Algo fácil, bueno y un poco distinto: un guacamole con un giro inesperado, para darle chispa a tus comidas, sobretodo si no eres muy creativo (todavía) y te has quedado atrapado en el bucle del humus y el guacamole. Para la receta de hoy, he usado una remolacha en vinagre y el sabor de fondo recordaba a una salsita de tomate. Un ingrediente imprescindible para darle ese toque es la pasta de umeboshi. Si quieres saber por qué es tan buena la umeboshi, tengo una amiga con un blog muy interesante sobre comida macrobiótica que lo explica mucho mejor que yo. Sólo tienes que seguir el link.

¿Vamos con el guacamole?

INGREDIENTES

1 aguacate grande y maduro
3 c. s.* de remolacha en conserva (rallada o cortada a laminitas)
1 c. p.* de pasta de umeboshi
1 cucharada de postre de vinagre de umeboshi
1 cucharada de postre de vinagre de manzana sin pasteurizar
1/4 cucharada de postre de estevia en polvo (sin refinar, ha de ser de color verde amarronado)
Cilantro picado al gusto
1 pizca de pimienta recién molida
Semillas de cáñamo para decorar

*cucharada sopera
*cucharada de postre

Antes de empezar, prueba tu remolacha. Si es muy avinagrada, lávala un poquito con agua en un colador debajo del grifo. Escurre bien. En un procesador de alimentos, tritura todos los ingredientes menos las semillas de cáñamo. Prueba y rectifica de sabor, si lo notas poco salado, añade un poquito más de vinagre de umeboshi. Si te has pasado y está muy intenso, tendrás que añadir más aguacate.
Decora con las semillas de cáñamo. Cómelo con bastoncitos de zanahoria, pepino, calabacín, brócoli… o con crackers o cualquier pan de buena calidad si estás comiendo gluten.

¡Ya está!¡Te liberaste de la rueda kármica del humus de garbanzos y el guacamole mexicano! Ya no tienes excusa la próxima vez que te inviten a un pícnic =)

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