Los AGE y los Omega

En la Fase 3 de la Dieta que Cura, dedicamos un apartado a los alimentos antiinflamatorios y, aunque hay muchos, los AGE (Ácidos Grasos Esenciales) juegan un papel importante en la inflamación / desinflamación del cuerpo. Te recomiendo que los incorpores en tu dieta cotidiana, tómatelo como un tratamiento, plantéate ingerir una cantidad diaria de grasas Omega tal y como si fueran un medicamento, recuerda las palabra de Hipócrates, “que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento”.

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Bien vamos al tema, hemos de empezar situándonos un poco, así que toca un poquito de teoría, pero vas a ver que parece más complejo de lo que en realidad es. Es importante que la entinedas para poder ajustar luego tu dieta diaria.

Los ácidos grasos esenciales (AGE), son grasas (o lípidos) que debemos ingerir a través de la dieta ya que nuestro cuerpo no es capaz de sintetizarlas. Son necesarias para funciones vitales del organismo y en la artritis reumatoide, ayudan a controlar la inflamación. Dentro de los AGE, nos interesan los ácidos Omega, sobretodo los Omega 3, pero en eso ya profundizaremos un poco más adelante. Ahora mismo, vamos a centrarnos en las Prostaglandinas (PG), aunque tienen un nombre un poco extraño, en seguida las vas a incorporar a tu diccionario nutricional habitual. Yo soy muy fan de las porstaglandinas, seguro que cuando las conozcas tu también te unirás al club. Pero ¿qué son? Pues las prostaglandinas (PG) son unas sustancias similares a las hormonas que regulan la inflamación del cuerpo. A modo de resumen: las prostaglandinas provienen de los ácidos grados esenciales Omega 3 y Omega 6 y se clasifican en tres grupos:

PG1: se obtienen a partir de los ácidos Omega 6 que contienen algunos alimentos como las semillas de girasol, de calabaza, la soja, los frutos secos y el sésamo. A partir de ellos, el cuerpo crea las prostaglandinas del grupo 1 (PG1), que regula el espesor de la sangre y es antiinflamatorio.

PG2: También se obtienen del omega 6, pero de una fuente de origen animal: carne roja, visceras, huevos, leche. En este caso, el cuerpo no ha de metabolizar los omega 6 para producir PG2, sino que obtiene directamente ácido araquidónico, que a su vez, produce leucotrienos y tromboxanos, que son los responsables de muchos procesos inflamatorios.

La conclusión hasta este punto, es que, los Omega 6, dependiendo de su fuente y de la proporción de su ingesta, pueden ser beneficiosos o perjudiciales para la RA, ya que pueden inflamar o desinflamar el cuerpo. Pero esto es un poco más complejo, cuando conozcamos el tercer grupo de prostaglandinas, lo entenderemos mejor.

PG3: provienen de los ácidos Omega 3. Pueden ser de origen vegetal (semillas de lino, de chía, de calabaza, de cáñamo, las nueces y algunas algas) o de origen animal (aceite de pescado y pescado azul). Existen hasta 6 tipos de ácidos grasos omega 3, los más conocidos son los ALA, los EPA y los DHA. Los ALA son los que obtenemos de fuentes vegetales, pero una vez los ingerimos, el cuerpo los transforma en DHA. También podemos obtener directamente DHA del aceite y del pescado azul, sin que el cuerpo tenga que sintetizarlo y en este caso, también obtenemos Omega 3 EPA. Los DHA y los EPA cumplen funciones distintas en el cuerpo, ya veremos cuál nos interesa más para la RA.

La metabolización y conversión de los ALA en DHA es muy compleja y depende de varios factores, por lo que aprovechamos aproximadamente un 5% del ALA que ingerimos, así que recomendaría ingerir directamente los EPA y los DHA de los aceites de pescado y algunas algas (sobretodo las de color marrón y rojizo). Los omega 3 son antiinflamatorios y son los que tenemos que consumir en mayor abundancia. Entiendo que al principio puede parecer un lío tremendo, pero son conceptos muy claros, lo único que ocurre es que hay una terminología un poco extraña. Básicamente entiende que has de aumentar el consumo de AGE (ácidos grasos esenciales), sobretodo los Omega 3 que provienen del pescado azul de buena calidad.

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La sinergía de los Omega 3 y de los Omega 6

Tenemos claro que los Omega 3 son antiinflamatorios, por lo tanto, beneficioso para la RA, y que los Omega 6 son más ambiguos, pueden generar prostaglandinas del grupo 1 (antiinflamatorias) o del grupo 2 (proinflamatorias). Sin embargo, los Omega 6 son imprescindibles en la química del cuerpo para gozar de una buena salud, así que no hay que eliminarlos. La clave está en el equilibrio entre la ingesta de ácidos Omega 3 y Omega 6, la proporción debería ser 3:1 respectivamente. Si no se mantiene ese equilibrio, la producción de ácido araquidónico (PG2) aumentará y con él la inflamación. Un alimento perfectamente equilibrado en esta proporción son las semillas de cáñamo, continen 3 partes de Omega 3 y una de Omega 6.

Analicemos un poco mejor las prostaglandinas del grupo 1 y 2. Para mantener la inflamación a raya, deberíamos eliminar de raíz las fuentes de ácido araquidónico: los lácteos y la carne. Si haces esto y sigues un poquito la primera fase de la Dieta que Cura, te aseguro que vas a sentir un cambio muy grande en tu salud. Pero volviendo a las prostaglandinas, respecto a los alimentos del grupo 1, debemos potenciarlos pero con moderación, incluso, si se está en una fase muy inflamatoria de la enfermedad, aconsejaría suprimir frutos secos y semillas durante un tiempo prudencial, introduciéndolos en pequeñas dosis cuando la inflamación haya disminuido.

La dosis recomendada de Omega 3 en una persona adulta y “sana” es de 220mg. La mayoría de personas no llegan ni por asomo a esta cantidad. La cosa cambia cuando hablamos de enfermedades inflamatorias crónicas. La posología oscila entre los 5 y 10 gramos diarios. Estos niveles no se pueden alcanzar simplemente con la alimentación o, al menos, lo veo muy difícil. Para tratar la RA, creo que es necesaria una etapa de suplementación extra de Omega 3. Te recomiendo que uses complementación nutricional de origen natural y, a poder ser, que hayan limpiado el aceite de metilmercurio y otros metales pesados, hay muchos laboratorios que trabajan así, pero la mayoría de veces, si no preguntamos al comprarlos, nos ofrecen suplementos creados en laboratorio de forma química. En el caso de patologías inflamatorias crónicas, busca un Omega 3 muy rico en aceite EPA, ese es el que ayuda en la RA.

Un truco que he aprendido en Dietoterapia es preparar un condimento muy rico en Omega 3 y Omega 6, equilibrado, rico y versátil. Yo lo preparo en “cantidades industriales” y me dura bastantes días. Lo tomo a diario en mis ensaladas, sopas o crudi-pasta.

Ah! por último decirte que los Omega 3 son muy sensibles, se estropean con el calor, con la luz y muchas semillas se ponen rancias en seguida. Almacénalas en la nevera y mantén los aceites en botellas con cristales opacos, no las calientes o hazlo lo menos posible (por ejemplo, evita moler las semillas de lino en un molinillo eléctrico, porque las oxida).

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