Parmesano vegano de avellanas

Cuando empiezas a “crucinar” te das cuenta de la inmensidad de recetas que usan anacardos: prácticamente todos los quesos veganos, muchos pasteles, patés, salsas, rebozados… No tengo nada en contra de los anacardos, de hecho, me encantan, pero empezaba a aburrirme de utilizarlos para todo.

Tengo una receta básica que es un comodín en mi cocina: el parmesano vegano (con base de anacardos, ¡claro está!), se lo echo a todo: crudi-pasta, sopas, ensaladas y, más de una vez, no he podido evitar comerme unas cuantas cucharadas directamente del bote. ¡Es que está tan bueno! Al ser una receta versátil, rápida y que da muy buenos resultados, es de las más populares en internet, así que quizás ya la conozcas y no esperes nada nuevo de este post… ¡Alto! ¡Sigue leyendo! Lo que vas a encontrar en esta entrada es mi receta secreta de parmesano vegano. Puedes hacerla con base de anacardos, es muy rica. Pero hoy cambio el ingrediente estrella por avellanas crudas. La textura y el fondo final es distinto, te queda un saborcito a fruto seco muy, muy bueno, yo diría que la avellana tiene más personalidad que el anacardo, es más profunda e intensa.

Cuando estaba preparando el parmesano y lo he probado, he pensado: “esta receta va directa al blog”. La levadura nutricional le da ese sabor que recuerda al queso, y el pimentón de la Vera (importante que sea de la Vera) le da un toque ahumado que para mi es la clave, ese es mi truco, ahora ya, mi “secreto a voces”.

Sólo necesitas 2 minutos. No es una manera de hablar. ¡Cronométrate! Triturar y disfrutar.

parmesano_vegano_avellanas

Ingredientes
3/4 taza de avellanas crudas con piel
2 cucharadas de levadura nutricional
1/2 cucharadita de chilli en copos
1/2 cucharadita de pimentón de la Vera
1/2 cucharadita de sal

Preparación
En un procesador de cocina, tritura primero las avellanas hasta que se rompan en trozos muy pequeñitos, añade el resto de ingredientes y acaba de triturar hasta que se cree un polvo grumoso. Si necesitas, rectifica de sal, pimentón o levadura nutricional. Si sientes que está muy salado, añade más avellanas.
Conserva en un bote de cristal cerrado en la nevera. Aguanta bastante, ¡aunque seguro que no puedes resistirte!

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